Publicado en Con mucha miga, El amor y sus cositas

La dama y el sombrero

Lleva diez eternos minutos esperándola. Finalmente, un aroma a jazmín empapa la estancia. Galante, se quita el sombrero, ella ríe cuando lo encaja a la primera en el perchero.

Tras el apasionado encuentro pasea la ciudad, embelesado. El recuerdo de su olor a jazmín, el sabor de su boca, muerden su cerebro.

De vuelta a casa se dirige a la biblioteca, pero su mujer que está tomando el té con unas amigas le ve pasar y sale a su encuentro. Le pregunta por su sombrero, él, sorprendido, descubre que no lo lleva puesto.

La anfitriona, cuando vuelve a la salita, exclama a sus selectas invitadas… «¡Vaya con mi Leo, pronto empieza a destocarse y sin percatarse!»

Al son de cucharillas de plata, las risas y bisbiseos se entremezclan en un ritual tan antiguo, como antiquísima es la valiosa porcelana donde lo sirve.

En la biblioteca el hombre se recuesta en la cheslong. Escucha unos pasos, después, unos dedos zalameros agitan su pelo, unos labios susurrantes le dicen al oído…

«Pero ¡qué sorpresa!, esta es tu mansión y ella tu mujercita… que parece haber echado de menos algo que yo tengo, mañana te espero… aunque esta vez, la casa invita».

La dama vuelve a la sala, donde seguirá mojando genuinas danesas en un delicioso té de jazmín, su preferido.

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Fotografía extraída de la red

Publicado en Viejecit@s

Cosas en el tintero

Les espera sentada en su mecedora, mientras, la impía lluvia borra la rayuela. El bolso de charol cuelga de su brazo, dentro, las agujas y la rebequita de lana, antaño blanca y que paciente aguarda su otra manga. Hoy se ha hecho un moño con dos horquillas, ya no necesita tantas, y se ha untado bien de colonia. En su mente dos cosas importantes que decirles; que su padre se ha ido de casa, y que si nace niña, la llamen como a ella. Entretanto y sin saber por qué, canturrea palabras sueltas; coche, mojada, árbol, noche, carretera…

Imagen                                                                   Esta preciosa foto, la he cogido prestada de la red.

Micro presentado al Rec, ahora ya despojo.

Publicado en El amor y sus cositas, Esta noche te cuento

Pasó tu última fuente

Emilio entraba emocionado en el centro comercial para recoger un pedido de la librería. Al pasar por la fuente nueva, la de los chorros multicolores, una mujer de ojos tristes, apostada en la barandilla, reparó en él y le envió una sonrisa. Al tiempo que cerraba los ojos y pedía un deseo, lanzaba unas monedas que chapotearon antes de estrellarse contra el fondo. Él, apresurado y sin advertir el gesto, siguió su camino. Al notar que unas gotas le salpicaban, miró a su alrededor, ensimismada, como buscando el milagro. Malhumorada, huía de allí mascullando; “Ni un día más, ¡se acabó!, ni novios ni narices, esto de las fuentes y los deseos son tonterías”.

Cuando Emilio volvía de la librería, se cruzó con la mujer, atraído por su lacónica mirada le sonrió, pero esta, absorta, siguió su camino. Se sentó a admirar aquellas cascadas coloristas. Ávido, abrió el libro que acababa de adquirir; “Manual para encontrar a tu alma gemela” y se adentró en sus páginas. Momentos después se alejaba del lugar. Sobre el agua flotaban aquellos consejos que había ahogado decepcionado… “Esto de los manuales… ¡que embaucabobos!”

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Este micro participa en «Esta noche te cuento». La preciosa ilustración de este mes corre a cargo de Asun Buendía. Si queréis conocerla un poquito más os dejo los enlaces a sus blogs:

ImagenTe como: http://rosquillasalpoder.blogspot.com.es/  ,  http://tbtasuncion.blogspot.com.es/

Publicado en Esta noche te cuento

Desahogo emocional

Después del ansiado toque de campana, camina abúlico, con pies pastosos y arrastrando la mochila. Se topa con una formación de hormigas, las observa desganado. Finalmente resopla, y les habla, como confesándose…

“La culpa es de mi madre, y ese maldito mantel que me ha dejado sin propina, con lo bien que salía el colacao en el de los chinos. Luego, con Susana en el bus, ¡se creerá, la muy tonta, que me importa que se siente con el imbécil ese del pelo rojo! Más tarde, la seño, histérica perdida… “a copiar cien veces, ¡las papeleras no se caen sin querer por la ventana!”. Y para rematar, en el recreo, con el gilipollas gordinflón del Miguelón… “no puedo evitarlo, niñato, me pirran los bocatas de tu madre”.

