Publicado en El amor y sus cositas, Esta noche te cuento, Viejecit@s

Amor del bueno

«Esta vez lo celebraremos por todo lo alto», pensaba Ramiro mientras salía de casa con su colección de sellos —hobby que convirtió en pasión cuando le despacharon de la fábrica y decía amar casi tanto como a Tomasa—. A ella, lejos de enojarle, le encantaba verlo con su álbum, pasando sus hojas y las horas, menos cuando centraba su mirada en unos huecos de la tercera y quinta fila de la décima página. Huecos que, animada por la celebración de sus cuarenta años de casados, pensaba llenar. Aunque tuviera que buscar debajo de las piedras. 

Hallarlos, descubrir que no le alcanzaba para adquirirlos y acordarse de su colección de Samsonites… la que aguardaba en el desván y que nunca pudieron estrenar a causa de incontables biberones y pañales; extraescolares de matemáticas, francés y judo; madre y suegra que enviudaron con un mes de diferencia y una operación de rodilla y dos de cadera; fue todo uno.

Cuando llegó el día del intercambio, Ramiro, con ojos conmovidos, admiraba esos diminutos cuadraditos que llevaba media vida buscando. Tomasa, con los suyos como platos, sostenía en sus manos un colorido folleto del crucero que llevaba media vida deseando.

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Publicado en El amor y sus cositas, Esta noche te cuento

El zulo

Solo era una cuestión de dinero y el hombre, a pesar de no hablar casi nada, estaba de muy buen ver. Yo también me pasaba el día allí dentro. Apenas si salía a la calle. No iba de discotecas ni de bares; mi única opción era ligar en mi lugar de trabajo. 

Tras varios intentos y ante su falta de interés, me cambié de peluca, por si le gustaba más de rubia o pelirroja. Pasados unos días recurrí a un sugestivo picardías. Hasta probé con diferentes perfumes. Juro que no lo entendía. Jamás nadie había osado rechazarme. Tarde o temprano, todos terminaban coladitos por mis huesos. Era tal mi asombro y desconcierto que opté por estimularle con mis maravillosos ojos verdes. 

Cuando mis compañeros se enteraron —no sé cómo pude irme de la lengua— y me refrescaron las normas, no nos quedó otro remedio que ser consecuentes. Además, ¡qué puñetas!, si me hubiera hecho partícipe de sus preferencias, no me habría expuesto y la resolución habría sido otra. 

Publicado en El amor y sus cositas, Esta noche te cuento, Premios y Regalos

La añada

No es del pueblo, lo acaba de descubrir y le gusta. A ella le atrae lo de fuera, lo diferente. Y no hay rubio con ojos azules que no la encandile. Pero este también se irá—en cuanto acabe la cosecha de la uva— dejándole una pena casi tan grande como el chasco que se llevará cuando compruebe, pasados unos cuantos meses, que tampoco su cosecha heredará sus rasgos; será moreno, igual que ella, con los ojos negros, como los de ella. Y ya van tres.

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Premiado en «Esta Noche Te Cuento»

Publicado en ¡Jóvenes!, El amor y sus cositas, Esta noche te cuento

Hola y adiós

Quise irme de allí, de su lado y cariño, a un lugar cualquiera. No era mi momento. De lazadas ni de alianzas. Y tras hacer añicos su corazón le eché un pulso al mío y a mis veintidós primaveras. Cuando embarré bien mis botas y mis faldas se enredaron entre cardos y mil espinos, la melancolía, ávida de sus brazos, me aconsejó retornar a sus besos.

Llamé a su puerta. Me abrió una mujer delicada y serena. Una pitusa alojada en su regazo me trajo su mirada aceituna; un querubín aferrado a su pierna su ensortijado pelo. Pregunté por él pero no necesité respuesta… seis ojos me desvelaban que yo había muerto. Recogí mi turbación del felpudo y el bochorno de mis mejillas y partí de nuevo, pero mi estupidez todavía sigue allí, delante de su puerta.

