ENTCERRADOS de Esta Noche te Cuento


  • Celebrando la Navidad

    Cogió el primer tren que le llevaría a casa. Fuera, la gélida noche extendía  copos engalanando el paisaje. En el vagón de al lado unas voces le cantaban a la Navidad. Pensaba en su madre, aromas a dulces recién horneados revelaban su estómago. Con coloridos paquetes mezclándose en su equipaje y ganas de ver a…

  • El desahucio

    Cuidado con los tréboles de cuatro hojas, el mismo día que Tamara cumplía doce años se encontró con uno y les arrebataron el hogar en el que había nacido y sido tan feliz. No entendía por qué. Demasiado joven para comprender las tropelías y desatinos de los mayores. Aún así, antes de abandonarlo, como si…

  • El hombre bala

    No pudo encontrar la paz; quizá tampoco la buscaba. Momentos antes un público expectante de emociones fuertes le esperaba. Tras el silencio mortuorio respiró profundo, un olor a tulipanes frescos, el preferido de su amada, inundó toda la cápsula. Pensó en ella. «Esta noche le daré la sorpresa. Llegó el momento de dejarlo; está será…

  • El Mar

    Quizá ocurra mañana Sol, pero hoy por hoy, el hombre es tan humano que sigue cayendo en idénticos errores. Y por mucho que Luna insista, dudo que cambie. Mi azul no se encuentra bien. Sufro de empacho, Sol, demasiados años soportando tanta inmundicia, desigualdad y sinrazón. Esta madrugada han vuelto unos cuantos. Me han despertado…

  • Segundas partes nunca fueron buenas

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito hasta que, después de tres meses chateando, decidimos conocernos. Llevaba un año separada de un insufrible marido, enfermo de celos y especialmente irascible desde que perdiera un dedo de la mano derecha en un accidente laboral. Tenía miedo al amor, pero la soledad me pesaba demasiado. Llegó el día…

  • Altruismo

    Cuando era pequeña, mi abuelo Luis me contaba cosas sobre mi madre. De lo mucho que me amaba. De su coraje -apenas tenía seis meses cuando me metió en el capazo y me dejó en su casa-. De su generosidad con todos, para que nadie penara con su inevitable ocaso. Excepto él, nadie la entendía…

  • Calor de hogar

    Había cambiado la forma de vernos y amenazó con irse. Porque estaba harta. De nosotros, de sus hermanos, de cariños, besos y arrumacos. ¡A nosotros, más que un sueño, nos parecía un mentira que a sus treinta y tres decidiera dar el paso!  Me pidió que le acompañara a ver uno, amplio, con buen precio,…