Observa un cielo inquieto por la ventana de su habitación. Los truenos le aterran. Se quita las zapatillas del 37 y con una retorcida sonrisa mira sus suelas pringosas… “que se enteren todos de una puta vez quién es el más atrevido y el más fuerte”, masculla antes de caer rendido debajo de la cama.

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                                            imagen tomada de la red

 

 

Con este micro participo en ESTA NOCHE TE CUENTO, el tema del mes de marzo, Bajo la tormenta

 

Publicado en El amor y sus cositas, Viernes creativo

Cuestión de valores

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Esa cartera llevaba mucho tiempo conmigo… desde aquel maravilloso viaje. Me gustaba, porque tenía un precioso corazón que la adornaba, por quien me la regaló.
Cuando volví del gimnasio me la encontré encima del banco, observé disgustada que se lo habían arrancado. Abrí la cremallera, dentro seguían los tres billetes, también las monedas.
Al día siguiente, a la misma hora, la dejé de nuevo en el banco con una nota… ¡Por favor, llévate el dinero y devuélveme el corazón!

Unas letritas para este corazón…  Viernes creativo en casa de Fernando Vicente:

http://elbicnaranja.wordpress.com/

Publicado en Colaboraciones con Luisa Hurtado, El amor y sus cositas, Fotos con letras

Dos textos para dos fotos, en casa de Luisa Hurtado

BUSCANDO A LUISA

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Desde hace dos semanas, Rubén se pasa mañana y tarde por ese tablón. Acababa de conocerla, aún no entiende ¡cómo pudo perder el papelito con su teléfono!, ¡estaba tan seguro de haberlo guardado en su cartera…!

Harto de buscar vuelve al piso, llama a la puerta de su vecino de cuarto, éste, invariablemente, estudia. En la cocina se toman una cerveza y como siempre le toma el pelo…

“¡Jope Hugo, siempre aquí metido, empollando, vive un poco la vida, tío!”

Estos comentarios no le hacen mucha gracia, pues sacar su carrera es lo más importante, pero hoy está de buen humor. Cuando Rubén se va de nuevo a buscar en ese gran panel, Hugo vuelve a su habitación, se dirige a la mesa y cierra el tocho de apuntes, bordea el biombo que divide en dos la estancia y acercándose a la cama, una preciosa joven le besa… ¿para qué va a salir si ella viene a buscarle?

Cuando Hugo se encontró en el pasillo, hace catorce días, aquél desamparado y doblado papelito, le pudo la curiosidad. Seguido de aquel número de teléfono un sugerente nombre de mujer… Luisa.

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TE ESCRIBO ESTAS CUATRO LETRAS…

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Su madre está cansada de tanto gasto y se niega a comprarle más cuadernos y libretas, pero el amor que Dani siente por Anita es tan grande, que necesita seguir plasmándolo por doquier.

Esta mañana unos uniformados han ido a buscarle a su casa y como castigo tiene que fregotear todas las pintadas de la calle. Mientras borra su firma de la última pared, cavila un plan para que no vuelvan a pillarle y trata de averiguar, quién habrá sido el chivato que le ha delatado.

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En casa de Luisa Hurtado, http://microrrelatosalpormayor.blogspot.com.es.  

Las fotografías están en este otro blog de Luisa,  Palabras fotos y días  y son obra de Jose Luis Rafael.

Mil gracias a ambos.

Publicado en Lectures d'ailleurs, Premios y Regalos

Mis textos traducidos al francés

«Hola, Rosy: Tus textos acaban de ser publicados e Integrados a « Lectures d’Espagne 2 ». Con estas palabras, Elena Geneau, Grupo, «Lecturas de otros lados»/«Lectures d’ailleurs» me comunicaba que cuatro de mis micros eran traducidos al francés.

Podéis imaginaros la ilusión que me hace,  es un orgullo compartir mis letras con otras plumas; sin duda pertenecer a esta gran familia de escritores me motivará a seguir creciendo.

Si te apetece leerlos, en la página 365 los encontrarás.

http://fr.calameo.com/read/0026177998170e7719a98/

«Mamá, ¿dónde está el abuelo?»………………. Maman, où est gran-père

«Menos, es mucho más»…………………………. Moins, c’est beaucoup plus

«El helado de leche merengada»……………….. La Glace de ma mère

«Esta noche, cena con la familia»………………. Ce soir, je dîne en famille

Gracias por vivirlo conmigo, si queréis leer la entrevista pinchad en el siguiente enlace…

http://entretiensld.blogspot.fr/

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Publicado en Con mucha miga, El amor y sus cositas, Esta noche te cuento

«Un buen marido, antes fue un buen hijo»

Eligió un vestido algo sobrio, aunque perfecto para la ocasión… ¡hoy conocería a sus futuros suegros!

