Se fue la primavera y tú con ella. Mamá sacó del armario tu ropa, recogió tu calzado y guardó vuestras alianzas en una cajita. Desheredada de consuelo se sentó al piano, pero sus dedos se habían olvidado de emocionarnos. Arrinconó sus teclas. Hasta que un día… sus manos regresaron, sus dedos nos deleitaron, como entonces. Me fijé en ellos. Llevaba puestos los dos anillos.

Este microrrelato seleccionado por Diversidad Literaria aparece en el libro «La primavera la sangre altera III».

