Publicado en Cincuenta palabras

La venganza

 «Aquí estaré mañana», me contestó cuando le prometí que vendría a verlo al día siguiente. Pobre, no sabía que allí no existían otras opciones. Al día siguiente cumplí y él… también.

Me cuesta conciliar el sueño, su mirada al verme salir del geriátrico me persigue. Él tenía otra alternativa; llorarle.

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DIFERENTES REALIDADES

Desde hace tres meses, noche tras noche, ella aguarda en la barra del bar a que termine su jornada para confesarle lo mucho que le gusta. Él, que no la soporta, espera a que beba lo suficiente para llamar a un taxi y que se la lleve a su casa.

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Publicado en Microrrelatos indignados

Ostracismo político

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“No, no quiero coche oficial, prefiero conducir el mío, ni que me reservéis hotel en la capital, ¡pero si tengo el piso de cuando vivía allí, antes de trasladarme!”

 

-Este tío nos está jorobando ¡pero bien!; ni dietas, ni coche oficial, y no solo eso, ayer me dijo que al mayor de sus hijos ¡piensa matricularle en una universidad pública!

-Está claro que lo que quiere es sobresalir y jodernos, si no tiene vocación de político que se vaya de maestro, a ver qué tal vive con esa mierda de sueldo.

-También se comenta que a su mujer la han visto entrando en un ambulatorio de la Seguridad Social.

-¡Me cagüen la clase baja!

-Pues algo habrá que hacer, cae bien a la gente y se avecina el proceso de primarias…

-Tranquilo, si no es por las buenas, se le saca un asunto de faldas y fuera, eso es infalible.

 

“Papá, dice la abuela que dejaste la política porque tus compañeros no te apoyaron”.

“Más bien hijo, me invitaron a presentar mi dimisión, pero he salido ganando, me gusta impartir clases, vivir de la literatura, prefiero que me recuerden como un profesor honesto que como un político corrupto”.

La Primavera de Microrrelatos Indignados 2014,  pretende que hoy 15 de mayo de 2014 la red se llene de microrrelatos indignados que denuncien el avance de la desigualdad social, las injusticias, los abusos de poder, las humillaciones colectivas, las corrupciones impunes o la desprotección social que en los últimos tiempos estamos padeciendo, gracias a Miguel Torija, de LA COLINA NARANJA, por hacerlo posible.

Publicado en Ecologistas

¡Caos!

Nos lamentamos, hipócritas, de no haberlo visto venir, pero sabíamos que irremediablemente escaparía de la sombra que lo cobijaba. Que llegaría hasta los lagos, salándolos, treparía las montañas y la edelweiss dejaría de ser flor. Avanzaría hasta los bosques para agriar sus frutas. Vaciaría los parques de risas, de besos los hogares. Malgastaría sabores, perseguiría los colores, emponzoñaría la música.  Extinguiría los cuentos. Colmaría al hombre de incertidumbre, de aburridos pálpitos. Novios sin te quiero, caricias sin ancianos, juegos huérfanos de niños, sin perro.

El planeta ya no era de tierra, olía a desaparición.

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Esta impresionante foto pertenece a Sustentator.

¡Marchando otro despojito!

Micro presentado a la VII Edición de RelatosenCadena de La Ser

Publicado en Con mucha miga, CONCURSOS VARIOS, La radio en colectivo, Viejitos

No era el cuerpo lo que más le dolía…

Acaba de despertarse y un entrometido sol que traspasa el ventanal le obliga a cerrar los ojos. El aire sabe a desinfección. Todo le es extraño. Del armario abierto asoma una maleta. En el respaldo de una silla, una cachaba que no conoce. Resuelto sale de la cama y amparado en la desconocida pero con paso decidido se acerca a la puerta cuando una mujer, de sobria bata blanca portando en sus manos pequeños cuencos de colorines, entra en la habitación.

-Buenos días don Gregorio ¡ya se ha levantado!

-Buenos días… sí, pero ¿qué hago yo aquí?

-Le trajeron ayer, ¡ya lo sabe! Aquí tiene sus pastillas; estas, para el dolor y esta, para el corazón.

Pastillas, dolor, corazón… sabía que le habían traído, sí, lo que no recordaba era por qué. Repentinamente, el corazón empezó a dolerle mucho.

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                                                                                     Fotografía tomada de la red

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                                                                        Micro presentado en «La radio en colectivo»

Publicado en Con mucha miga, El amor y sus cositas

La dama y el sombrero

Lleva diez eternos minutos esperándola. Finalmente, un aroma a jazmín empapa la estancia. Galante, se quita el sombrero, ella ríe cuando lo encaja a la primera en el perchero.

Tras el apasionado encuentro pasea la ciudad, embelesado. El recuerdo de su olor a jazmín, el sabor de su boca, muerden su cerebro.

De vuelta a casa se dirige a la biblioteca, pero su mujer que está tomando el té con unas amigas le ve pasar y sale a su encuentro. Le pregunta por su sombrero, él, sorprendido, descubre que no lo lleva puesto.

La anfitriona, cuando vuelve a la salita, exclama a sus selectas invitadas… «¡Vaya con mi Leo, pronto empieza a destocarse y sin percatarse!»

Al son de cucharillas de plata, las risas y bisbiseos se entremezclan en un ritual tan antiguo, como antiquísima es la valiosa porcelana donde lo sirve.

En la biblioteca el hombre se recuesta en la cheslong. Escucha unos pasos, después, unos dedos zalameros agitan su pelo, unos labios susurrantes le dicen al oído…

«Pero ¡qué sorpresa!, esta es tu mansión y ella tu mujercita… que parece haber echado de menos algo que yo tengo, mañana te espero… aunque esta vez, la casa invita».

La dama vuelve a la sala, donde seguirá mojando genuinas danesas en un delicioso té de jazmín, su preferido.

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Fotografía extraída de la red