Publicado en Esta noche te cuento

Su última voluntad

¡Ay cariño, qué dilema tengo! El ánfora que habíamos acordado que te compraría, es tan bonita y tiene tan buena pinta, que ahora, no sé si usarla para que Golfo beba agua o para guardar sus chucherías.
Espero comprendas que no quiera desperdiciarla para el fin que pretendías. Pero tranquilo que no soy tan desalmada, sabiendo el pánico y de tu exacerbado pavor a que te echen tierra encima antes taparé tu cara con una toallita.

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Publicado en El amor y sus cositas

El tren de las cinco

Se hartó de ilusionarse con sus llegadas, de emocionarse con sus partidas, de hurgar en sus maletas, de escuchar sus insinuantes silbidos…

Cerró los postigos y alisó los cenicientos visillos, se apartó de la ventana. Desatrancó los pesados cerrojos y en el descansillo, junto al cubo de enmohecidas esperas, abandonó su desganada maleta, un vino caduco y las dos copas sobre la mesa. Huyó en sus babuchas dejando la puerta de par en par.

Llegó justo cuando pasaba el de las cinco… y de sus nubladas sienes se esfumó, para siempre, un lacerante recuerdo:
«Espérame amor mío, volveré».

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