El silencio podría cortarse en rebanadas. Su mirada, proyectada a los ojos de los jueces, pretendía piedad. Las de ellos, ávidas de “porqués”, esperaban impacientes a que se pronunciase. Tras unos kilométricos segundos;
“No sé… no me acuerdo bien… ahora no caigo… no me consta”.
Estaba segura que eso funcionaría, ya lo había oído antes. Sobrada de aires y con ademanes ensayados, se sentó con su cansancio a esperar la resolución.
Camina muy despacio. A cada lado un recio caballero. Al mismo tiempo en que el pesado enrejado caía también lo hacía un mito; el principio de la igualdad legal.

http://blog.rtve.es/wonderland/



Imagen tomada de Google