Publicado en ¡Jóvenes!, El amor y sus cositas, Esta noche te cuento

Hola y Adiós

Quise irme de allí, de su lado y cariño, a un lugar cualquiera. No era mi momento. De lazadas ni de alianzas. Y tras hacer añicos su corazón le eché un pulso al mío y a mis veintidós primaveras. Cuando embarré bien mis botas y mis faldas se enredaron entre cardos y mil espinos, la melancolía, ávida de sus besos, me aconsejó retornar a sus brazos.

Llamé a su puerta. Me abrió una mujer delicada y serena. Una pitusa alojada en su regazo me trajo su mirada aceituna; un querubín aferrado a su pierna su ensortijado pelo. Pregunté por él pero no necesité respuesta… seis ojos me desvelaban que yo había muerto. Recogí mi turbación del felpudo, el bochorno de mis mejillas y partí de nuevo, pero mi estupidez todavía sigue allí, delante de su puerta.

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Desde siempre. Para siempre

Se conocieron en el instituto y la universidad separó sus vidas. Años después, Julia se casaría con un aspirante que la acomodó como sus padres pretendían. A Benita, uno que decía amarla, la abandonó dejando su vientre ilusionado. 

Hoy el tiempo las ha encontrado en un hogar para ancianos. 

Pasan las tardes en la biblioteca. Julia desde su sillón se esconde tras su abanico. Benita no pierde detalle y disimula pasando las páginas de un libro. 

Si la una se levanta la otra le sigue detrás. También al acostarse piensan la una en la otra. Julia promete que mañana se sentará a su lado; le dirá que sus ojos azules le recuerdan a alguien que una vez amó. 

Mas esa madrugada la salud le dicta sentencia. 

Una tarde más Benita acude a la biblioteca, pero hoy hace nueve días que nadie va tras ella. ¡Cuánto le pesa no haberle dicho a Julia que su voz le recordaba a alguien que una vez amó!

Sin embargo, el desconsuelo y el alba se compinchan y citan a las dos amantes. De seguida, un par de margaritas deshojadas de vergüenzas cayeron del cielo y dos eufóricos «me quiere» estremecieron la residencia. 

Imagen copiada de internet

Publicado en CONCURSOS VARIOS, El amor y sus cositas, LEMCA de Esta noche te cuento

El accidente

Me paso la vida amándote. No hago otra cosa que soñarte. Hurgando en tus rincones…, pero mi pasión se doblega cada vez que suena el timbre de la puerta. 

Entras. Mis ojos hambrientos husmean debajo de tu blusa. Tú apenas me miras. Coges la pizarra. Mis manos viajan por tu cuerpo. Te sientas con desgana doblando tus kilométricas piernas. 

Recuerdo que antes… las cruzabas despacio. Me descubrías un paisaje desnudo al que mi lengua embriagada y lasciva sucumbía sin voluntad. Ahora no. Ya nunca juegas a esconderlas en el bolsillo de mi pantalón. Ahora siempre las llevas puestas.

Empezamos los ejercicios del logopeda. Y mientras yo muero por ser la tiza en tus manos, tú bostezas aburrida vigilando el tiempo en tu muñeca. 

Sé que te cansarás muy pronto de empujar mi silla. En cuanto mis pies, huérfanos de pasos, dejen de ser tu remordimiento, compromiso y culpabilidad. Pero hasta entonces, ¡qué te costará mentirme un simple «te quiero»!  

Esta imagen la he cogido prestada de internet

Relato presentado en la Lemca (Liga de Escritores de Microrrelatos por Comunidades Autónomas), las zonas picantes son exigencias del guión.

Publicado en El amor y sus cositas, LEMCA de Esta noche te cuento

Es culto, guapo, educado y ¡quiere presentarme a sus padres!

Al fondo del camino, acotada por ingentes cipreses, diviso una casa que crece según nos vamos acercando. En vano busco otra, algo más pequeña. 

Aparcamos frente a una escalinata donde descubro a cuatro personas uniformadas. Bajamos del coche y una pareja se nos acerca. Me aferro a su brazo, perpleja y nerviosa, tratando de que no se me caiga al suelo el ramo de flores que traigo para sus padres. 

«Tranquila, cariño, vas a encantarles». 

Él; elegante, alto, bien parecido, me extiende su mano segura. Ella; chaparrita, con lujoso traje Chanel, cara acecinada, prominente barbilla, ojos saltones, generosa nariz, exquisitamente maquillada y peinada, me abraza emocionada.

