Publicado en CONCURSOS VARIOS, Microrrelatos indignados, Monstruoscopio de Entc

La vida sigue igual

¡Por mil flautas de Hamelín!, sabía que estos Cinco Lobitos Cuentistas, que el pasado domingo 10 de noviembre* nos prometieron sacarnos de las cloacas, eran unos fuleros… ¡todo sigue igual! Y yo sigo partiéndome el lomo, limpiando dentaduras postizas doce horas diarias en la misma consulta del mismo explotador dentista. Mis siete Ratitas continuan temerosas de salir solas al exterior (se rumorea que se multiplican las Manadas de Gatos Fieros). Espero que al menos, Papá Roedor se porte bien y les deje unas taleguitas con pipas y frutos secos… Y que a mi Ratita Preocupada le traiga un lacito rojo y un cepillo nuevo para que vuelva a lucir radiante su colita. Para enfrentarnos a la Cuesta del Cerro este año no acudiremos a la Ratonera del Castillo, celebraremos el nacimiento del Ratoncillo en nuestro agujero con unos buenos trozos de pan y de queso, eso si, del blando y del duro.

*El domingo 10 de noviembre de 2019 se celebraron elecciones generales en España.

Publicado en CONCURSOS VARIOS, Microrrelatos indignados, Monstruoscopio de Entc

Como la vida misma

Vale, soy un Ratoncito y me apellido Pérez, pero eso de que recojo dientes de leche y los cambio por dinero, es un autentico cuento. La única verdad es que trabajo doce horas diarias para un dentista explotador limpiando dentaduras postizas con un enorme cepillo de dientes —hay días que tengo agujetas hasta en la punta de la cola—.
Me desposé con la Ratita Preocupada y su «no llegamos a fin de mes». Tenemos siete Ratitas Miedosas de salir a la calle y verse acosadas por algún Gato Fiero. Mis padres, Ratones de Campo, viven con el hatillo a cuestas temerosos de que les quiten su ratonera. Y por si fuera poco, el 10 de noviembre* tenemos una cita con Cinco Lobitos Cuentistas. Sé que, aunque cada uno cuente su cuento, todos prometerán lo mismo: sacarnos de las cloacas… y que irremediablemente la mayoría sucumbiremos a sus patrañas.

*Hago referencia al domingo 10 de noviembre de 2019 en el que se celebraron elecciones generales en España.

Publicado en ¡Basta ya!, CONCURSOS VARIOS, Ecologistas, LA COPA DE ENTC, Microrrelatos indignados

Fantasía y sin razón

Confeccionaban sus propias alas. Tenían unas para cada ocasión y en todos los colores. Para pasearse por las ciudades, Sílfides se vestía las de polivinilo, iguales a los tubos, mangueras y mayoría de juguetes para niños, ya que soportaban tormentas, heladas y todo tipo de vientos. 

Las de poliestireno —ligeras y suaves al tacto—, Dríades las utilizaba para sobrevolar los bosques en las tardes apacibles y con sol. Sus favoritas eran las blancas, semejantes a los protectores de aparatos domésticos y las bandejas para hamburguesas. 

Las preferidas de las Oceánides eran las de polipropileno, idénticas a las bolsas, los envases de los yogures, las botellas del agua, del aceite, las pajitas… básicamente porque aguantaban muy bien el frío y la humedad. 

Sin duda, estas hadas eran las más chics y modernas de las leyendas mitológicas: les encantaba ir a juego con los Océanos, especialmente con el Pacífico.

Esta imagen la he tomado prestada de internet

Publicado en Con mucha miga, LA COPA DE ENTC, Viejitos

Ya no se acuerda que nunca vendrán

Rehace su moño con dos horquillas y se unta bien de colonia. Espera feliz en su mecedora.  Un ajado bolso de charol cuelga de su muñeca, dentro, dos alianzas de oro grabadas, unas agujas, un patuco y la rebequita de lana, antaño blanca, que paciente aguarda su otra manga. Tiene dos cosas muy importantes que decirle a su hija; que su padre se ha ido de casa y que si nace niña, la llame como a ella. Durante la espera, canturrea palabras sueltas: noche, árbol, coche, carretera… En el centro todos lo saben; que hoy tampoco nadie vendrá a verla.

Imagen prestada de la red

Publicado en ¡Basta ya!, CONCURSOS VARIOS, LA COPA DE ENTC, Microrrelatos indignados

Doble acto de amor

Hoy cumple 22 años y le llevas su colonia favorita. Entras en el recinto. Estás nerviosa, ella más delgada. Coges el teléfono y a través del cristal le reiteras cuánto la quieres. 

«Mamá, tranquila, estoy bien, prefiero esto a lo de antes…». 

Te mira a los ojos y te insiste en lo que no debes hacer…

 «Jamás revelarás que cuando vi a papá en el suelo te arrebaté el cuchillo y me unté de sangre el vestido».

Ella no hubiera podido cuidarlas, desde la cárcel tú tampoco. 

Ahora sus hermanas crecen a salvo. Ya no os preocupa que se hagan mayores.

