Publicado en ¡Basta ya!, El gato negro de Onda Cero, Premios y Regalos

Un perplejo final, semifinalista do Gato-Neghro

Hoy se levanta indeciso. Fisga en el armario, y no sabe cuál ponerse; si el pantalón de pana o uno vaquero. Guarda la carta en el bolsillo de la chaqueta. Decide no afeitarse, pero al verse las ojeras, resuelve pasarse la maquinilla. Entra en la cocina, después de vacilar durante unos minutos, se marcha sin tomar nada. Se acerca a la parada y cuando está a punto de coger el bus, determina ir andando. Saca la carta de la chaqueta y se la mete en el bolsillo del pantalón. Llega al edificio, duda entre coger el ascensor o subir las tres plantas a pie. Tras recuperar el aliento, entra en la oficina. Al salir, diez minutos más tarde, no sabe si reír o llorar… si en las vías del metro o desde el quinto piso de una casa que a partir de mañana, será del banco.

images.jpeg

Imagen tomada de la red

Semifinalista do I Certame de Micro-Relatos do Gato-Neghro e Onda-Cero (Lugo)

Gracias al jurado por elegir este micro.

http://microrrelatosdogatoneghro.blogspot.com.es/2016/06/semifinalistas-do-i-certame-de-micro.html

LOGO GATO NEGHROLOGO ONDA CERO

images

Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos indignados

Chicas de ahora

PMI 2016

PMI2016.png

Anochece y a Suhaila le flaquean las piernas. Lleva puestos sus únicos zapatos sin saber que no aguantarán el camino. Su hermanito va colgado del pecho de su madre y aferrada a la mano de su padre, su hermana, que camina sin entender tal castigo.
Jeanette, una chica que vive en otro sitio, cumple años, y para ella un castigo sería salir hoy con su pandilla y no lucir los guantes y el gorro de Justin Bieber.
Aunque para calvario, el de Elisabeth; su Ipod ha dejado de latir y se siente desfallecer… ¡qué hará con su vida hasta que su padre le traiga uno nuevo!
A pocos kilómetros de allí Farhana y su familia llevan dos días caminando y casi los mismos sin comer. Se salvaron de milagro, las otras casas de su calle saltaron por los aires y tuvieron que salir deprisa y con lo puesto.

Conseguir un nuevo reproductor. Llegar a Europa. Llevar tatuado el nombre de su ídolo en la gorra. Vivir en un país con música, en una casa con comida, sin bombas, son algunos de los sueños de estas cuatro chicas. Pero solo dos de ellas, cuando se despierten, comprobarán que su pesadilla continúa y tendrán que seguir caminando.

 

La Primavera de Microrrelatos Indignados pretende que, el 20 de junio de 2016, la red se llene de microrrelatos que traten sobre los refugiados de cualquier punto del planeta. Los microrrelatos podrán denunciar el desarraigo que padecen, las causas de su situación, la inacción del primer mundo, las injusticias, desprecios y humillaciones que sufren en los asentamientos donde sobreviven o cualquier otro aspecto relacionado con su vida.

Publicado en ¡Basta ya!, ¡Jóvenes!, El gato negro de Onda Cero, Microrrelatos indignados

Un funesto recuerdo no resuelto

images-1.jpeg                                                                                                                  Imagen de Google

Acaricia el sonajero, el chupete y la ropita que, aunque no es nueva, le huele a gloria. Antes de meterlo todo en la mochila saca sus libros y una agenda. Abajo un taxi la espera.

Lleva seis meses deseando este momento, de los tres primeros prefiere no acordarse, fueron de dudas, miedos, consejos, advertencias…
Antes de entrar le insisten, otra vez, pero ella ya ha decidido.

Lo mece en sus brazos. Cuenta sus deditos. Contempla su carita. Se mira en sus ojos…. y de nuevo, aquella misma mirada, jadeante y loca, y el mismo dolor punzando su cuello y vuelve el pánico, inmovilizándola contra el suelo…
Lo retira de su pecho y pide que le traigan los papeles.

