Después del ansiado toque de campana, camina abúlico, con pies pastosos y arrastrando la mochila. Se topa con una formación de hormigas, las observa desganado. Finalmente resopla, y les habla, como confesándose…
“La culpa es de mi madre, y ese maldito mantel que me ha dejado sin propina, con lo bien que salía el colacao en el de los chinos. Luego, con Susana en el bus, ¡se creerá, la muy tonta, que me importa que se siente con el imbécil ese del pelo rojo! Más tarde, la seño, histérica perdida… “a copiar cien veces, ¡las papeleras no se caen sin querer por la ventana!”. Y para rematar, en el recreo, con el gilipollas gordinflón del Miguelón… “no puedo evitarlo, niñato, me pirran los bocatas de tu madre”.
Observa un cielo inquieto por la ventana de su habitación. Los truenos le aterran. Se quita las zapatillas del 37 y con una retorcida sonrisa mira sus suelas pringosas… “que se enteren todos de una puta vez quién es el más atrevido y el más fuerte”, masculla antes de caer rendido debajo de la cama.
imagen tomada de la red
Con este micro participo en ESTA NOCHE TE CUENTO, el tema del mes de marzo, Bajo la tormenta


