¡Esta puta pierna va a acabar conmigo, estoy hasta los mismísimos de este insoportable dolor!
Hace dos meses que Ramón se levanta todas las mañanas con esta cantilena, decide ir al especialista:
-Veamos, ¿dónde te duele?
-¡Uf, aquí, en el tobillo, lo tengo hecho polvo!. Le refiere con un triste rictus de oreja a oreja.
-Bien, con diez sesiones de rehabilitación se te pasará, pasa y espera un momentito.
Convencido de que aquél médico no tenía ni idea, entró en un recinto que olía a limón desodorante. Camillas y aparatos por todos lados. Una mujer de mediana edad le sonrió, luchaba con fuerzas por levantar un brazo. Viendo que Ramón lo observaba todo…
-A esa mujer… del tirón desde una moto la arrastraron por el suelo, ¡20 euros llevaba en el bolso!. Le rompieron la cadera y un brazo. Y aquél, el de la camilla, se cayó desde un andamio, no llevaba arnés de seguridad. Se rompió las dos piernas y no sé cuántas costillas. Siempre va en silla de ruedas. A esa chica, la de las paralelas, la atropelló un coche, dicen que en un paso de cebra. Le amputaron una pierna, tiene que aprender a andar de nuevo.
Ramón desconcertado le preguntó, que qué le pasaba a ella.
-Hace un año me quitaron un pecho, desde entonces he perdido la movilidad de este brazo.
Se hizo un silencio. La mujer amablemente…
-Y a ti ¿qué te duele?. Ramón suspiró algo inquieto…
– Bueno… a mi… en realidad…. me di un retortijón… nada… jugando al tenis… con… con un amiguete… me… duele… al levantarme pero a lo largo del día se me va pasando dice el médico que con unas pocas sesiones dejará de dolerme del todo.
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