Este micro concursa en el «I Certame Micro-Relatos do Gato Neghro e Onda Cero Lugo»

En el blog de los organizadores podréis encontrar otros relatos que participan.

http://microrrelatosdogatoneghro.blogspot.com.es

Publicado en ¡Basta ya!, El gato negro de Onda Cero, Microrrelatos indignados

Los cardenales

Lleva la chaqueta puesta. Hace mucho calor, pero dice que tiene frío. También, que está encantada con su visita. Miente muy bien.
Cuando por fin se queda sola, se quita la chaqueta y sube a darse una ducha. Frota su cuerpo, suave y lentamente, el agua le calma pero en el espejo se delatan, aún se ven mucho… «Igual tiene razón madre, es mi marido, tengo que aprender a bregar con él, a ser más sumisa».

Se sienta frente a ella, es su consuelo: «¡Qué sería de mí, sin estos ratitos contigo!».
La pone boca abajo, no sale ni gota.
Se va a comprar más. Afuera un calor sofocante. Lleva la chaqueta puesta.

art-and-life-la-bebedora-de-absenta-picasso.jpg                                                         La bebedora de absenta de Picasso

Este micro concursa en el I Certame Micro-Relatos do Gato Neghro e Onda Cero Lugo.

http://microrrelatosdogatoneghro.blogspot.com.es

LOGO GATO NEGHRO.jpg

LOGO ONDA CERO

Podéis escuchar la lectura en Onda Cero pinchando aquí:

http://www.ondacero.es/emisoras/galicia/lugo/audios-podcast/lugo-en-la-onda-17022016_2016021756c46fe96584a8b27ecb2a4c.html

Publicado en ¡Basta ya!, Cincuenta palabras, Esos locos bajitos, Microrrelatos indignados

Dos niñas desemejantes

Cuando llegó a casa odiando las mates, el inglés y el aburrido golf, su madre contrató un profe particular y la apuntó a clases de paddle.

Cuando su madre le instó a que se fuera de nuevo con ese hombre, llorando miró a sus hermanos. Tampoco hoy morirían de hambre.

6a00d8341bfb1653ef015438efdb03970c (1)Imagen Tomada de la red

http://www.cincuentapalabras.com/2015/10/dos-ninas-desemejantes.html

Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos animalistas, Microrrelatos indignados

Rompesuelas, ¡hasta siempre!

Llegarás por el puente despacio y aturdido o tal vez, ligero y soberbio, mas la gente, exaltada, ignorará tu desconcierto. Abajo el río Duero testigo de tantos miedos del pánico que ya alberga en tus adentros.

“¿Por qué me obligáis a huir?, ¿qué queréis de mí?, si lo único que poseo es la vida, tan solo eso”.

—No, tu vida es nuestra, nosotros decidimos cómo y cuándo caduca. Medirás tus fuerzas naturales y en igualdad de condiciones con las de un lancero.

“No comprendo… ¡igualdad de condiciones! yo soy uno… vosotros… ¡cientos!”

— Sí, acudimos en tropel, son las normas del torneo. Muchos te perseguirán cabalgando, los otros restantes lo harán corriendo.

“¿Hacia dónde huyo? Portáis en la mano un palo…”

—Los corredores y aficionados te conducirán desde la plaza del pueblo hasta la Vega del río Duero. Y no son palos sino lanzas que tendrás que salvar mientras estés en campo abierto.

“Lanceros… ahora entiendo, vais armados, con lanzas, como los antiguos soldados romanos…

—Y si consigues llegar a los límites sin que ninguna de ellas te alcance, vencerás el torneo.

“Acosado, extenuado y herido… ¡me temo que para entonces…!”

—Cuando finalmente caigas abatido te cortaremos el rabo y los testículos. En premio los colgará en su lanza el último que apague tu aliento.

“Pero antes os aseguraréis… ¡que estoy muerto!”.

—Difícil saberlo. Una vez derribado, amigo mío, te apuntillarán y entre tanto alborozo, polvareda y algarabía… ¡contigo se irá el misterio! y mientras te desangras puede que alguno se embadurne con tu sangre, por gozar de ese derecho y como símbolo de participación en el torneo. Cualquier torneante, hombre o mujer, puede hacerlo.

