Publicado en CONCURSOS VARIOS, ENTCERRADOS de Esta Noche te Cuento, Premios y Regalos

Altruismo

Cuando era pequeña, mi abuelo Luis me contaba cosas sobre mi madre. De lo mucho que me amaba. De su coraje -apenas tenía seis meses cuando me metió en el capazo y me dejó en su casa-. De su generosidad con todos, para que nadie penara con su inevitable ocaso. Excepto él, nadie la entendía y yo tuve que crecer para hacerlo también; entender que quisiera desaparecer, dejarse ir.

Pero el abuelo no fue el único que la vio marchar, sola, con un pañuelo cargadito de pena en una mano mientras con la otra se estiraba bien el de la cabeza, también, desde el borde del camino los ojos negros de una lechuza fueron testigos.

Este microrrelato presentado en  «ENTCerrado» ha obtenido una mención especial por parte del jurado de Entc y el Hotel A Curuxa. Muchas gracias.

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Publicado en ¡Jóvenes!, ENTCERRADOS de Esta Noche te Cuento

Calor de hogar

Había cambiado la forma de vernos y amenazó con irse. Porque estaba harta. De nosotros, de sus hermanos, de cariños, besos y arrumacos. ¡A nosotros, más que un sueño, nos parecía un mentira que a sus treinta y tres decidiera dar el paso! 

Me pidió que le acompañara a ver uno, amplio, con buen precio, en una excelente zona, con dos chicas universitarias, un médico…

 «Mamá, que dejo el piso». Me dijo por teléfono apenas un mes de cambiarse.

«Pero hija, si es perfecto y tus compañeros son majísimos». 

«Sí, mamá, el piso está bien y mis compañeros son muy majos pero les noto algo fríos y distantes… tengo que seguir buscando». 

Lo teníamos clarísimo, al mes sabíamos que volvería a casa.

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Microrrelato presentado a ENTCERRADO 1… de maneras y regresos

Frase de inicio; Había cambiado la forma …

Frase final; … sabíamos que volvería.

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La venganza

Tú no te acuerdas de lo que pasó con el hermano de nuestra vecina, cuando se apañaron entre las compañías y el otro se fue de rositas; eras muy pequeño. Por eso no pienso dar ni un dato. Solo diré que era azul cielo, a lo sumo y como iba bastante deprisa no me dio tiempo a ver nada más. No confío en la justicia, demasiados limbos jurídicos.

Ese malnacido, vaya si se enterará de todo a lo que tendrás que renunciar. Apuntarte a futbito, aprender a patinar, escalar montañas, ser bombero… Porque su hijo, supongo el que iba en el asiento de atrás, seguirá con su vida y entrará cada día, por su pie, en su selecto colegio. Cosa que tú solo podrás hacerlo guiado en una silla, si es que te despiertas… También es una casualidad que tu madre trabaje en tráfico y que a mí me diera tiempo a memorizar la matrícula (capicúa por cierto) de ese pijo descapotable.  

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Publicado en Esos locos bajitos, Esta noche te cuento

Efecto dominó

Paquita, la peluquera, le prometió que la dejaría guapísima. Y así se sentía ella después, única y especial, con su vestido y zapatos blancos, y su velo cobijando el moño mejor fijado, más engreído y espectacular que había pisado aquella iglesia. Dentro de él, la envidia de sus amigas: una larga, rubia y ensortijada mata de pelo.  

Al día siguiente intentó peinarse pero el cepillo desapareció en aquel vertido que anidaba en su cabeza. Vinieron a socorrerla; su madre, su tía, las vecinas del quinto, mas ninguna pudo devolverle su preciosa melena, convertida ahora en un amasijo de pelos ensopados en una sustancia traslúcida y pegajosa. 

Se rindió de nuevo a las manos de Paquita. 

Con cada tijeretazo le arrancaba las entrañas. Desolador ver sus lánguidos tirabuzones estrellarse contra las baldosas. Tardó años en superar el precio que tuvo que pagar por hacer su primera comunión… pero inexplicablemente y al tiempo que le crecía el cabello, empezó a desarrollársele un galopante y alopécico ateísmo.

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Vivos recuerdos

Tanto tiempo deseándolo y hoy por fin te llevan a casa. No disimulas el descontento al ver tu patio, frío como los cristales que ahora lo encierran, sin claveles ni macetas, sin tendedero ni pequeños escondiéndose entre sábanas al sol. Ya no hay ristras de ajos en la cocina y arrumbada en la alacena la vajilla azul que él te regaló. 

La usanza conduce tus pasos hasta tu cuarto. Echas de menos los visillos de ganchillo tunecino y la dama de noche encaramándose por tu ventana. Otra colcha cubre tu cama y sobre la mesilla no estáis los dos. Del armario falta la caja de flores con el vestido, el velo y los zapatos blancos, también su sombrero, su pipa y la cachaba que ellos te prometieron custodiar. Repentinamente ella, con su eterna y dolosa sonrisa, señora de la voluntad de tu hijo, irrumpe en la habitación. Echa la llave al armario y un ojo dentro de tu bolso. Te devuelven al sitio donde vives desde hace tres años, cinco meses, un día y una veintena de palabras… 

«Mamá, sin papá te sobra casa. Como ya no te acuerdas de las cosas ni de nada aquí estarás mucho mejor cuidada».