Sentados a la mesa, la anfitriona miraba con reservas el anillo que ella presumía en su dedo, Carmen se hacía cargo, Simón sería el primero de sus cuatro hijos en independizarse.

Las conversaciones se cruzaban entre los comensales, cuando una voz sobresaliendo de las demás…

“Madre, ¡qué sabrás tú, si no tienes ni idea!”

Las palabras que atajaron aquél interminable silencio sonaron como una bofetada…

“Es verdad, hijo, si yo de eso no entiendo”

Terminaban el segundo plato cuando la misma voz, ahora más enérgica…

“¡No callarás, no, anda y ve a por el postre, porque lo que es la comida…!”

Entonces Carmen, se acordó de la mujer más sabia que pasó por su vida, se acercó a la que iba a ser su suegra, le comentó algo al oído y le entregó el anillo, se abrazaron emocionadas. Despidiéndose de todos con un recogido “lo siento, disculpadme”  huyó del hombre que hoy no llevaba puesta la máscara con la que ella le conoció.

La abuela y sus sabios consejos… “Cariño, desconfía de un hombre que no respete a su madre”

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Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos animalistas, Microrrelatos indignados

Una mirada certera

Llevaba horas siguiendo su rastro, el inequívoco estigma sobre los blancos copos, le excitaba, presentía que cada vez estaba más cerca. La escopeta desafiante, a la espera del dedo apuntador. Se aproximaba, con sigilo, muy despacio, se recrudecía su ansia. Temblaba. Un mínimo rumor le haría perder su trofeo, se desvanecería su tesoro.                                                                                                                                                                      Dormita en su mecedora. Ahora dispone de mucho tiempo y aprovecha hasta el último rayo de sol de la tarde. Luna y Nube lo olisquean todo… hasta llegar a sus babuchas. Al abrir los ojos una tristeza asoma a su cara. Abuelo, le digo, ¡que ya ha llovido bastante! Lo sé, Lucía, pero no puedo evitarlo, estas juguetonas me devuelven aquella mirada… la de una madre aterrorizada más por el desamparo de sus lobeznos, que por su propia muerte.

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Microrrelato presentado en ESTA NOCHE TE CUENTO

Este mes nos inspiraba este precioso dibujo de Nicoletta Ionescu…. 

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Publicado en El amor y sus cositas

Doña Engracia

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Pero esta vez, ella lloró al ver a su Paco salir de aquella casa. Agazapada tras las cortinas de mi ventana, se acariciaba el vientre mientras engullía sus lágrimas. Asegurándome que nunca más volvería a pedírmelo, se despidió agradecida por todas las veces que la había dejado pasar.

En el barrio, todos creían que doña Engracia era viuda y que sacaba adelante, gracias a la costura, a sus cuatro lozanas hijas. Eso era lo que a Paco, mi vecino, le llevaba a entrar diariamente a esa casa, y es que la mía, quedaba justamente enfrente. 

Publicado en CONCURSOS VARIOS, Esos locos bajitos, Microrrelatos indignados

Hoy, comemos.


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Se levanta amanecido, por un camino angosto y frío llega a la gran montaña. Ya hay manos que buscan y rebuscan y que han madrugado más que las suyas. Pero ¡hoy está de suerte! encuentra un saco con algo dentro. Se lo lleva a la cabaña, veloz y complacido. Ya no siente sus pies descalzos y ateridos.

En la maltrecha olla el agua hierve sola a la espera de que algo se ahogue en ella. Qué importan los gérmenes, bacterias y demás bagatelas… cinco estómagos rugen, diez ojos de hambruna se escapan de sus cuencas. ¿Qué es eso?, pregunta el de la mirada más grande. Nadie contesta. 

«Mamá tengo hambre» es el nombre de la pintura que me ha inspirado esta relato, su artista Luisa Olguín

Publicado en Con mucha miga

¡Me siento tan mujer!

 

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Le parecía increíble. Su pelo al viento mientras todo lo de abajo se hacía más pequeño. Las casas, los coches, minúsculos, como anclados en la carretera. Los caminos serpenteando montañas hasta donde le alcanzaba la vista. Se sentía libre, intrépida, dinámica, ¡volaba! Llevaba deseándolo desde los 13 y ahora con 45, gracias a su perseverancia, cumplía su deseo. Aún recuerda cuando las veía por televisión: qué envidia, poder sentirme como ellas, realizada, segura, más mujer. Y su madre y sus palabras de aliento… «No desesperes cariño, que aunque yo no lo haya conseguido, tú volarás algún día».                                                                                                                                                

Y ahora, ansiaba el momento de pisar tierra y zampárselo a sus amigas, incrédulas y desconfiadas, esas que decían que eran mentiras, patrañas de la tele.