A la vuelta de la inolvidable y maravillosa jornada, le reprocho que me ocultase que su familia era rica.

—No lo consideré importante —contestó tajante—, pero… ¡a que mi padre es un fenómeno y mi madre, adorable y guapa!

El amor de un hijo por su madre, una cruzada que no estaba dispuesta a batallar. 

—Sí, tu padre es encantador y tu madre adorable —y mordiéndome la lengua añado—, y guapa… ¡muy guapa!

Publicado en CONCURSOS VARIOS, El amor y sus cositas, LEMCA de Esta noche te cuento

Matrimonio por interés

Su vida transcurría entre frusleras fiestas y asuntos de caridad.
«Te puedes gastar lo que quieras —le advirtió rotunda a su marido—, pasando por las Vegas hasta Montecarlo, pero cuernos ¡no quiero ni uno!».
Malas lenguas decían que fue en los casinos donde su familia forjó su rico abolengo; su bisabuelo podía perder en una noche un millón y la siguiente ganar dos.
Él se lo reprochaba…
«Pero ¿no era mi título lo que te interesaba?, recuerda, yo soy hombre antes que jugador».
Y una madrugada al volver a casa conoció a una mujer.
No le quedó otra alternativa… hizo que pareciera un suicidio.
Estaba convencido que ella era como el perro del hortelano.

Imagen prestada de la red

Publicado en El amor y sus cositas, Esta noche te cuento

Liberación

Se levanta rara, contradictoria. Cuando se acerca al espejo observa cierto brote de conformismo durmiendo en sus ojos. Se detiene en su boca y descubre miríadas de besos  por estrenar. Toma aire, lentamente, y como por arte de magia se desvanece la autómata que la tenía secuestrada. Apiña los sermones de su madre. Los mandamientos de su padre. Los malos humos de ambos. El repintado rosa chicle de su habitación —que lleva padeciendo desde su séptimo cumpleaños—, y tira de la cadena. Después se borra de su grupo de wasap «Las parranderas». Ya está harta de sufrirlas cada finde tiradas en la calle. También de los botellones. Le están costando un ojo de la cara y ella solo bebe cocacola. Queda con Fidel. Se lo dice sin tapujos. Que no le molan nada los ramos de rosas, que ella es más de macetas al sol, con su tierra y su aire. Que está harta de aparentar y fingir orgasmos. Que se muere de ganas por entrar en el bar de su calle, dirigirse a la barra y tras sortear los dimes y diretes del personal llegar hasta Soraya y entregarle un corazón abrazado a los colores del arcoíris.

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Publicado en El amor y sus cositas, ENTCERRADOS de Esta Noche te Cuento

El hombre bala

No pudo encontrar la paz; quizá tampoco la buscaba. Momentos antes un público expectante de emociones fuertes le esperaba. Tras el silencio mortuorio respiró profundo, un olor a tulipanes frescos, el preferido de su amada, inundó toda la cápsula. Pensó en ella.
«Esta noche le daré la sorpresa. Llegó el momento de dejarlo; está será mi última actuación».
A la voz de «cinco, cuatro, tres, dos, uno» salió disparado. Repentinamente se desinflaron sus alas. Fue asombroso verla desde el aire del brazo del domador. Antes de estrellarse contra el suelo ya estaba muerto. Cada año, en el mismo sitio, florecen cinco tulipanes púrpuras.

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Micro presentado en ENTCerrados, para Esta Noche Te Cuento. Frases obligatorias «no pudo encontrar la paz», para el inicio. Para cerrarlo… «cinco tulipanes púrpuras».

Publicado en El amor y sus cositas, Premiados en WONDERLAND, Premios y Regalos, Wonderland

Vox populi, finalista en Wonderland

«Pilar, necesito verte… tengo que contarte algo muy importante».
Al escuchar el mensaje que mi mejor amiga me había dejado en el contestador barajé dos opciones:
«O tenía que repetir la última mamografía… o que una de sus célibes hijas tenía que casarse de penalti».
¿Qué otros motivos tendría una cincuentona, bien situada, devota cumplidora, sufridora, abnegada madre y obediente esposa, para alarmarme?

