Llevaba horas siguiendo su rastro, el inequívoco estigma sobre los blancos copos, le excitaba, presentía que cada vez estaba más cerca. La escopeta desafiante, a la espera del dedo apuntador. Se aproximaba, con sigilo, muy despacio, se recrudecía su ansia. Temblaba. Un mínimo rumor le haría perder su trofeo, se desvanecería su tesoro. Dormita en su mecedora. Ahora dispone de mucho tiempo y aprovecha hasta el último rayo de sol de la tarde. Luna y Nube lo olisquean todo… hasta llegar a sus babuchas. Al abrir los ojos una tristeza asoma a su cara. Abuelo, le digo, ¡que ya ha llovido bastante! Lo sé, Lucía, pero no puedo evitarlo, estas juguetonas me devuelven aquella mirada… la de una madre aterrorizada más por el desamparo de sus lobeznos, que por su propia muerte.
Me encantó el micro. Habla de cosas conocidas y universales como el amor de las madres a sus crías, en cualquiera de las especies.
Creo que es precioso, a ver qué opinan los jurados, pero para mí lo es.
Yo sí que sé de buenos micros, tú no, jajaja, la prueba es que yo acerté en diciembre sobre tu «Super Navidad» y si no, mira mi comentario, aunque también digo y lo sigo manteniendo, que no tenía que haber sido una simple mención.
Este es normalito. Y en esto de los concursos, pienso que la mayoría de las veces no depende del que escribe si no, de quien lo lee.
Terrible para esa madre loba. Me ha gustado mucho Rosy y es diferente de todos los que voy leyendo en este mes. Espero que tengas mucha suerte.
Besicos muchos.
Sí, es una escena terrible, y que habrá pasado miles de veces.
Gracias Nani, por venir hasta aquí, además con lo que llueve… agua nieve, y hace un frío…
Un besote.
Rosy, muy buen relato. Me gusta el suspenso que le imprime en el primer párrafo y el cambio de escenario en el segundo, obliga al lector a estar atento del final. Es un micro para ser tomado en cuenta.
Me has recordado mucho a la escena de la película de Bambi, nunca la olvidaré porque llevé a mi pequeña y en ese momento empezó a decir la mamá, la mamá entre lágrimas y nos tuvimos que marchar.
Muy emotivo.
Que pena esa madre…
Besos.
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Sí, qué penita, y lo llaman deporte…
Beso Toro
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Hola, Rosy.
Me encantó el micro. Habla de cosas conocidas y universales como el amor de las madres a sus crías, en cualquiera de las especies.
Creo que es precioso, a ver qué opinan los jurados, pero para mí lo es.
Besos, rebonita.
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Yo sí que sé de buenos micros, tú no, jajaja, la prueba es que yo acerté en diciembre sobre tu «Super Navidad» y si no, mira mi comentario, aunque también digo y lo sigo manteniendo, que no tenía que haber sido una simple mención.
Este es normalito. Y en esto de los concursos, pienso que la mayoría de las veces no depende del que escribe si no, de quien lo lee.
Un abrazo preciosa, gracias por venir.
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Terrible para esa madre loba. Me ha gustado mucho Rosy y es diferente de todos los que voy leyendo en este mes. Espero que tengas mucha suerte.
Besicos muchos.
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Sí, es una escena terrible, y que habrá pasado miles de veces.
Gracias Nani, por venir hasta aquí, además con lo que llueve… agua nieve, y hace un frío…
Un besote.
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Rosy, muy buen relato. Me gusta el suspenso que le imprime en el primer párrafo y el cambio de escenario en el segundo, obliga al lector a estar atento del final. Es un micro para ser tomado en cuenta.
Saludos.
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Eres muy amable Beto, pero creo que me lees con buenos ojos… 🙂
Gracias de todos modos.
Un abrazo.
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Me has recordado mucho a la escena de la película de Bambi, nunca la olvidaré porque llevé a mi pequeña y en ese momento empezó a decir la mamá, la mamá entre lágrimas y nos tuvimos que marchar.
Muy emotivo.
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Quién no ha llorado, llora con Bambi?
La imagen, es verdad, puede ser la misma.
Gracias Pilar por venir, un beso.
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