“Entonces… hoy, todos, hablarán de mi, de vuestro lugar, me haré famoso en el mundo entero”.

—Sí, eres un privilegiado. Morir alanceado en nuestro pueblo está declarado “Evento de Interés Cultural y Turístico Regional”. Saldrás con tu foto y con tu nombre en todos los periódicos y telediarios, como el año anterior y el que viene. Aunque, tranquilo, nadie sabrá cómo te matamos, nadie puede verlo, no permitimos grabaciones de cámaras ni de teléfonos.

“Eso es lo que os importa… lo que guardáis con sumo celo ¡que el mundo no vea mi absurda, irracional y lacerante muerte! Pero también veo mujeres, jóvenes, chicos, algunos… son muy pequeños”.

—Sí, nuestros hijos tienen que aprenderlo, son el futuro de nuestra ancestral costumbre. Ellas no alancean; eso es cosa de hombres, cosa nuestra.

“Entiendo… ellas lo apoyan y lo consienten, incluso, alguna saldrá en los medios defendiendo lo que hacen sus maridos, sus hijos, sus nietos… y tú, ¿quién eres?”

—Amigo, prefiero conservar el anónimo, declarar mis sentimientos sería peligroso… para mí, mi familia y mi negocio, tan solo soy un vecino más de este pueblo. Hoy, martes 15 de septiembre, morirás, pero los que permitimos esta locura lo haremos también un poquito por dentro. Hoy la inteligencia se pone de luto y ante tanta insania… tú eres el más cuerdo.

——————————————————————————————————

Rompesuelas, serás el Toro de la Vega del año 2015, pertenecerás a la historia de Tordesillas, un precioso pueblo de la provincia de Valladolid, singular y desgraciadamente conocido por esta bárbara y obsoleta tradición de la España profunda, del medioevo.

¿Será verdad que en nuestra extensa geografía no existan pueblos en los que no se celebren fiestas cruentas?

¿Será cierto que los españoles no sabemos divertirnos sin infligir dolor?

¿La iglesia estará conforme, o por lo menos, al corriente, de que los tordesillanos utilicen a su patrona «Nuestra Señora la Virgen de la Peña» para justificar tamaña crueldad?

¿Será cosa de devotos honrar así a sus amados mártires?

Contradicciones varias entre la fe y la razón, ¡supongo!

rompesuelas-500

Esta foto de Rompesuelas la he tomado prestada de la red.

Por todos ellos:
Centello, Linaso, Morenito, Gañafiero, Rodanero, Olvidado, Rompesueños, Enrejado, Valentón, Moscatel, Platanito, Afligido, Volante, Vulcano…

 

11,30 de la mañana, Rompesuelas muere alanceado.

Ya perteneces a la nefasta historia de Tordesillas del Torneo «Toro de la Vega”. 

Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos indignados, Premiados en WONDERLAND, Premios y Regalos, Wonderland

El pan nuestro de cada día… finalista en Wonderland

La familia García se dispone a desayunar, sobre la mesa…

Tres clases de puleva, una de ellas, semidesnatada con vitaminasD+K. Petisuises enriquecidos, yogures fibraplus 0%MG. Café. Tostadas; quince semillas, sin sal, integrales. Mermelada frutapunto antigoteo. Ligeresa sin colesterol. Galletas y magdalenas más sabor, menos grasas…

Ahmed de 11 años, está de acogida, este es su primer desayuno con ellos. Mira la mesa… de derecha a izquierda, de izquierda a derecha. Le preguntan, por qué no empieza.
“Estaba buscando leche, algunas veces la reparten en nuestra aldea, y pan… a mí me gusta mucho la leche migada con pan”.

imagen tomada de la red.   Imágenes-de-Niños-con-Hambre-2

Me hace especial ilusión que este micro haya sido finalista en Wonderland. Muchas gracias por elegirlo. Si quieres ver más fabulosas historias, pincha en: http://blog.rtve.es/wonderland/

wonderland

Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos indignados, Premiados en WONDERLAND, Premios y Regalos, Wonderland