Me abrió la puerta entre sollozos. Frente a una taza de tila me confiaba, ingenua, lo que yo jamás hubiera osado revelarle…
«Don Teófilo me mintió, un hombre sí puede separar lo que ha unido Dios».

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Publicado en El amor y sus cositas

El tren de las cinco

Se hartó de ilusionarse con sus llegadas, de emocionarse con sus partidas, de hurgar en sus maletas, de escuchar sus insinuantes silbidos…

Cerró los postigos y alisó los cenicientos visillos, se apartó de la ventana. Desatrancó los pesados cerrojos y en el descansillo, junto al cubo de enmohecidas esperas, abandonó su desganada maleta, un vino caduco y las dos copas sobre la mesa. Huyó en sus babuchas dejando la puerta de par en par.

Llegó justo cuando pasaba el de las cinco… y de sus nubladas sienes se esfumó, para siempre, un lacerante recuerdo:
«Espérame amor mío, volveré».

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Publicado en CONCURSOS VARIOS, El amor y sus cositas

¿Fingir?, no eternamente.

Invité a unos amigos a la casa de la playa, antes de venderla quería despedirme de ella; celebraríamos allí la Noche Vieja y la última Navidad. Les propuse que podían venir acompañados, yo, a cambio, y teniendo en cuenta que la cocina no era mi fuerte ni me consideraba una buena gourmet, me esmeraría en preparar suculentos y originales platos.
Sentados a la mesa y frente a mí, Álvaro, recién llegado a la ciudad a quien no conocía ni quité ojo durante toda la cena. Venía con Laura, mi mejor amiga, un tanto compungida porque había roto con Raquel. “Alguien que come con tan buen gusto, tiene que ser un buen amante” pensé de él antes de llegar a los turrones. Y lo comprobé. Apenas una semana más tarde, entre plato y plato, nos estábamos jurando amor eterno.
Cambié de opinión y descolgué el cartel de “Se vende”. Pasábamos días enteros en la casa y como buena anfitriona me afanaba en una faceta que nunca antes me interesó lo más mínimo. Estaba encantada, mi enamorado no le ponía un pero a mis recetas y empecé a sospechar si no llevarían razón quienes aseguraban que a un hombre se le conquista por el estómago.

Se acercaba mi cumpleaños. Aquella mañana marcera se presentó en mi apartamento con dos regalos. El primero, al tiempo que me entregaba un ardiente beso, me lo deslizó en el dedo. El otro, venía envuelto en un papel rojo pasión; en su impresionante portada podía leerse: “Grandes Chefs”

Me quedé de piedra cuando vi que, en la parte inferior con estiladas y doradas letras, aparecía su nombre.

Relato para el concurso de #CuentosdeNavidad de Zenda Libros

http://www.zendalibros.com/concurso-cuentos-navidad/

Publicado en El amor y sus cositas, Viejecit@s

Una corredora, dos dorsales.

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Era su mayor ilusión, pero él se fue antes de que llegara el gran día. Sumida en la tristeza, guardó los dos dorsales que terminaban en 38 y 39, casualmente el mismo número de años que llevaban casados. Esta iba a ser la primera convocatoria a la que no acudirían. Dejó de ir a su panadería favorita porque en la puerta estaba el anuncio: “XXXIII San Silvestre Salmantina”. No quería oír hablar de carreras.

Nos tenía preocupados. Mamá ya no sonreía. Tan siquiera salía a pasear, decía que no tenía cuerpo para nada.

Como cada año nos situábamos cerca de la meta y disfrutábamos del evento con nuestros pequeños. Mi marido fue el primero en verla. Llegaba exhausta. Me acerqué a abrazarla. El sudor pintaba su cuerpo. El corazón se le escapaba del pecho, pero sonreía, pletórica. En su espalda llevaba su dorsal, debajo… el de papá.

Publicado en Diversidad Literaria, El amor y sus cositas, Premios y Regalos

Como anillo al dedo, elegido para el libro «La primavera la sangre altera»

Se fue la primavera y tú con ella. Mamá sacó del armario tu ropa, recogió tu calzado y guardó vuestras alianzas en una cajita. Desheredada de consuelo se sentó al piano, pero sus dedos se habían olvidado de emocionarnos. Arrinconó sus teclas. Hasta que un día… sus manos regresaron, sus dedos nos deleitaron, como entonces. Me fijé en ellos. Llevaba puestos los dos anillos.

