Publicado en A la espera

Propiedad privada

Ella se queja de que la chimenea no tira suficiente. Él casi siempre anda en camiseta de tirantes.  

Ella es menuda, lo ha sido siempre, desde que nació sietemesina. Es limpiadora, costurera y cocinera por parte de madre y abuela. A él lo parió su madre con más de cinco kilos y, como hicieron su padre y su abuelo, cuida del ganado y parte troncos en la era.

A ella le emocionan las puestas de sol, imaginar formas en el cielo. Para él las nubes solo son contenedores de lluvia. 

A ella le apasiona la poesía; vivir las aventuras de las protagonistas de sus novelas.

Majaderías —piensa él—.     

A ella le gustaría viajar, conocer gente, salir un poco. A él…

Él le avisa que se deje de tonterías. Que a ella no se le ha perdido nada fuera de la verja que cerca el caserío.

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Lo que el fuego se llevó

Solo ceniza queda de nuestro hogar, me dicen que un cigarro fue el motivo. Cuántas veces te lo advertí, tus pulmones no aguantarían hasta el próximo invierno, también que en la cama no se fumaba.

Ahora, nosotras, buscamos un sitio donde pasar el crudo invierno, pero seguiremos adelante, no te apures que aunque sin casa, nos alegramos que por una vez, tú te hayas ido calentito… por todas la veces que nos calentabas a mí y a las niñas.   

Imagen
Micro presentado al Rec.

SONÁMBULA

 

Me despierto de madrugada, voy a la cocina y ahí estás. Me miras irónico, una vez más… mofándote de mi. Cansada de renuncias, decidida, te introduzco el cuchillo con deleite, hasta el fondo, relamiéndome, disfrutando de lo prohibido.                                                                    

La roja jalea resbala por la comisura de mis labios, la noto caliente, cuando llega a mi escote un escalofrío se desliza por mis pechos.                                  

Vuelvo a la cama resarcida, satisfecha, imaginándome tu cara cuando al levantarte veas el tarro de mermelada de frambuesa, vacío y tirado en medio de la cocina.

Me levanto temprano, azarada, temblando, con la misma sensación de asqueo e impotencia con la que me acosté anoche…  “Siempre serás una foca, sin mi no eres nadie, no sirves para nada”. 

Cuando entro en la cocina…

Lo limpio todo con esmero: El charco en el suelo, los rastros en el azulejo, las huellas en el pasillo, en mi cuerpo. Lo envuelvo en una sábana y cae por esa desconocida pendiente y de tan difícil acceso.

Esta imagen es de AraInfo.                     Sonámbula

BIENVENIDA LUCÍA

Diminutos copos de nieve blanquean la carretera. Con frío y tardío, llega al hospital. Abre la puerta, despacio, para no molestar a su mujer, que duerme. Se topa con la cuna, una inquieta y preocupada sonrisa le delata, ella, serena, con los ojos cerrados, le dice: “Voy a quererla con toda mi alma”.

Un tímido sol invita a salir a la calle, al mes de nacer su hija dan su primer paseo. Ella lleva el carrito. A pocos metros y de frente, los del tercero. Repentinamente le arrebata el cochecito y se lo lleva a la otra acera. Perpleja va detrás.

-Pero ¿por qué has hecho eso?.

-No sé, bueno… sí, no puedo… no puedo con esto.

-Es tu hija, tienes que quererla como es.

-Pero… con una amniocentesis esto…

– Lucia debía nacer, es lo más bonito que me ha pasado nunca.

Ella no entiende su desasosiego. Él no comprende su felicidad.

A Lucía le encanta ir al cole, las chucherías, jugar con los niños, chapotear en el agua… como a cualquier niña.

Hoy cumple 16 años, camino a la fiesta charla animada con sus amigas. Tropieza con un hombre muy elegante, pero huraño, de esos que resuelven con una sentencia y una minuta mensual. Lucía le mira a los ojos. Estos no saben esconder una inmensa frustración.

 21 marzo 2012,

ONU conmemora primer Día Mundial del Síndrome de Down

Por primera vez en la historia, Naciones Unidas conmemora el Día Mundial del Síndrome de Down, instituido el año pasado por decisión de la Asamblea General.

La fecha fue establecida para reconocer la dignidad, valía y contribuciones de las personas con discapacidad intelectual.  ¡Bienvenida Lucía!

LA ILUSIÓN DE LOS DOMINGOS

 

Se acuesta muy temprano, tiene prisa por dormirse. Mañana saldrá con ellas de paseo, feliz las montará en su furgoneta.

Cuando llega saluda a sus compañeros. Sobre dos caballetes, coloca una tabla de madera que tapa con un mantel de croché de lino que heredó de su abuela. Con sumo cuidado las va colocando, nombrándolas de una en una…

– Audrey, carita de ángel, elegancia natural. Bette, la reina de Hollywood. Elisabeth, mi gata enamorada. Greta, qué divina…

Alguien se acerca y señalando a una de ellas: “¿Cuánto cuesta?”.

Le coloca el vestido, le atusa el cabello… pero una mueca de desacuerdo recorre su cara,

-Lo siento, no puede llevarse a Grace, por amor se convirtió en princesa.

-No la entiendo señora, me interesa esa, ¿Cuánto cuesta?.

El vendedor del puesto de al lado, con un gesto le indica que se vaya, que no hay venta.

Refunfuña al recoger, como de costumbre le sabe a poco. Con sumo cuidado las toma en sus brazos, las va nombrando…

-Katharine, mi fierecilla. Marilyn, la más deseada. Rita, tan bella pero tan infeliz. Vivien, los ojos más hermosos…

Se despide de sus compañeros. Ellos lo saben, el domingo que viene volverá pero tampoco habrá venta.