Los fogonazos de una descomunal tormenta que amenazan con anegarlo todo la despiertan. Azorada se levanta. El frío eriza su piel, se cuela por sus pies desnudos y sube hasta su sien. Siente un dolor agudo que le obliga a encogerse, corre hasta el cuarto de baño…

«¡Vaya, otra vez la regla, la maldita regla!»

                                       

La imagen es de Google          

Publicado en ¡Jóvenes!, Con mucha miga, Microrrelatos indignados, Microydibujos con Juanlu

Enganchada

Demasiado tarde, ocho meses es mucho tiempo. Cuando lo advirtieron estabas atrapada, ya eras juguete de aquel guiñol.

Pendiente de él a todas horas, no hacías otra cosa que seguirle, llenaba tu vida, te sentías viva. Una de esas noches te informaron que se iría, que no volverías a verle, comer, lavarse los dientes, bailar, dormir, te preguntaste alarmada, ¿qué será de mí?

Su marcha te llenó de tristeza, pensabas morirte de pena.

Esa madrugada al entrar en tu cuarto, te encontraron tendida en el suelo. En tu mano ya fría, el mando, definitivamente él se había ido, el reality había llegado a su fin.


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Esta particular marioneta me inspiró este micro. Ella es obra de Juanlu,  que nos la presentó allá por el mes de marzo de 20013, participando en la convocatoria para su libro, Colaboraciones III. Si quieres ver más cosas de él, aquí su blog… http://dididibujos.blogspot.com.es

Publicado en ¿Dulce Navidad?, Esta noche te cuento, Microrrelatos animalistas

Esta noche, cena con la familia

Mientras conduzco por la bulliciosa avenida… a riesgo de quedarme ciega por las tantas y derrochonas bombillas, voy repasando mi plan.

Repartiré besos y sonrisas a tutiplén, ¡como si me importasen esos desvirtuados festejos! Dejaré los juguetes bajo el moribundo abeto, a sabiendas que esos malcriados ya tienen demasiados. Durante la cena, esperaré paciente a que salga el bebé, entonces… los dejaré allí, secos, con sus mazapanes, cavas  turrones  y sus trasnochados y disonantes villancicos.

Todo transcurre como preveía. Cada beso, sonrisa y regalo en su lugar. Sentada a la mesa, acecho la puerta, ya viene, agarro el bolso, despacio arrastro la cremallera… de repente, el abuelo, desaforado, armado con cuchillo y tenedor,  repica la mesa al tiempo que vocifera:

«Pero ¡¡¡qué diantres es eso!!!, ¡¿dónde está el lechal?!»

No puedo creerlo, en una cama de barro, sobre un nido de patatas, aparece ella, verde, hermosa, redondita…

«Felicidades cariño: Col al horno con crujiente de sésamo, rellena de verduras caramelizadas al oporto con piñones y arándanos en salsa de almendras… esta Nochebuena hemos considerado que eres vegetariana».

Apenas contengo las lágrimas, emocionada saco la mano del bolso y abandono la pistola… para mejor ocasión.

Unknown                                                             Esta suculenta col rellena es de Google

 

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                             ¡¡¡FELICES FIESTAS!!!

Publicado en ¡Basta ya!, Esta noche te cuento

¡Cuánto ha cambiado este hombre!

Ahora se dirige a mí con respeto, sin insultos. A mis amigas y vecinas les habla maravillas: buena cocinera, excelente madre, ejemplar esposa. A veces, también llama a mis padres alabando y resaltando mis virtudes… ¡Si hasta me compra flores y antes, ni en mi cumple!

Aunque observo, que todo eso lo hace cuando está con alguien; nuestras hijas, mi hermano, su madre, la tía. Sin embargo, cada noche, cuando está solo tomándose unas copas y antes de caer rendido, me mira desafiante y me habla raro, palabras que creo se inventa… “jadelagranmismisma, yatasidcantotodie, jalatepudrasnelinfiern”.
Sospecho que lo celebra, se alegra de que una losa me cubra.

copadevinoNOV93. ¡CUÁNTO HA CAMBIADO ESTE HOMBRE!, de Mª Rosario Val Gracia (Rosy)

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 El dibujo es de Juanlu, ILUSTRACIONES PARA UN LOCO  

 

Publicado en Colaboraciones con Luisa Hurtado, Ecologistas, Fotos con letras, Microrrelatos animalistas

Tres textos para tres fotos, en casa de Luisa Hurtado

¡NO, NO LO TIRES POR EL FREGADERO!

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-¿Sabes cuánto puede contaminar eso?… Más de mil litros de agua por cada litro usado, que irá a parar al río y se quedará flotando en la superficie, impidiendo el paso de la luz y la oxigenación del agua. ¿Sabes lo costoso que es retirarlo… y a cuántos peces estarás matando?