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Este microrrelato seleccionado por Diversidad Literaria aparece en el libro «La primavera la sangre altera III».

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http://www.diversidadliteraria.com/info-concursos/resultados-concursos/primavera-3/

Publicado en El amor y sus cositas, Premiados en WONDERLAND, Premios y Regalos, Wonderland

«El amor de mi vida», finalista en Wonderland

Se mete en la cocina en busca de una cena aniversario; hoy hace tres años que celebraron la Marcha nupcial de Mendelssohn. Se pone los cascos y se reboza en melodías que encajen con su estado de ánimo. Se rellena de melancolía, pocha la cebolla. Cada vez le cuesta más perdonarle. Rehoga el tomate al son de “Corazón partido”.

Amanece. Dos copas vacías y una botella sin abrir languidecen. En unos cascos se diluye “Si tú no estás aquí”. El agua de una afligida bañera hace juego con la salsa de unos espagueti que desde anoche, caducan sobre la mesa.

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Imagen de google

 

Muchas gracias al equipo de Wonderland por elegirlo. Si queréis comprobar lo bien acompañada que estoy, y leer sus estupendos trabajos, acercaos hasta el blog de los organizadores.

http://blog.rtve.es/wonderland/

 

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Publicado en El amor y sus cositas, Viernes creativo

Cambio de planes

¡Hemos sido tan felices en esta casa!, ¿por qué a los novatos no nos informan, que no siempre es para siempre?

Tu padre al norte, yo al sur. Tú conmigo. Y él, con ella…

Creo que lo llevamos todo, pero no mires atrás, hijo mío, que no se quede con nuestras caras, igual nos visita de nuevo, es un poco despistada, la felicidad a veces repite.

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Esto micro lo escribí para “Viernes creativo” creo que fue mi primer micro en el blog de Fernando Vicente, http://elbicnaranja.wordpress.com/ de vez en cuando colgaré alguno de los que vinieron después.

Publicado en El amor y sus cositas

Tres asuntos resueltos

A mí se me mueren todos, aunque yo no participe en sus decesos, y dado que los cementerios, con sus sepulcros, epitafios y toda esa parafernalia, no me gustan ni interesan nada, yo lo dejo en manos del azar y que sea él quien se ocupe… ¡bastante hago con aguantarlos mientras viven!

Con el primero el cielo me lo puso en bandeja. Qué oportuna aquella tromba de agua que lo anegó todo provocando una riada que pasaba, justo, por mi casa. ¡Si hasta arrastraba contenedores y coches! Solo tuve que dejarle en el primer escalón.

Con el segundo fue pan comido. Estábamos disfrutando de un safari cuando nos visitaron unas malas fiebres. Los leones, que lo fisgonean todo, estuvieron varios días merodeando. Finalmente entraron en nuestra tienda, ¡qué suerte la mía poder disponer del jeep en ese momento!

Y con el último fue coser y cantar. Lo introduje en el maletero y aparqué el auto en mi calle. Dormía a pierna suelta -soñando que algún ladrón de coches o un rayo despistado me resolviera el asunto-, cuando un estruendo me despertó. Al asomarme por la ventana vi gente alborotada corriendo de un lado para otro, policías, coches aparcados calcinándose. No reparé en los destrozos ni si había víctimas, solamente una traviesa sonrisa se posó en mis labios…

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Publicado en Cincuenta palabras, El amor y sus cositas, Esos locos bajitos

Hay cosas que el dinero no puede comprar

No eran ricos, ni vivían en una mansión. Lo del yate y los caballos; mentira. Tampoco celebraba sus cumpleaños con suntuosas fiestas.
Hacían vida sencilla. Cenaban, charlaban, veían televisión.
Sus compañeras la envidiaban… por las sobremesas, las veladas en el salón, porque sus padres después, se iban a la cama juntos.

