“Cariño, esta noche no he pegado ojo, hoy dormiré en otra habitación”.
Lo de los ronquidos era una excusa, iba a dejarle y para acostumbrarle a estar sin ella, empezaría por no acompañarle en sus noches. Seguiría con el fútbol; “lo siento, ya no soporto el griterío”. Los viernes por la tarde, para no pasarla juntos, se apuntaría a clases de bolillos. También para la misa de los domingos buscaría una pega, “¡Ay, Miguel, me estoy volviendo un poquito atea!”.
Tenía que darse prisa en enseñarle. Disponía de solo cinco meses, lo que el médico le había dado a ella.
Esta hermosa foto la he cogido prestada de Google
Este relato ha quedado finalista en Wornderland, junto a estos otros:
«Asuntos personales», de Belen Saenz; «Tres en Raya», Lorenzo Rubio; «Tocat i enfonsat», de Josep M Conill; «Espejo ilusorio», de Juan Carlos Ferrer i «Piel Mojada» de Luis San José Lopez.
Si quieres ver más historias, pincha en: http://blog.rtve.es/wonderland/


Rosy, es un relato con una historia triste, pero definitivamente es un relato de premio, ¡Enhorabuena!
Saludos.
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Si que es triste, sí, me imagino que habrá casos muy parecidos al que expongo… gracias Beto.
Un abrazo
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Un ejercicio emotivo de desprendimiento e inevitable despedida. Un abrazo, Rosy. Felicidades
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Hola Ángel, es una despedida en toda regla…
Un abrazo y agradezco que vengas a visitarme.
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Que sentido Rosi… que triste, pero que bonito al mismo tiempo!!!!! Que arte tienes
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¿Tú me hablas de arte???
Gracias preciosa.
¡UN BESOTE!
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Bonito relato…,emotivo,tierno y ademas bien escrito,enhorabuena rozy
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Gracias, eres muy amable.
Un saludo
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