Mirando Por la Ventana

Esta imagen la he cogido prestada de la red.

http://estanochetecuento.com/vivos-recuerdos-rosy-val/

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Vaticinio, finalista en Wonderland

Hoy, al mirarme en el espejo, me he topado con un dolor violeta alrededor de mi ojo izquierdo. Al bajar a desayunar, unos lagrimones chapoteaban en la encimera. De la taza del café humeaban unos malolientes gritos y en la tostadora se chamuscaban unos exabruptos integrales. El colmo ha sido encontrarme en la nevera unos insultos bastante frescos, como de la noche anterior…

Hoy me apetece prepararte un suculento menú y regarlo con una botella de vino de mi mejor revancha. Hoy estoy por asegurarte, que definitivamente y contra todo pronóstico, no seré yo la que salga en las noticias. 

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Gracias al equipo del Wonderland por elegirlo. Aquí su página con todos los relatos ganadores.

http://blog.rtve.es/wonderland/

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Crónica conmemorativa

Le dejará la mochila en la entrada con el almuerzo dentro –hoy toca bocata y pera—, podría volver de repente y olvidar llevársela a la escuela. Igual que cada mañana se asomará al mar. Le buscará entre las olas, querrá saber si antes de bañarse se mojó la nuca y las muñecas. Colocará su cubierto en la mesa, un mediodía más, por si apareciera con un apetito voraz. A la hora de la merienda escalará montañas. Gritará su nombre, lástima que el eco ya afónico no tenga ganas de réplica. Calentará su cama, como si no intuyera que esta noche también la pasará fuera, y por si vuelve hecho un Adán, ropa limpia, como si no supiera que donde está no necesita vestimenta. Antes de acostarse le dejará las llaves bajo el felpudo, por si aún no ha aprendido a traspasar puertas, y mojará su almohada imprecando al cielo y le lloverán ángeles a cientos: Yéremi, Jonathan, Sonia, Amy, Mariluz, Gabriel… Entrada la madrugada se quedará dormida. Por muchos sueños que pasen nunca entenderá por qué se lo han robado.

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Llueve sobre mojado; Finalista en el VII Concurso de Microrrelatos “El Roblón”

Su madre no pudo hacer cosa peor que morirse y dejarles a los tres huérfanos. Que su padre les abandonara después, no estaba previsto, tampoco tener que vivir en ese lugar de trasnochada bonhomía. En eso pensaba Pablo cuando vio pasar por delante de su cama una sombra que fue a pararse en la de David… y volvió a su piel un pegajoso escalofrío, un revoltijo de asco, odio, deseos de volar. Se cansó de implorar que su hermano volviese cuanto antes a la cama. Contiguo a él, y ajeno a todo, Miguelín dormía. Le miró con los ojos lagrimosos. Por primera vez reparó en que se estaba haciendo mayor. Exhausto de llorar se quedó dormido. Se despertó de madrugada… David volvía.

Apenas un golpe, un leve crujido pero contundente, en la calva redonda con la vara de hierro que llevaba meses esperando bajo su colchón. Quizá fue el sitio, justo en el punto exacto, o ese Dios despistado que ahora se confabulaba con él. Huyeron de allí los tres. Había jurado que el más pequeño no pasaría por lo mismo. En el suelo una sotana empezaba a teñirse de rojo.

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Agradezco infinito al jurado por elegir mi relato entre los diez finalistas. Pinchad en el enlace para que veáis la página de los organizadores.

http://asociacionfelixdemartino.blogspot.com/p/finalistas-vii-con.html

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La última… y me voy

«¡Bah!, una buena capa todo lo tapa» farfulla Matilde mirándose en el espejo al tiempo que guarda sus lamparones en el abrigo. Pellizca su cara de viernes y se ahueca el pelo. Después, mete la lista de la compra en el monedero junto a dos billetes de cincuenta y unos euros sueltos. Desde el descansillo llama a sus hijos, varias voces después entran en fila india en el ascensor. A su derecha el carrito. Al otro lado el más pequeño, Daniel, que se aferra a la manga de su abrigo. Los mellizos, delante, cuchichean sin parar, saben que en la calle caminarán sin tregua hasta la puerta del colegio. Con un adiós en la mano y prisa mañanera se aleja de ellos. 

Apenas entra en el bar sus ojos hipnotizados avanzan hacia ella —no puede por menos, su música y colores la embelesan—. Tras aparcar el carro entre su voluntad y un paragüero le pide un café bien cargado con un chupito de olvido al camarero. Saca el monedero y coge las monedas…

No es hasta el mediodía que entra en casa y cae en la cuenta. La cartera está limpia, el carrito vacío y su remordimiento por los suelos.

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Dudoso rescate, finalista «I Certamen Microrrelatos “María De Molina 24 Ediciones”»

IMG-20180218-WA0003.jpg Desde la escotilla del barco contempla un débil sol anegándose en las entrañas del mar, un mar que conoce demasiado bien; su inmensidad, sus colores, su frío infernal.

No sabe dónde está. No se acuerda que ayer la subieron a un bote ni que unas manos y manta cálidas cubrieron su cuerpo, tampoco que momentos antes un hombre sentado a su lado soñaba una vida nueva, mucho menos de los dos jóvenes que ateridos de frío buscaban calor en el otro, qué decir de la mujer que abrazada a su barriga se quejaba mirando al cielo…

De su bebé colgando de su teta reseca, de sus ojos hundidos de par en par; del sabor salado en su boca y de los cuantiosos gritos ahogándose en el agua, de eso, será imposible no acordarse.

Gracias al equipo de «Maria de Molina 24 Ediciones», por elegirlo.  Aquí os dejo el enlace para que leáis los demás trabajos.

https://www.mariademolina24ediciones.es/resultados-del-certamen