Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos indignados, Premios y Regalos, Wonderland

Sonámbula, Finalista en Wonderland

Como una autómata se dirige a la cocina; lo encuentra apoyado en la mesa. Harta de renuncias coge el cuchillo y lo introduce hasta el fondo. La roja jalea salpica su cuello, resbala caliente por sus pechos. Vuelve a la cama. En el suelo, el tarro vacío de mermelada.

Se despierta; no está a su lado. Lo descubre en la cocina… Limpia el charco y el cuchillo. Apila los abusos y vejaciones, su último «foca», las lágrimas, el miedo, las ganas de morirse, y lo enrolla todo en una manta. La tira por ese terraplén, desconocido, de tan difícil acceso. 

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Microrrelato finalista el 7 de abril, 2018. Gracias al jurado del concurso por elegirlo.

Aquí, en la página del programa, podéis leer este y los de mis compañeros…

http://blog.rtve.es/wonderland/2018/04/

Publicado en Esta noche te cuento, Microrrelatos indignados

Daños colaterales

«Para malvivir entre pucheros, no te dio Dios esa cara y ese cuerpo», le piropeaba el boticario cuando la veía sacudiendo la alfombra por la ventana. 

«Tonterías, yo no valgo para otros menesteres -contestaba mirándose las  manos-, estas han pasado penuria, hambre, no son las de una señorita…». 

Y su mente volaba hasta la puerta del colegio donde la esperaba la maestra. Y la enviaba a su casa a limpiar el zaguán y las botas de la montería de su marido y la cuadrilla. Al terminar, la obsequiaban con un trozo de pan blanco con un chorreoncito de aceite y una cucharada de azúcar. Se lo comía sentada en el patio entre claveles y gitanillas. Por la tarde, mientras sus hermanos hacían los deberes y su madre amamantaba al recién nacido, ayudaba en las faenas de la casa; era la mayor y la única hembra de cuatro hermanos. Otros ratos la llevaban al campo a varear y recoger la aceituna. Y así se le morían los días, sin tiempo ni ganas para otras tareas. Todavía escucha la voz áspera de su padre diciéndole…

«Eres la más torpe de tus hermanos; todos saben leer y escribir y tú apenas te apañas con tu nombre».

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