Les espera sentada en su mecedora, mientras, la impía lluvia borra la rayuela. El bolso de charol cuelga de su brazo, dentro, las agujas y la rebequita de lana, antaño blanca y que paciente aguarda su otra manga. Hoy se ha hecho un moño con dos horquillas, ya no necesita tantas, y se ha untado bien de colonia. En su mente dos cosas importantes que decirles; que su padre se ha ido de casa, y que si nace niña, la llamen como a ella. Entretanto y sin saber por qué, canturrea palabras sueltas; coche, mojada, árbol, noche, carretera…
Esta preciosa foto, la he cogido prestada de la red.
Micro presentado al Rec, ahora ya despojo.


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