-Pero, ¿qué quieres que haga con él?… si en este pueblo no tenemos reciclaje, ¡no habérmela regalado!, además me compraste la de tres litros, ¡la más grande!, ¿qué culpa tengo yo?

-Pues claro que es culpa tuya… de quién si no, la idea de poner “lista de boda”?, era el último regalo que quedaba… ¡la freidora, la maldita freidora! 

 

 

DESCANSO MERECIDO

Fotografía de Jose Luis Rafael

Tranquilo hijo, aquí no conocen la cecina, además estamos en peligro de extinción, ofrece tu mejor lado, ese señor tan solo quiere hacernos una foto.

 

¡INOCENTE!

27082013

«Voy a dar una vuelta mami, a lo mejor les veo»

Él había tenido suerte, a los demás se los llevaban antes de nacer.

Él tampoco sabía que ese olor a tortilla que frecuentemente salía de la casa, eran ellos.

 

 

 

En casa de Luisa Hurtado, su blog,  Microrrelatos al por mayor ,  las fotos son de Jose Luís Rafael,  que podéis admirar en PALABRAS, FOTOS, DÍAS 

 ¡Gracias, Luisa! ¡Gracias, Jose Luis!

Publicado en Esta noche te cuento

En un ratito nos vemos

-Pacita, así no puedes seguir… cada día estás peor.

-Pero ¡si estoy de maravilla!, todo vuelve a ser como antes. Esta mañana después de desayunar, me besó, luego las llevó al cole… iban regañando, Julia tiraba de los rizos a su hermana, ¡cómo le enfada que se ría de su amiguita imaginaria!

-Venga, prepáralo todo… nos vamos.

-No, están al llegar… no puedo irme de esta casa, aún quedan juegos, secretos que descubrir, caricias, besos por estrenar…

-Si no vienes ahora, otros vendrán a buscarte… albas batas, píldoras coloristas… adormecerán tu memoria, al menos conmigo… estarás con ellos…

Sube a su cuarto y allí sobre la mesilla… les da un beso, los abriga en su pecho. Del cajón saca la pistola, con mano convulsa apunta a su cerebro. Caen al suelo… al mismo tiempo. El marco y el cristal se hacen añicos. La foto es del día del parto, donde su marido sostiene a las gemelas, cada una en un brazo… hoy de nuevo pintados en sangre, igual que aquella tarde cuando volvían del colegio, y se encontraron con ese loco que conducía su coche de frente al de ellos.

 

Twin babies looking over fathers shoulder
Twin babies looking over fathers shoulder

Foto tomada de la red

OCT138. EN UN RATITO NOS VEMOS, de Mª Rosario Val Gracia (Rosy)

 

Publicado en Esta noche te cuento, Microrrelatos indignados

El helado de leche merengada

Está sobre ti, pero tu mente vuela. Dejas a la mujer en la cama, la que se gana la vida con quien la desea y te lo llevas a él, contigo. Cogidos de la mano, camináis por el paseo marítimo, globos de colores os miran al pasar. En el mercaillo del puerto te paras en cada puesto, todo te encandila, babuchas, chucherías, pañuelos… quiere regalarte uno; el de flores, el grana, o quizá el azul… te cuesta elegir ¡son todos tan bonitos! Disfrutando como una niña chica, corres hasta el carrito de los helados, te pides uno, bien grande. Te sabe a casa, a tu madre, a sus maravillosas gachas con leche, con su canela en rama y una mijita de matalahúga, ese ingrediente estrella que ella a nadie desvelaba. Hace poco que se fue, cansada de parir, estropeada. De tu padre, prefieres no acordarte.

Dejas de soñar. Se acaba el helado, vuelan los globos, se esfuma el pañuelo. Sabes que nunca te llevará de paseo, es como los otros, solo paga lo que consume. Vuelves. Él sigue ahí, sobre ti.

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Publicado en Colaboraciones con Luisa Hurtado, Con mucha miga, Fotos con letras, Microydibujos con Juanlu

Dos textos para dos fotos, en casa de Luisa Hurtado

                 NADIE SE SALVA

 

Imagen¡Pobres gentes, a los que les quitan sus moradas!… «desahucio», creo que lo llaman. Menos mal que nosotros no sabemos de deudas ni de préstamos. Y el dos piernas éste, ¿qué mira? Por dios, ¡¡¡no querrá hacerse un revuelto con nuestra casa!!!

 

 

                     ¡ME DERRITO!

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 Miraba desconsolado ese descarado rayo de sol que se acercaba, ¡malditos niños que decidieron crearle justo el día en que aumentaban las temperaturas!

