Publicado en ¡Jóvenes!, Con mucha miga, Microrrelatos indignados, Microydibujos con Juanlu

Enganchada

Demasiado tarde, ocho meses es mucho tiempo. Cuando lo advirtieron estabas atrapada, ya eras juguete de aquel guiñol.

Pendiente de él a todas horas, no hacías otra cosa que seguirle, llenaba tu vida, te sentías viva. Una de esas noches te informaron que se iría, que no volverías a verle, comer, lavarse los dientes, bailar, dormir, te preguntaste alarmada, ¿qué será de mí?

Su marcha te llenó de tristeza, pensabas morirte de pena.

Esa madrugada al entrar en tu cuarto, te encontraron tendida en el suelo. En tu mano ya fría, el mando, definitivamente él se había ido, el reality había llegado a su fin.


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Esta particular marioneta me inspiró este micro. Ella es obra de Juanlu,  que nos la presentó allá por el mes de marzo de 20013, participando en la convocatoria para su libro, Colaboraciones III. Si quieres ver más cosas de él, aquí su blog… http://dididibujos.blogspot.com.es

Publicado en Colaboraciones con Luisa Hurtado, Con mucha miga, Fotos con letras, Microydibujos con Juanlu

Dos textos para dos fotos, en casa de Luisa Hurtado

                 NADIE SE SALVA

 

Imagen¡Pobres gentes, a los que les quitan sus moradas!… «desahucio», creo que lo llaman. Menos mal que nosotros no sabemos de deudas ni de préstamos. Y el dos piernas éste, ¿qué mira? Por dios, ¡¡¡no querrá hacerse un revuelto con nuestra casa!!!

 

 

                     ¡ME DERRITO!

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 Miraba desconsolado ese descarado rayo de sol que se acercaba, ¡malditos niños que decidieron crearle justo el día en que aumentaban las temperaturas!

 

De nuevo en casa de Luisa Hurtado, “Microrrelatos al por mayor” Las fotos son de Jose Luis Rafael, 

 Gracias Jose Luis Rafael, por estas estupendas fotos,  Luisa, gracias por tu hospitalidad.

Publicado en Microrrelatos animalistas, Microydibujos con Juanlu

El humano y su mala memoria

TONI CANTÓ, ¡VA POR TI! 

Lobos

El animal enfurecido se encaró con ganas de sangre…

“Se te olvidó que le di sosiego a tus noches, acompañé tus días y te entregué lealtad. Que te nutriste de mi y te cobijaste con mi abrigo. Que mis colores avivaron tu mirada y mis sonidos alegraron tus mañanas. Que trabajé para ti de sol a sol hasta que las fuerzas me abandonaban. Ya no te acuerdas acaso, cuánto dolor tuvo que aguantar mi cuerpo para sanar el tuyo y con qué malas artes te lucraste, te divertiste con mi padecer”.

A punto de devorarlo, frenó su impulso, lo vio tan indefenso que se marchó cabizbajo pensando… “no quiero ser como tú, yo sí creo que tienes derecho a la vida”.

 

El dibujo es de Juanlu, su blog  ilustraciones para un loco,

Anímate a participar en su  2ª Ilustración para el concurso COLABORACIONES III

 

Publicado en Con mucha miga, Microydibujos con Juanlu

¿Nos conocemos?

 

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Increíble lo que había conseguido aquel doctor con su cara. Cómo su nariz, ahora respingona, oteaba su frente, no sus pies. Su boca, apetitosa, incitaba a los besos. Sus pómulos tersos, el mentón fino y altivo, tal y como lucía la modelo de la fotografía que ella le entregó. Llevaba un rato observándose cuando notó algo raro… y dirigiéndose a la imagen que se reflejaba en el espejo, le preguntó extrañada… y tú ¡quién coño eres!

 

 

La imagen es de Juanlu, visita su blog… ilustraciones para un loco

Publicado en Esos locos bajitos, Esta noche te cuento, Microydibujos con Juanlu

Mamá, ¿dónde está el abuelo?

Felipe estaba triste. Recientemente había fallecido mi padre y aunque todos lloramos su pérdida, él fue quién más notó su ausencia. Tenían una relación muy especial.

Seguía despertándose por la noche, iba a su cama y allí se quedaba dormido. Llegaba del colegio y lo buscaba. Pensé que sacándole de casa unos días, mitigaríamos su pena. Decidimos llevarle a un parque de atracciones, aprovechando así, las vacaciones de Semana Santa.

Cuando embarcamos, para él su primera vez, parecía emocionado. Tomó asiento y sin ayuda nuestra, se puso el cinturón de seguridad. Nos sorprendió lo feliz que estaba, hasta bromeaba con un libro de dibujos que sacó de su mochila…“estamos dentro del dinosaurio más grande, el sauroposeidón, el lagarto dios de los terremotos”.

Me congratulé, Felipe sonreía de nuevo.