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http://www.cincuentapalabras.com/2015/08/hay-cosas-que-el-dinero-no-puede-comprar.html

Publicado en El amor y sus cositas

Odio a las bicicletas

 No sé el por qué de esta animadversión, ¡si nunca me han hecho nada!, pero jamás se me ocurrió pedirle una a los Reyes ni me daba envidia ver a amigos montados en ellas. Mis hermanos sí que tuvieron alguna, aunque eso fue antes de nacer yo, justo entonces desapareció papá.

Cada domingo nos reunimos en casa y observo la foto que está sobre el aparador, a la que le falta un trozo. Además de a mamá, Josechu y Felisín, se ve un cachito de lo que parece el manillar de una bici. Como no sacian mi curiosidad empiezo a sospechar, creo que mi madre y mis hermanos están compinchados… también que son los autores de las pintadas que, de vez en cuando, aparecen en el escaparate de la tienda de bicicletas de debajo de casa. Ahora la regenta Rosaura, sobrina de la anterior dueña. Me cuenta que su tía era guapísima, pero que repentinamente se fue de la ciudad y lo abandonó todo. Alguna vez me invita a dar una vuelta. Creo que le gusto, mas yo le digo que las detesto y que no sea tan fresca: ¡Que estoy casado, que tengo una niña y otra en camino!

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Mes de julio y mi aportación a «esta noche te cuento» es la de un chico muy especial, más que tontorrón, es buenico…

Publicado en El amor y sus cositas, Esta noche te cuento

Candidato equivocado

Esta noche se lo pediré, le diré… que me ha llegado el momento.

Las sensuales luces, en el rincón más íntimo de la habitación, rivalizaban con el champan helado. En una halagüeña caja corazón y haciendo juego con mi vestido, sus bombones favoritos. Mi sujetador y unas sugestivas braguitas, aguardaban, embriagados, con el último perfume que él me regaló. Mientras Albinoni cortejaba nuestras bocas, una celosa luna luchaba por interponerse entre los dos. Aprovechando que la pasión se ponía de mi parte, le susurré mimosa…
“Necesito sentir algo de los dos y acurrucarlo entre mis brazos”

Repentinamente… unas cegadoras luces cañonearon mis corneas. Un desafinado adagio retumbó en mis oídos. Un vulgar espumoso y un sucedáneo de chocolate caducaban… cuando su voz, como un jarro de agua fría, me espetó insolente;
“Vale, ¡cuándo empezamos a ahorrar!”

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Publicado en ¡Jóvenes!, Con mucha miga, El amor y sus cositas

La chica de ayer

Acababa de divorciarse, y sin saber por qué, recordó a Margarita. La nostalgia le llevó al anuario escolar de 1980, ¡allí estaba!, aquella chica tenía algo que la hacía diferente a las demás. Se preguntó, qué habría sido de todos ellos. Llevado por ese interés, se animó a reunirlos, sería la primera concentración de su promoción.
Jugar a identificar las caras con los nombres de sus antiguos compañeros les costó, a unos más que a otros. Decepcionante, que no acudiese Margarita, siendo el motivo especial del acontecimiento, pero lo fue más descubrir, quién se escondía tras ese elegante y apuesto hombre que él no recordaba en su promoción.

transsexualImagen prestada de la red

Publicado en El amor y sus cositas, Microrrelatos animalistas

Un regalo tuyo en mi cama.

Hacerse vegana. En eso pensaba Rocío cuando la última uva con su respectiva campanada dejaba paso al nuevo año. Liberaría de su armario todo aquello que antes de ser cosa, tuvo vida: bolsos, botas, abrigos… incluido el que le regaló Pedro la Navidad pasada. Estaba segura que al resentido bolsillo de Estrella, la amiga más antagonista del grupo y que llevaba un año en paro, le iba a encantar su decisión.
En la habitación Estrella se prueba el visón, lo manosea con lascivia mirándose al espejo. Le pregunta si a Pedro le parecerá bien… «ni se lo he dicho», le contesta Rocío quitándole importancia. La emocionada Estrella se va con su abrigo y con todo lo que le ha regalado su amiga.
Hoy, ambas, dormirán a pierna suelta.

