¡Basta ya!


  • El paraguas vengador

    Lleva toda la mañana triste y al ir a colgarse el bolso se le ha escapado un gemido de dolor. Se ha ido a trabajar sin mí y me ha cambiado por otro, claro, después de lo de ayer yo también ando algo resentido. Al menos hoy no tendrá que ocultar su cara, sus lágrimas…

  • Hábitos culturales

    Hábitos culturales

    Alika fantasea con su muñeca y juega a ponerle ropitas con los trapos que encuentra. Su mamá de vez en cuando se acerca y le cuenta que en nada crecerá y no podrá seguir jugando con ella. Se enamorará de algún chico de la aldea, pero tendrá que arrancárselo de la cabeza porque de su…

  • Parafilia

    No recuerda su niñez sin una canica en las manos. Era un fiera jugando con esas bolas de colores. Las tenía pequeñas, medianas, grandes. De las primeras andaba sobrado, se las fue ganando una a una a los chicos del barrio. De las segundas tenía menos, las robaba del tarro que su hermano tenía escondido en…

  • El paraguas vengador

    Lleva toda la mañana triste y al ir a colgarse el bolso se le ha escapado un gemido de dolor. Me ha cambiado por otro y se ha ido a trabajar sin mí, claro, después de lo de ayer yo también ando algo resentido. Al menos hoy no tendrá que ocultar su cara, sus lágrimas…

  • Una pasmosa mañana de verano

    Me desperté desazonada recordando las noticias sobre esa chica a la que habían destrozado la vida. Y según bajaba a desayunar pensaba en mi vecina, y en sus tres hijas, y al tiempo que me lamentaba por ella, me alegraba de no tener su suerte.   Mis hijos preparaban el desayuno en la cocina. Le abrí…

  • Tomando de su propia medicina

    Cuando aquella mañana vio a su padre levantarla en volandas, meterla en el contenedor de los castigos y cerrar la tapa, se la imaginó muerta de miedo, acurrucada, con la cabecita escondida entre sus rodillas esperando a que terminara su castigo y no iba a consentirlo. Él y su hermano mayor nunca lo superaron, sabía…

  • Fantasía y sin razón

    Confeccionaban sus propias alas. Tenían unas para cada ocasión y en todos los colores. Para pasearse por las ciudades, Sílfides se vestía las de polivinilo, iguales a los tubos, mangueras y mayoría de juguetes para niños, ya que soportaban tormentas, heladas y todo tipo de vientos.  Las de poliestireno —ligeras y suaves al tacto—, Dríades…

  • Doble acto de amor

    Hoy cumple 22 años y le llevas su colonia favorita. Entras en el recinto. Estás nerviosa, ella más delgada. Coges el teléfono y a través del cristal le reiteras cuánto la quieres.  «Mamá, tranquila, estoy bien, prefiero esto a lo de antes…».  Te mira a los ojos y te insiste en lo que no debes…

  • Un brindis valiente

    «Brindemos». Te dijo alzando la copa de vino al tiempo que los acordes de un anacrónico Julio Iglesias —su cantante favorito—, acompañaban sus buenos deseos…  «Para que estés siempre conmigo».  Y como el costado derecho aún te dolía, alzaste la tuya con la mano izquierda, por su distrito, sus preceptos, sus advertencias… por el portazo…

  • Los ojos de Manuela

    «Esta tarde les oí hablar en la cocina. Mamá decía que al volver del mercado se había encontrado con el niño de la casona —creo que se refiere a ese que nació tan malito, el que llevaron a curar al extranjero—, que iba con un señor que trabajaba en su casa, y que le lleva…