Cuando alcanzamos altura, contemplaba con insistencia las nubes. Movía su cabeza de un lado a otro para volver de nuevo su vista hacia la ventanilla. Empezó a ponerse algo tenso, en su cara un rictus de impaciencia.

-¿Qué te pasa Felipe, no te encuentras bien?

– Es que no le veo…

– A quién cariño…

-Al abuelo mamá, dónde está el abuelo, ¿no me dijiste que estaba aquí arriba?.

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ENE116. MAMÁ, ¿DÓNDE ESTÁ EL ABUELO?, de Mª del Rosario Val Gracia

La magnífica ilustración la soñé, pero al despertar vi que era una maravillosa realidad. El artista es Juanlu, visitad su blog para que comprobéis que lo de artista se le queda corto.

 Ilustraciones para un loco

 Gracias Juanlu.

Publicado en Colaboraciones con Luisa Hurtado, Ecologistas, Microrrelatos animalistas, Microydibujos con Juanlu

I Carrera Verde por Relevos, libro digital

I Carrera Verde Digital Un proyecto de Luisa Hurtado Gonzalez, Microrrelatos al por mayor.

http://issuu.com/microsalpormayor/docs/icarreraverde/1?e=7323026/1865233

Ilustración de Sara Lew de Microrrelatos ilustrados

Recojo el testigo de Nicolás Jarque (escritor), El rincón de Nicolás Jarque, y continuando con sus últimas palabras…

POR UNA AMIGA… CASI TODO

Como recogen las hemerotecas y todos deberíamos estar de acuerdo, “la emisión de gases contaminantes, afecta directamente al ecosistema, siendo el humano el máximo responsable”. Pues bien, estaba decidida a aportar soluciones, empezaría ese mismo día a sumarme a ese reto de la no contaminación ambiental, por otro lado objetivo imperante en la comunidad suiza.

Quería celebrar su cumpleaños y hacer una gran fiesta. Cuando me pidió que la ayudase con las últimas compras le sugerí hacerlo con el transporte público. Salimos de casa y acompañadas por un debilitado sol nos dirigimos a la carnicería. Los ingredientes para una paella nos aguardaban. Un italiano y fornido carnicero me entregó dos bolsas, al tiempo me informaba; que en una había metido 14 muslos de pollo y en la otra 12 patas de conejo.                                                                            

Cuando salimos de allí, algodonosos copos de nieve empezaban a caer sobre nuestras cabezas. Diez grados bajo cero nos acecharon hasta la parada del tranvía. Sonreí al ver, como si de una postal se tratase, a dos ciclistas y sus mochilas paseando por la ciudad, ignorando ese manto blanco que los envolvía. Me sentí en desventaja… “siempre hay alguien que hace más que tú por el medio ambiente”.        

Ella caminaba delante con más bolsas. De pronto se giró, y, no sé qué notó en la única parte de mi cara que no iba tapada, porque me preguntó: “¿Estás bien?” .Como pude, saqué la nariz del escondite de mi bufanda. De una acobardada garganta, miedosa a que se le congelara la voz, se escapó un tolerante… Bueno… podría estar mejor, teniendo en cuenta que en una mano llevo 7 pollos y en la otra 3 conejos… ¡descuartizados!”.                                      

Creo, que en ese mismo instante, mi mejor amiga cayó en la cuenta de que yo era vegetariana.

Le paso el relevo a mi compañero, Juanlu, Ilustraciones para un loco

¡¡¡SUERTE!!! , ¡¡¡vamos kiwis!!!

Y esta es su magnífica aportación, gracias Juanlu, su blog http://dididibujos.blogspot.com.es/

lustración de Juanlu
Publicado en Colaboraciones con Luisa Hurtado, Ecologistas, Microydibujos con Juanlu

DICOTOMÍA

Acaba de despertarse y se despereza delante de la ventana, una bocanada de sol se detiene en su cara. A un lado, el jardín rebosante de primavera le regala su primer aroma de la mañana. Risas de niños cabalgando en bicicleta, el peloteo en la cancha y el azul de la piscina rivalizando con un sereno cielo… le armonizan los sentidos. Del otro lado, un pinar; árboles centenarios y acogedores caminos. Algún corzo bailando el aire y ágiles ardillas explorando el suelo que la invitan a solazarse en él.

Se viste de chandal. Se monta en su coche.

Después de veinte kilómetros llega a la turbia ciudad. Recorre calles completas de vehículos hasta aparcar el suyo. Quince minutos a pie por el rígido e impasible asfalto la separan del gimnasio. En cuarenta metros cuadrados y con diecinueve personas entrena durante un par de horas. El bochorno, el ambiente, el sudor… agobiantes se cosen a su cuerpo. Extenuada, espera a la cola para darse una ducha.

Llega a casa. La miran al pasar… el aire, los pinos, los pájaros, las rosas…

Ella es humana, tremendamente humana.

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