Por la noche Rocío y Pedro suben al dormitorio. Ambos advierten sobre la cama un fular negro con rosas amarillas:
“¡Anda, mira, Estrella ha olvidado su pañuelo! ”, exclama ella. 
“¿Qué hace aquí el pañuelo de Estrella?”, comenta Pedro al mismo tiempo.
Rocio hace un recuento de toda la piel que le ha regalado a su amiga, mira perpleja a su marido y se pregunta, cuánto tiempo hará que él lleva regalándole la suya.

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Publicado en ¡Jóvenes!, Cincuenta palabras, Con mucha miga, El amor y sus cositas

La ilusión del día

Me comenta que anda muy liado. Desde que se ha independizado le echo de menos. Aunque sé que pasa frío, en el fondo me encanta, pues aprovechando que sale a la calle a fumarse el cigarrillo, me llama por teléfono cada mañana.

Hace dos semanas que ha dejado de fumar.

22576136-ilustracion-de-un-hombre-que-fuma-cerca-de-la-calle-peatonalLa imagen la he cogido prestada de la red.

http://www.cincuentapalabras.com/2014/06/la-ilusion-del-dia.html

Publicado en Con mucha miga, El amor y sus cositas

La dama y el sombrero

Lleva diez eternos minutos esperándola. Finalmente, un aroma a jazmín empapa la estancia. Galante, se quita el sombrero, ella ríe cuando lo encaja a la primera en el perchero.

Tras el apasionado encuentro pasea la ciudad, embelesado. El recuerdo de su olor a jazmín, el sabor de su boca, muerden su cerebro.

De vuelta a casa se dirige a la biblioteca, pero su mujer que está tomando el té con unas amigas le ve pasar y sale a su encuentro. Le pregunta por su sombrero, él, sorprendido, descubre que no lo lleva puesto.

La anfitriona, cuando vuelve a la salita, exclama a sus selectas invitadas… «¡Vaya con mi Leo, pronto empieza a destocarse y sin percatarse!»

Al son de cucharillas de plata, las risas y bisbiseos se entremezclan en un ritual tan antiguo, como antiquísima es la valiosa porcelana donde lo sirve.

En la biblioteca el hombre se recuesta en la cheslong. Escucha unos pasos, después, unos dedos zalameros agitan su pelo, unos labios susurrantes le dicen al oído…

«Pero ¡qué sorpresa!, esta es tu mansión y ella tu mujercita… que parece haber echado de menos algo que yo tengo, mañana te espero… aunque esta vez, la casa invita».

La dama vuelve a la sala, donde seguirá mojando genuinas danesas en un delicioso té de jazmín, su preferido.

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Fotografía extraída de la red

Publicado en El amor y sus cositas, Esta noche te cuento

Pasó tu última fuente

Emilio entraba emocionado en el centro comercial para recoger un pedido de la librería. Al pasar por la fuente nueva, la de los chorros multicolores, una mujer de ojos tristes, apostada en la barandilla, reparó en él y le envió una sonrisa. Al tiempo que cerraba los ojos y pedía un deseo, lanzaba unas monedas que chapotearon antes de estrellarse contra el fondo. Él, apresurado y sin advertir el gesto, siguió su camino. Al notar que unas gotas le salpicaban, miró a su alrededor, ensimismada, como buscando el milagro. Malhumorada, huía de allí mascullando; “Ni un día más, ¡se acabó!, ni novios ni narices, esto de las fuentes y los deseos son tonterías”.

Cuando Emilio volvía de la librería, se cruzó con la mujer, atraído por su lacónica mirada le sonrió, pero esta, absorta, siguió su camino. Se sentó a admirar aquellas cascadas coloristas. Ávido, abrió el libro que acababa de adquirir; “Manual para encontrar a tu alma gemela” y se adentró en sus páginas. Momentos después se alejaba del lugar. Sobre el agua flotaban aquellos consejos que había ahogado decepcionado… “Esto de los manuales… ¡que embaucabobos!”