«La cesta de la compra» relato ganador en Wonderland

Se levanta temprano y como cada mañana, no hace la cama. Tampoco se quita el pijama, tiene la fea costumbre de acostarse vestido. Sale con frío, sin sus Nike, sin el Actimel; no se acuerda de alimentar sus defensas. Le acompañan; un palo, un saco y un pañuelo que su madre le ata al cuello. Era de su padre, ahora, él es el hombre de la casa… “cúbrete hasta los ojos, no respires el humo traicionero”.
Tras recorrer el largo camino, divisa la montaña, cuando se acerca, no hay mucho donde rascar, una veintena de niños se le ha adelantado.

Esta imagen no me ha costado nada encontrarla, en la red hay millones de ellas, triste realidad de la que TODOS somos culpables.

Esta imagen no me ha sido difícil encontrarla, hay miles de ellas por la red. Una triste y desvergonzada realidad de la que TODOS somos culpables.

Elegido el 28 de marzo en Wonderland.

http://blog.rtve.es/wonderland/

wonderland

Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos indignados

Atrapada en su destino…

Se bañaba desnuda en el río y una luna azul le acariciaba el pelo, libre y negro. Mas al despertar, todo seguía igual, su vestido le tapaba hasta los pies.
“Deja de soñar, sufrirás menos”, le aconsejaba su madre desde sus ojos estériles y escondidos en la oscuridad. Pero ella le replicaba rebelde; “Yo no soy como tú ni como ellas, nunca seré de nadie que yo no quiera”.

En alguna otra parte, otra mujer soporta en la piel de su cara un olor que nunca se va…

2796-62660-a-burkaImagen tomada de la red

Publicado en ¡Basta ya!, Esos locos bajitos, Esta noche te cuento, Microrrelatos indignados

Malditas diferencias

Imagenimagen extraída de la red

Ya queda menos. Te sumerges, a modo de despedida, en esa bañera, la más grande que habías soñado nunca. Tu piel contrasta con la espuma blanca. Tu cuerpo delgado se complace en el agua, tus manos intentan apresarla, te parece mentira ¡tanta! para ti sola. Desde la puerta, las dos hermanas llevan un rato observándote en tu empeño, animadas se desnudan y se meten contigo. Jugáis, os salpicáis, de repente, te detienes y lloras, rompiendo ese mágico momento. La más pequeña te consuela… “no llores, tonta, si nosotras te queremos mucho”. La mayor, que sabe qué te pasa, llama a su madre…

Cariño, si dentro de nada estarás otra vez aquí de nuevo, ya verás qué rápido pasa el tiempo”.

Te aferras a tu maleta ocupada de regalos, feliz, vas en busca de tu gente.

No quieres separarte de ellos. Les odias. Te arrepientes. No quieres volver la cabeza, ver sus lágrimas, ni que vean las tuyas. Esta es la cuarta vez, te ocurre siempre que llega este momento: dudas si vivir los veranos en esa maravillosa casa y tener que volver de nuevo a la penuria… te compensan.

Imagen

Micro presentado a «esta noche te cuento», http://estanochetecuento.com, el tema del mes de junio, en el laberinto, y este tan particular es de Miguel Jimenez Salvador, «El perro que no ladra»,  si quieres conocerle un poquito más aquí te dejo el enlace a su blog…

http://arktos-themis.blogspot.com.es

 

 

 

Publicado en ¡Basta ya!, Esta noche te cuento, Microrrelatos indignados

A las que estuvieron y están en esa isla.

Sé que las recuerdas… las carreras por el largo pasillo cada vez que te llamaba.

-Estoy en el váter, Tomás.

-¡Lo primero es atenderme a mí, no olvides gracias a quién comes!

No era menester, él te lo mentaba constantemente… corrías con las bragas casi por las rodillas para llevarle el vaso clarete.

-¡Y agradecida tienes que estar, mujer, jamás te he puesto la mano encima!

