Esa cartera llevaba mucho tiempo conmigo… desde aquel maravilloso viaje. Me gustaba, porque tenía un precioso corazón que la adornaba, por quien me la regaló.
Cuando volví del gimnasio me la encontré encima del banco, observé disgustada que se lo habían arrancado. Abrí la cremallera, dentro seguían los tres billetes, también las monedas.
Al día siguiente, a la misma hora, la dejé de nuevo en el banco con una nota… ¡Por favor, llévate el dinero y devuélveme el corazón!
Unas letritas para este corazón… Viernes creativo en casa de Fernando Vicente:

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