Publicado en CONCURSOS VARIOS, LA COPA DE ENTC, Viejitos

Como un niño

Las palabras que pronunció antes de irse fueron para él. Y yo cumplí las mías durante muchos fines de semana. 

—Cuídale mucho. Sé paciente con sus cambios de humor, sus miedos, cuando te cuente las mismas historias o no recuerde sus tareas. Si le notas triste, dile que nos veremos pronto… y para que no me olvide, muéstrale de vez en cuando esa foto que a él tanto le gusta. Llévale al parque. Móntale en los columpios, ya sabes, se lo pasa bomba. No le quites esa ilusión y la alegría inmensa que le entra cuando vuelve y se lo cuenta a sus compañeros de la residencia.

Esta imagen la he tomado prestada de internet
Publicado en ¡Basta ya!, Esta noche te cuento, Microrrelatos indignados

Un brindis valiente

«Brindemos». Te dijo alzando la copa de vino al tiempo que los acordes de un anacrónico Julio Iglesias —su cantante favorito—, acompañaban sus buenos deseos… 

«Para que estés siempre conmigo». 

Y como el costado derecho aún te dolía, alzaste la tuya con la mano izquierda, por su distrito, sus preceptos, sus advertencias… por el portazo que desataría tu melena y tus tobillos, por recuperar tus pies, el carmín en tus labios, las palabras de tu boca…

«Brindemos». Repetiste mientras lavabas minuciosamente su copa y «Lo mejor de tu vida» empezaba por fin.

Esta imagen la he cogido prestada de internet

Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos indignados

Los ojos de Manuela

«Esta tarde les oí hablar en la cocina. Mamá decía que al volver del mercado se había encontrado con el niño de la casona —creo que se refiere a ese que nació tan malito, el que llevaron a curar al extranjero—, que iba con un señor que trabajaba en su casa, y que le lleva a todos los sitios. Que se imaginaba —por la funda de violín que llevaba en la mano—, que iban a clases de música. Hablaron de lo mucho que a ti te gustaba la música. Igual que a mí. Pero que nosotros no podíamos permitirnos esas cosas. También dijo que tenía mi mirada. Y la tuya. Que sus ojos eran bellos y claros como el día. Igual que los míos. Y los tuyos. Entonces mamá se puso a llorar y papá la consoló. Que no llorase, que nada podían hacer, que los que tenían dinero y abogados eran ellos, que era hora de olvidar, que ya habían pasado diez años… qué casualidad, Manuela, los mismos que hace que desapareciste tú. Te quiero, buenas noches».

Besa la manoseada foto y la guarda en el cajón junto a las inmensas ganas de que su gemela aparezca algún día. 

imagen-17-8-20-a-las-14.32

 

 

Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos indignados

Hábitos culturales

Alika fantasea con su muñeca y juega a ponerle ropitas con los trapos que encuentra. Su mamá le dice que en nada crecerá y no podrá seguir jugando con ella. Que se enamorará de algún chico de la aldea, pero tendrá que arrancárselo de la cabeza porque de su corazón no es la dueña. Que cubrirán su cuerpo con un vestido infinito, como el que lleva ella, holgado, de tela firme, que no marque las curvaturas de su figura. Un pañuelo también oscuro, tapará su cabello, ocultará su talento y sus ideas. Y para entonces ya podrá fabricar hijos. Y yacerá con quien no ha elegido ella, porque de su piel no es la dueña. Y su sonrisa no se mostrará en la vanidad de ningún espejo, su boca será invisible, sin opinión y sin lengua, sus manos desconocerán la textura de un libro y sus ojos quizá mueran huérfanos de narraciones y leyendas.

Alika es aún muy pequeña para saber de lo que habla su mamá, también para entender por qué quiere adelantarle una a una las piedras que debió encontrarse ella en su destino.

Esta imagen la he tomado prestada de la red.

Publicado en Esta noche te cuento

¿Nos conocemos?

Conseguir su sueño y con él la felicidad tenía un precio, y con esa seguridad que proporciona el dinero le entregó al especialista varias fotografías informándole tajante, qué quería y cómo lo quería.

Tras seis meses de reformas concluyó la obra. Admiraba sus ojos, ahora verdes, dominando en esa explanada, tersa y ausente ya de bolsas, zanjas y patas de ave. Y donde antes había una napia aquilina oteando permanentemente sus pies, hoy asomaba una naricilla respingona protegida por un vigoroso pómulo a cada lado. Qué decir de esos rollizos labios y de ese mentón fino y altivo, compañero otrora de una extinta papada, coronando su rostro. Se centró después en sus pechos. Ahora desafiantes, generosos, lozanos y sin miedo a la gravedad. Y en sus glúteos. Descollando rumbosos, firmes y duros, tal y como lucía su actriz favorita en las fotografías que le entregó al reputado mago del bisturí.

No sabe cuánto tiempo permaneció así, contemplándose extasiada, cuando inexplicable y repentinamente se liberó de su embeleso y dirigiéndose a la imagen que reflejaba el espejo se le encaró malhumorada… 

«Y tú, ¡quién coño eres!»

 

 

Esta imagen la he cogido prestada de la red