Entonces, pensabas en tu cuñado y en la suerte que tenías, que a tu hermana sí le dejaba marcas.

-Pero Tomás, estoy en cuarentena.

-¡Es tu obligación, eres mi hembra!

Apenas te daba tiempo a dejar a mi hermanito en el capazo y guardarte la teta aún rezumando tibio calostro.

-¡Mi madre parió once varones, dos más que tú y además faenaba en la era!

Se esfumó tu vida complaciéndole y cautiva en tu isla, se empañó tu pelo negro.

Has descansado, pero no lo dices, pensaríamos entonces que eres una desagradecida, que no te mereces los cuatrocientos setenta y cinco euros de su pensión, ¡que como comes gracias a él y nunca trabajaste!

Por eso sigues llevándole flores.

Imagen

Este micro participó en «Esta noche te cuento», mes de mayo, bajo el lema, en la isla de las mujeres.

Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos animalistas, Microrrelatos indignados

Una mirada certera

Llevaba horas siguiendo su rastro, el inequívoco estigma sobre los blancos copos, le excitaba, presentía que cada vez estaba más cerca. La escopeta desafiante, a la espera del dedo apuntador. Se aproximaba, con sigilo, muy despacio, se recrudecía su ansia. Temblaba. Un mínimo rumor le haría perder su trofeo, se desvanecería su tesoro.                                                                                                                                                                      Dormita en su mecedora. Ahora dispone de mucho tiempo y aprovecha hasta el último rayo de sol de la tarde. Luna y Nube lo olisquean todo… hasta llegar a sus babuchas. Al abrir los ojos una tristeza asoma a su cara. Abuelo, le digo, ¡que ya ha llovido bastante! Lo sé, Lucía, pero no puedo evitarlo, estas juguetonas me devuelven aquella mirada… la de una madre aterrorizada más por el desamparo de sus lobeznos, que por su propia muerte.

HHzZJDhqPnIEnWt-320x240-croppedImagen de Google

Microrrelato presentado en ESTA NOCHE TE CUENTO

Este mes nos inspiraba este precioso dibujo de Nicoletta Ionescu…. 

01

Publicado en ¡Basta ya!, Esta noche te cuento

¡Cuánto ha cambiado este hombre!

Ahora se dirige a mí con respeto, sin insultos. A mis amigas y vecinas les habla maravillas: buena cocinera, excelente madre, ejemplar esposa. A veces, también llama a mis padres alabando y resaltando mis virtudes… ¡Si hasta me compra flores y antes, ni en mi cumple!

Aunque observo, que todo eso lo hace cuando está con alguien; nuestras hijas, mi hermano, su madre, la tía. Sin embargo, cada noche, cuando está solo tomándose unas copas y antes de caer rendido, me mira desafiante y me habla raro, palabras que creo se inventa… “jadelagranmismisma, yatasidcantotodie, jalatepudrasnelinfiern”.
Sospecho que lo celebra, se alegra de que una losa me cubra.

copadevinoNOV93. ¡CUÁNTO HA CAMBIADO ESTE HOMBRE!, de Mª Rosario Val Gracia (Rosy)

Imagen

 El dibujo es de Juanlu, ILUSTRACIONES PARA UN LOCO  

 

Publicado en ¡Basta ya!, Esta noche te cuento

Síndrome de Estocolmo

Con gesto inquieto ordenas el plato y el vaso vacíos en la bandeja, después la colocas sobre tus rodillas.
Se abre la puerta y él entra. Crees que te dedica una sonrisa y piensas que hoy está más guapo, que el pelo le brilla. Tus ojos se iluminan cuando una mariposa de fogosos colores va a posarse sobre tu cabeza, pero con gesto zalamero el hombre te la ahuyenta. Sale volando por la ventana y tú con ella. Te escapas con los tuyos, ¡les echas tanto de menos!
Te coge la bandeja, el suave roce de su mano te trae de nuevo, ahora eres tú quien le sonríe. Le preguntas por los claroscuros de las paredes, y qué hacen tantos palitos negros pintados en ellas. No te contesta. Se marcha cerrando la puerta, pero tú sabes que volverá, aún le queda una vez más por venir, siempre las cuentas.