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Este micro participa en «Esta noche te cuento». La preciosa ilustración de este mes corre a cargo de Asun Buendía. Si queréis conocerla un poquito más os dejo los enlaces a sus blogs:

ImagenTe como: http://rosquillasalpoder.blogspot.com.es/  ,  http://tbtasuncion.blogspot.com.es/

Publicado en El amor y sus cositas, Viernes creativo

Cuestión de valores

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Esa cartera llevaba mucho tiempo conmigo… desde aquel maravilloso viaje. Me gustaba, porque tenía un precioso corazón que la adornaba, por quien me la regaló.
Cuando volví del gimnasio me la encontré encima del banco, observé disgustada que se lo habían arrancado. Abrí la cremallera, dentro seguían los tres billetes, también las monedas.
Al día siguiente, a la misma hora, la dejé de nuevo en el banco con una nota… ¡Por favor, llévate el dinero y devuélveme el corazón!

Unas letritas para este corazón…  Viernes creativo en casa de Fernando Vicente:

http://elbicnaranja.wordpress.com/

Publicado en Colaboraciones con Luisa Hurtado, El amor y sus cositas, Fotos con letras

Dos textos para dos fotos, en casa de Luisa Hurtado

BUSCANDO A LUISA

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Desde hace dos semanas, Rubén se pasa mañana y tarde por ese tablón. Acababa de conocerla, aún no entiende ¡cómo pudo perder el papelito con su teléfono!, ¡estaba tan seguro de haberlo guardado en su cartera…!

Harto de buscar vuelve al piso, llama a la puerta de su vecino de cuarto, éste, invariablemente, estudia. En la cocina se toman una cerveza y como siempre le toma el pelo…

“¡Jope Hugo, siempre aquí metido, empollando, vive un poco la vida, tío!”

Estos comentarios no le hacen mucha gracia, pues sacar su carrera es lo más importante, pero hoy está de buen humor. Cuando Rubén se va de nuevo a buscar en ese gran panel, Hugo vuelve a su habitación, se dirige a la mesa y cierra el tocho de apuntes, bordea el biombo que divide en dos la estancia y acercándose a la cama, una preciosa joven le besa… ¿para qué va a salir si ella viene a buscarle?

Cuando Hugo se encontró en el pasillo, hace catorce días, aquél desamparado y doblado papelito, le pudo la curiosidad. Seguido de aquel número de teléfono un sugerente nombre de mujer… Luisa.

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TE ESCRIBO ESTAS CUATRO LETRAS…

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Su madre está cansada de tanto gasto y se niega a comprarle más cuadernos y libretas, pero el amor que Dani siente por Anita es tan grande, que necesita seguir plasmándolo por doquier.

Esta mañana unos uniformados han ido a buscarle a su casa y como castigo tiene que fregotear todas las pintadas de la calle. Mientras borra su firma de la última pared, cavila un plan para que no vuelvan a pillarle y trata de averiguar, quién habrá sido el chivato que le ha delatado.

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En casa de Luisa Hurtado, http://microrrelatosalpormayor.blogspot.com.es.  

Las fotografías están en este otro blog de Luisa,  Palabras fotos y días  y son obra de Jose Luis Rafael.

Mil gracias a ambos.

Publicado en Con mucha miga, El amor y sus cositas, Esta noche te cuento

«Un buen marido, antes fue un buen hijo»

Eligió un vestido algo sobrio, aunque perfecto para la ocasión… ¡hoy conocería a sus futuros suegros!

Sentados a la mesa, la anfitriona miraba con reservas el anillo que ella presumía en su dedo, Carmen se hacía cargo, Simón sería el primero de sus cuatro hijos en independizarse.

Las conversaciones se cruzaban entre los comensales, cuando una voz sobresaliendo de las demás…

“Madre, ¡qué sabrás tú, si no tienes ni idea!”

Las palabras que atajaron aquél interminable silencio sonaron como una bofetada…

“Es verdad, hijo, si yo de eso no entiendo”

Terminaban el segundo plato cuando la misma voz, ahora más enérgica…

“¡No callarás, no, anda y ve a por el postre, porque lo que es la comida…!”

Entonces Carmen, se acordó de la mujer más sabia que pasó por su vida, se acercó a la que iba a ser su suegra, le comentó algo al oído y le entregó el anillo, se abrazaron emocionadas. Despidiéndose de todos con un recogido “lo siento, disculpadme”  huyó del hombre que hoy no llevaba puesta la máscara con la que ella le conoció.

La abuela y sus sabios consejos… “Cariño, desconfía de un hombre que no respete a su madre”

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