 

De nuevo en casa de Luisa Hurtado, “Microrrelatos al por mayor” Las fotos son de Jose Luis Rafael, 

 Gracias Jose Luis Rafael, por estas estupendas fotos,  Luisa, gracias por tu hospitalidad.

Publicado en CONCURSOS VARIOS, Esos locos bajitos, Microrrelatos indignados, Viernes creativo

Simple alergia


20130806-132632.jpg«Sí, señora, me ha quedado claro, ¡que ni una mota de polvo le toque»
-Y esta foto, papá…
-Yo, de pequeño…  ¡qué días! lo bien que lo pasábamos jugando al escondite en aquél caserón abandonado.
Se acuesta malhumorado. En su aséptica habitación, entre níveas sábanas, dentro de un impoluto pijama. Daría su mejor consola por llegar así, como su papá en esa foto, sucio, despeinado…

 

Colaborando con Viernes creativo: escribe una historia, El blog de  Fernando Vicente

Publicado en ¡Basta ya!, Esta noche te cuento

Síndrome de Estocolmo

Con gesto inquieto ordenas el plato y el vaso vacíos en la bandeja, después la colocas sobre tus rodillas.
Se abre la puerta y él entra. Crees que te dedica una sonrisa y piensas que hoy está más guapo, que el pelo le brilla. Tus ojos se iluminan cuando una mariposa de fogosos colores va a posarse sobre tu cabeza, pero con gesto zalamero el hombre te la ahuyenta. Sale volando por la ventana y tú con ella. Te escapas con los tuyos, ¡les echas tanto de menos!
Te coge la bandeja, el suave roce de su mano te trae de nuevo, ahora eres tú quien le sonríe. Le preguntas por los claroscuros de las paredes, y qué hacen tantos palitos negros pintados en ellas. No te contesta. Se marcha cerrando la puerta, pero tú sabes que volverá, aún le queda una vez más por venir, siempre las cuentas.

En una minúscula y contigua habitación el hombre abandona la bandeja sobre la destartalada mesa. Otro hombre, tan desaliñado y astroso como él, le ofrece un pitillo, confiado le comenta:
«La chica me mira con ojos tiernos, y empieza a confundir las polillas con las mariposas… a ver si con un poco de suerte esta cae, que no me pase como con la última, que el papaíto llegó a tiempo con la tela y me quedé a dos velas».

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Esta foto la he tomada prestada de la red

Publicado en Con mucha miga

Una dulce y rosada venganza

 

¡Justo hoy se me pegan las sábanas! Me levanto como un rayo. Ultimo mi equipaje. Compruebo grifos y ventanas, llamo a un taxi y meto en el bolso el sobre para Mariano, el albañil. Anoche le llamé a casa pero no estaba, hablé con Marisi, su mujer y le dejé un recado; antes de partir le acercaría lo acordado por el arreglo del cuarto de baño. Siempre que puedo les echo una mano, están pasando una mala racha; Mariano se ha quedado sin trabajo y a ella le han reducido la jornada. A las mellizas les compré unos cuentos, lápices de colores y unos petisuis de fresa, sus preferidos.
El portero me apremia por el telefonillo; el taxi espera, la maleta y mis pies vuelan con idéntica prisa.
Estoy en la puerta de embarque, el avión sale en media hora, y solo al buscar el pasaporte me doy cuenta de que ¡el sobre de Mariano sigue en mi bolso!
Llego a mi destino y les llamo excusándome por mi involuntario olvido. Espero al lunes para ingresar el dinero en una cuenta que ella, cortante y con enojo mal disimulado, me indica.
Han pasado tres meses cuando vuelvo al piso de la playa pero… ¿qué le ha pasado a mi puerta?, en vano busco la cerradura. Acerco mi nariz… me huele a algo familiar que no consigo desvelar. Solo al ponerme las gafas descubro que un cuarteado y suave rosa embadurna lo que era mi preciosa puerta de nogal.

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Publicado en Esos locos bajitos, Microrrelatos indignados

Malditos recortes

Nada más llegar se lo dije al de la puerta, que eras asmática.

El médico ha salido por una urgencia… ya, pero es que mi niña… cálmese, señora, vendrá enseguida, está solo, con esto de los recortes … entonces me la llevo al hospital… el médico vendrá enseguida…. pues llámeme a una ambulan… pero tendría que pagarla usted… ¡pero si ya pago a la Seguridad social…! pues entonces siéntese que solo son cinco minutos… ¡pero si ya llevamos más de quince!, ¿quién atiende las urgencias?… pues el médico… pero si no está, ¿quién atiende a mi… señora que ya se lo he dicho, el médico llegará en… claro ¡si fuera su hija… no empecemos, qué tendrá que ver que… no voy a repetírselo más, mi niña está mal… pues entonces señora llame a un taxi… ¿y quién lo paga? yo no puedo… ni yo, ¿qué se cree? me han reducido la jornada… por Dios, cuándo viene el doctor… y mi mujer está en paro y tengo cinco bocas que aliment… ¿viene ya de una puñetera vez…? y apenas puedo con la hipoteca y encima mi suegra en silla de ruedas… por favor, cállese ya, me está empezando a doler la… y le han denegado la asistencia… ¡mañana mismo les pongo una denuncia!… y dele señora… qué culpa tendré yo… ¿no ve la carita que tiene mi niña?… igual es que tiene sueño, verdad chiquitina que tienes… ¡oiga, que yo conozco a mi hija, voy a llamar un taxi y que lo pague quien sea… señora, mire, por ahí viene el médico, ¿ve? ¡ande entre!