En una minúscula y contigua habitación el hombre abandona la bandeja sobre la destartalada mesa. Otro hombre, tan desaliñado y astroso como él, le ofrece un pitillo, confiado le comenta:
«La chica me mira con ojos tiernos, y empieza a confundir las polillas con las mariposas… a ver si con un poco de suerte esta cae, que no me pase como con la última, que el papaíto llegó a tiempo con la tela y me quedé a dos velas».

16141251-mujer-joven-atada-a-una-silla-en-una-habitaci-n-vac-a

Esta foto la he tomada prestada de la red

Publicado en ¡Basta ya!, Esta noche te cuento, Microrrelatos indignados

El horno de leña

Acurrucada en el suelo y el miedo ocupando tu cerebro, esperas a que la bestia descargue sobre ti su furia. Te viene a la memoria un juramento y te ves de nuevo agazapada, con tu muñeca, debajo de aquella tambaleante mesa que tu padre golpeaba con rabia. Tras el mantel de hule transparente veías sus patadas mientras ella gemía. Sin importarte lo que pueda pasar, valiente te alzas, decides que no habrá más últimas veces.

“Cuando termine de limpiar la sangre y de curarme las heridas, meteré el bate con tus últimos trozos, ya no te quejarás más de que no lo uso. Ya casi ni lo noto, poco a poco me voy acostumbrando a este olor a quemado, también a este solaz”

IMG_7059

 

Un micro «bestia». Requisitos: 666 caracteres exactos, que empezase por  A y terminase por Z. Que la palabra malo y sus derivados no apareciesen entre sus letras, y por último que fuese de lo más bestial.  Me gustó sacar a pasear a la bestia, que parece ser, y por esta vez, llevo dentro.

Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos indignados

Papi, también te quiere

cartel pmi2013-1

 

Les echo de menos. Hace un mes que no están. Su madre se los ha llevado a miles de kilómetros. En la embajada alegan, que no es pertinente enturbiar las relaciones entre ambos países.
Qué fácil separarme de ellos y obviar… ¡quién de noche les contaba cuentos, cuidaba su frente, les llevaba al colegio!
Pretenden que deje de ser padre, como dejé de ser marido, y se llevan impunemente también mi corazón, igual que aquella otra vez…

La recuerdo llorando, implorando a unos señores vestidos de uniforme, que me permitan ir con ella, que un contrato de trabajo, en un país vecino, la espera. Mientras, sobre una desgastada maleta y con la tiza que me había regalado el más alto, dibujo premonitorias equis, como si desconociera otra consonante. Y me veo saliendo del aeropuerto y entrando de nuevo en aquel colegio. Antes de dormirme, sobre una almohada mojada, su pálida mano diciéndome adiós.
Cuántos meses añorándola, hasta reencontrarla de nuevo. Cuántos pasos, plegarias y citas en los juzgados hasta probar, que él nunca profesó como padre, que solo ella me estaba haciendo grande.
Inocentemente me sigo preguntando… por qué las leyes quedan tan a desmano de los corazones.

De niño, me separaron de mi madre porque exigían la firma de un fantasma, al que solo me unía un apellido y jamás asumió su responsabilidad. Hoy me separan de mis hijos… por todo lo contrario.

Esta en mi aportación a microrrelatosindignados@gmail.com. Un hermoso proyecto  para denunciar, decir ¡basta!, exigir que las cosas empiecen a cambiar. Gracias a:  La colina naranja       Explorando Lilliput     Pliegos volantes       Relatos de andar por casa,  por crearlo.

Publicado en ¡Basta ya!, ¡Jóvenes!

Qué hice mal…

En el mismo instante que le sentí dentro,  supe que ese sentimiento perduraría en mi hasta que se me acabase la vida. Es curioso, te lo explican… tu madre, otras mujeres, incluso la amiga que se te ha adelantado, pero solo lo comprendes si lo haces plástico, si por fin, lo vives.

