Noctámbula se presentó en el despacho al oír que la megafonía pronunciaba su nombre. Se sentó sin bragas y con las piernas despatarradas frente a Mausoleo, el director del centro. Éste le ordenó que las cerrara —no era momento de apagar Fuegos—, después le recordó que tenía que llamar a Frankenstein, su ex, y decirle que viniera a buscar a su hijo Engendro; mañana cumpliría tres añitos… Noctámbula, con la barbilla erguida, como levitando medio metro por encima del suelo, salió mascullando improperios… «Estoy hasta los huevos del padre, del niño, y de estos putos acomplejaos».
Finalizaban los tres años que la ley le permitía tener a su hijo, pero Noctámbula aseguraba, que lo había tenido ahí con ella para jorobar a Frankenstein, por no guardar Luto después de su divorcio.
Malas lenguas dijeron que se le velaron los ojos cuando los vio partir, pura Fantasmada, Noctámbula no lloraba por nada ni por nadie.
Esa noche, en su celda, arrancó la foto de Engendro que tenía pegada en la pared y gritando con rabia de Meiga…
«Me tenía que haber deshecho de ti también —no solo de Catalepsia, la golfa de su novia—, ahora, tu padre, estaría penando el doble».
Con este relato/homenaje (en rojo el seudónimo de mis compañeros) y a las puertas de «la envidia», el último pecado, Noctámbula y yo nos apeamos del Monstruoscopio 2017, 😦
Gracias a Mel… http://melodiasdecuentos.blogspot.com.es/ y a los demás organizadores, jurado y compañeros del blog: http://estanochetecuento.com
Os dejo con el cartel ganador a la Mejor ilustración : El cartel de la 7 brujas pecadoras, de Miguel Ángel Cejudo López, alias, la Marca Amarilla.








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