Parecía cansado, te desnudé, te acarició la carita y te auscultó. Ya no recuerdo si le dije que eras asmática. Te puso una inyección para bajarte la fiebre, tenías 39. Te dio un jarabe. Me dijo que no me preocupase, que te pondrías bien y que por la mañana pidiera cita con el de cabecera.

Pero esa madrugada te ingresamos en urgencias, cuando volví a verte, tus hoyuelos habían desaparecido, tus mejillas no tenían color, ni tus ojitos azules estaban abiertos. Tu padre ha denunciado al centro de salud, al médico, al celador, lleva semanas en los juzgados. Hoy hace un mes. Llevo treinta días y cinco horas sin ganas de vivir, sin coraje. Me has desheredado de consuelo. La abogada me dio el nombre de ese jarabe, lo he conseguido en pastillas, he comprado dos botes, ya sabes, yo también soy asmática…

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Publicado en Con mucha miga, El amor y sus cositas

Mi novia y mi madre

Están a punto de conocerse, pero antes incluso de estar frente a frente, sus mentes empiezan a cavilar, casi al mismo tiempo, y a escudriñarse de arriba abajo:

«¿Le gustaré? Tengo que caerle bien, que la primera impresión es muy importante. Desde aquí parece mona; a ver si de cerca… aunque creo que se parece un poco a la anterior, ¡vaya lagarta! un día más y nos lleva a la ruina. ¡Ay, mi pobre niño! Tendré que averiguar si fuma, qué persigue y qué clase de valores le inculcaron sus padres. Esta misma noche les invito a cenar a casa… ¿cuál será su plato preferido?… de lo que estoy segura es de que bebe»  

«Ya verás, fijo que no le gusto. Jo, ¡vaya miradas!, me está taladrando. ¡Si ya me habían advertido mis amigas! pero tranquilas, que mañana mismo empiezo a mirar… Será lejos, sobre todo de este barrio, ¡qué digo!, en otra ciudad. Al principio iremos a verla una vez al mes, con eso será suficiente. Más tarde solo iremos en Navidad y quizá también en Semana Santa. Porque yo estaré ocupadísima criando a mis… tres, si, tres hijos serán suficiente. Por cierto, ¿le llegará la pensión para pagarse esa residencia que acaban de abrir en Zamora?»

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Publicado en ¡Basta ya!, Esta noche te cuento, Microrrelatos indignados

El horno de leña

Acurrucada en el suelo y el miedo ocupando tu cerebro, esperas a que la bestia descargue sobre ti su furia. Te viene a la memoria un juramento y te ves de nuevo agazapada, con tu muñeca, debajo de aquella tambaleante mesa que tu padre golpeaba con rabia. Tras el mantel de hule transparente veías sus patadas mientras ella gemía. Sin importarte lo que pueda pasar, valiente te alzas, decides que no habrá más últimas veces.

“Cuando termine de limpiar la sangre y de curarme las heridas, meteré el bate con tus últimos trozos, ya no te quejarás más de que no lo uso. Ya casi ni lo noto, poco a poco me voy acostumbrando a este olor a quemado, también a este solaz”

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Un micro «bestia». Requisitos: 666 caracteres exactos, que empezase por  A y terminase por Z. Que la palabra malo y sus derivados no apareciesen entre sus letras, y por último que fuese de lo más bestial.  Me gustó sacar a pasear a la bestia, que parece ser, y por esta vez, llevo dentro.

Publicado en ¡Jóvenes!, Esta noche te cuento

La verdad, sin dobleces

«La primera vez que me miraste, me hiciste sentir especial. Pero a los pocos días observé algo en tus ojos, ya no miraban igual, como si no me soportaran. Querías alejarte, mi sinceridad te hacía daño, te deprimía. Pero pronto me echabas de menos, volvías a mí y de nuevo ocupaba tu mente. Necesitabas ayuda, salir, encontrar el camino, lo real, sin embargo lo negabas y me mentías, te engañabas.