Cuando nació me creí realizada, la más feliz, él ocupaba mi tiempo, mi existir. Era aún pequeño y decidimos darle una hermanita. Pensábamos que a nuestro hogar ya no le faltaba nada… nos equivocábamos.

El día que me insultó, la primera vez, yo le excusé:
“¡Pobre, echa de menos a su padre, cuando crezca se dará cuenta aún es un niño!”.
Pero creció y no cambió, eso y otras cosas que me avergonzaban. Él hacía lo que quería en cada momento. Entraba y salía a su antojo, “yo soy mi dueño”, decía. Con el dinero que encontraba en sus bolsillos… “no te metas, eso es cosa mía”. Traté de inculcarle el sentido común, llevarle por un camino recto. Las idas y venidas al psicólogo eran constantes.

Se convirtió en una costumbre… tenía que hallar mi cartera siempre en el mismo sitio, cuando no, se enfadaba tanto que temía me agrediese. Dentro, algún billete para que él pudiera quitármelo, si estaba vacía se enfurecía podía romper lo que encontrase en su camino.

Mi familia y amigos habían dejado de venir a casa, le tenían miedo.

Intenté todo lo que estaba a mi alcance. Visitamos los mejores centros, no acudía dos veces al mismo si no le decían lo que él quería escuchar. Me engañaba, mi hijo no deseaba cambiar ni curarse. Me costó asumir que él quería ser así, destruir lo bueno y a nosotros. Ya no tenía fuerzas para recuperarle aunque quizá nunca le tuve.


Probé echándole, pero, le admitía de nuevo. Pasaba las noches fuera no dormía en casa. Volvía cuando el alcohol ya mandaba en su cuerpo. Los surcos en sus brazos delataban que también su cerebro tenía dueño, empezó a necesitar más dinero.

Aquella soleada mañana estábamos desayunando. Una figura envuelta en luz, transparente y limpia se coló por la puerta. Emocionada le vi renovado, hasta sonreía… pero ese deseo formaba parte de mi anhelo que se esfumó en el mismo instante en que abriendo la nevera cogió el zumo de naranja y lo vertió por el suelo. Se dirigió a su hermana amenazante… 
“¡Recógelo, puta, si no te voy a meter un par de hostias!”. No se comunicaba, hacía tiempo que solo mandaba, voceaba. Ella, inevitablemente lloraba, eso le hacía más fuerte, creído, dominante. Seguidamente cogió del consabido lugar mi cartera y la vació dirigiéndome una mirada desafiante…
“Quiero más”.
Salió tras de mi. Su respiración agitada en mi nuca alteró mi aplomo. Pero yo seguía en la cocina, con mi hija, que esperaba aterrorizada a que yo volviera a su lado. Por eso para que ella no sufriera lo que irremediablemente ocurriría, le entregué un cheque con una generosa cifra. Extrañado y con mirada triunfante se marchó diciendo…
“Así me gusta, aquí mando yo”.

Al mediodía llegó eufórico, traía consigo un par de bolsas de las que se transparentaban unas botellas. Con voz autoritaria miró a su hermana: 
“Tráeme un vaso con hielo”. Temblaba, ella siempre temblaba cuando él estaba cerca.
Rocé su mano al tiempo que le daba el vaso y le besé con la mirada… el único modo que no podía rechazar. De nuevo esa disimulada seguridad que aplastaba el miedo en mis adentros y que no le daba tregua… “Tranquilo, le dije, te quedas solo, por nosotras no te preocupes, nos vamos de compras”.

Pasamos la tarde por ahí. Mi hija advirtió que yo estaba rara que nunca me había visto así. Ella en cambio estaba feliz, como siempre que estábamos fuera.

Al llegar a casa me metí en su cuarto y cerré la puerta. Apagué la luz. Subí la persiana y al abrir la ventana, un aire nuevo entró en ella. Cogí sus manos, las besé. Ya no podía negarse. Le cerré los ojos.

De vez en cuando entramos en su habitación, nos sentamos en su cama, nos miramos, en silencio…