Cada vez duraban menos tus ausencias, hasta ese fatídico instante en que fue imposible separarnos, discernir quién estaba dentro de cada cual. Me convertí en tu desesperante obsesión. Tantos años pendiente de mí, definitivamente te pasaban factura. Presentí que esta vez, no era como las demás.

Esta mañana tu madre levantó tu debilitado cuerpo del suelo, en tu mano ensangrentada, uno de mis añicos. En el hospital nada pudieron hacer por ti. Esta vez era yo el que entraba en tu cuerpo, hiriéndote mortalmente».

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 JUN88. SIEMPRE ME GUSTÓ DECIR LA VERDAD, SIN DOBLECES, de Mª del Rosario Val Gracia

 

Publicado en El amor y sus cositas

¡Dígame!

Son las nueve menos cuarto de una mañana marcera y fría. Absorta, bostezo frente a una taza de chocolate caliente. Me arrebujo en mi bata añorando la calidez de la primavera. Suena el teléfono y con desgana, lo descuelgo. No hallo respuesta. Pienso que se trata de un error y a punto de colgar, escucho una voz de mujer. Me pego al auricular de nuevo. Compruebo desorientada que no es a mí a quien se dirige. Un corto silencio y oigo otra voz, esta vez masculina. No entiendo con total claridad, un ruido molesto, de fondo, me impide reconocer sus voces, mas deduzco, que están en un coche. Más silencios. Me sonrojo cuando llegan unos suspiros y sonoros jadeos. Evidenciando que no se saben espiados, decido dejar a solas a los tortolitos. Pero me freno, cuando creo escuchar mi nombre en la voz del hombre, que dice algo sobre mí, que me define y que nadie conoce excepto… ¡mi marido!. Llegan más silencios… unos interminables silencios que llenan una demoledora e inacabable hora.

¡Cuánto me costó aparentar serenidad delante de él, sabiéndome atrapada en su mentira! Aprovechando su siesta, anoté de su móvil los últimos movimientos. Tenía todo el tiempo del mundo para investigar y averiguar.

Pasaron unos días y una recepcionista de un hotel, llamó a un domicilio confirmando la reserva de una suite para un fin de semana. La voz perpleja del hombre que recibe la llamada, declaró desconocer tal asunto. La empleada se vio obligada a descubrirle los dos nombres de la reserva;  uno, era el de su esposa, el otro era el de mi marido. Inevitable fue que las circunstancias siguieran su curso, que dos hombres resolvieran sus diferencias, también.

Para conseguir que nadie descubriera que yo estaba detrás de las dos rupturas con la misma mujer, necesité una buena dosis de desamor y despecho.

Fingir durante un tiempo prudente y abandonarle después dejándolo todo bien atado, antes hube de convencerme de que la venganza es un plato que se sirve bien frío.

Tener unos padres que con paciencia y empeño me aconsejaran en su día, que estudiar derecho podría llevarme a ser una excelente abogada, no tiene precio.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    Imagen

Amantes de arena,  Benalmádena Costa. Málaga

Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos indignados

Papi, también te quiere

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Les echo de menos. Hace un mes que no están. Su madre se los ha llevado a miles de kilómetros. En la embajada alegan, que no es pertinente enturbiar las relaciones entre ambos países.
Qué fácil separarme de ellos y obviar… ¡quién de noche les contaba cuentos, cuidaba su frente, les llevaba al colegio!
Pretenden que deje de ser padre, como dejé de ser marido, y se llevan impunemente también mi corazón, igual que aquella otra vez…

La recuerdo llorando, implorando a unos señores vestidos de uniforme, que me permitan ir con ella, que un contrato de trabajo, en un país vecino, la espera. Mientras, sobre una desgastada maleta y con la tiza que me había regalado el más alto, dibujo premonitorias equis, como si desconociera otra consonante. Y me veo saliendo del aeropuerto y entrando de nuevo en aquel colegio. Antes de dormirme, sobre una almohada mojada, su pálida mano diciéndome adiós.
Cuántos meses añorándola, hasta reencontrarla de nuevo. Cuántos pasos, plegarias y citas en los juzgados hasta probar, que él nunca profesó como padre, que solo ella me estaba haciendo grande.
Inocentemente me sigo preguntando… por qué las leyes quedan tan a desmano de los corazones.

De niño, me separaron de mi madre porque exigían la firma de un fantasma, al que solo me unía un apellido y jamás asumió su responsabilidad. Hoy me separan de mis hijos… por todo lo contrario.

Esta en mi aportación a microrrelatosindignados@gmail.com. Un hermoso proyecto  para denunciar, decir ¡basta!, exigir que las cosas empiecen a cambiar. Gracias a:  La colina naranja       Explorando Lilliput     Pliegos volantes       Relatos de andar por casa,  por crearlo.