Autor: Rosy Val
Hay cosas que el dinero no puede comprar
No eran ricos, ni vivían en una mansión. Lo del yate y los caballos; mentira. Tampoco celebraba sus cumpleaños con suntuosas fiestas.
Hacían vida sencilla. Cenaban, charlaban, veían televisión.
Sus compañeras la envidiaban… por las sobremesas, las veladas en el salón, porque sus padres después, se iban a la cama juntos.
http://www.cincuentapalabras.com/2015/08/hay-cosas-que-el-dinero-no-puede-comprar.html
Odio a las bicicletas
No sé el por qué de esta animadversión, ¡si nunca me han hecho nada!, pero jamás se me ocurrió pedirle una a los Reyes ni me daba envidia ver a amigos montados en ellas. Mis hermanos sí que tuvieron alguna, aunque eso fue antes de nacer yo, justo entonces desapareció papá.
Cada domingo nos reunimos en casa y observo la foto que está sobre el aparador, a la que le falta un trozo. Además de a mamá, Josechu y Felisín, se ve un cachito de lo que parece el manillar de una bici. Como no sacian mi curiosidad empiezo a sospechar, creo que mi madre y mis hermanos están compinchados… también que son los autores de las pintadas que, de vez en cuando, aparecen en el escaparate de la tienda de bicicletas de debajo de casa. Ahora la regenta Rosaura, sobrina de la anterior dueña. Me cuenta que su tía era guapísima, pero que repentinamente se fue de la ciudad y lo abandonó todo. Alguna vez me invita a dar una vuelta. Creo que le gusto, mas yo le digo que las detesto y que no sea tan fresca: ¡Que estoy casado, que tengo una niña y otra en camino!
Mes de julio y mi aportación a «esta noche te cuento» es la de un chico muy especial, más que tontorrón, es buenico…
Cada vez que sales
La una de la madrugada; te levantas, vas a su habitación, regresas al lecho.
Las dos, vuelves a levantarte.
Las tres… esta vez respiras aliviada, ¡duerme en su cama!
Te acuestas y sonríes, añorando las banales preocupaciones de entonces: «Ponte la sudadera. Cómete la merienda. No te tragues el chicle».

Esta imagen la he cogido prestada de la red (Violeta en línea), gracias por que me viene que ni pintada…
http://www.cincuentapalabras.com/2015/07/cada-vez-que-sales.html
La pintora y el barbero
Hoy se levanta excitada, con deseos de pintar un cuadro. Se despereza asomada a la ventana y milagrosamente lo ve entrar. Presurosa baja y cuelga el cartel de “cerrado” en la puerta.
Sube a su cuarto emocionada, se quita la ropa interior, se ciñe un vestido y unas sandalias rojas. Antes de salir admira en las paredes sus retratos, ¡son su única pasión! Acaricia el último; lo pintó apenas hace un mes. Le gusta la fuerza que imprime su color favorito, un toque de vida casi real a sus protagonistas.
Armada de pinceles, paleta y lienzo se sienta frente al espejo. Clava sus ojos en el atractivo y desconocido joven. Cruza las piernas, con un impúdico movimiento las separa, despaciosamente las vuelve a cruzar. Él la mira nervioso y traga saliva. Su marido, celoso y herido en su agravio, al que no se le escapa uno, no tarda en deslizar la tajante navaja…
Eufórica y rauda va a por la palangana; aguarda inspirada a que la glutinosa y caliente pintura del modelo cuaje…
Imagen perteneciente a la película «El Barbero Diabolico de la Calle Fleet»
Quid pro quo, en el libro de «cincuenta palabras»
Se le cayó la gorra cuando trataba de colocar un tablero carcomido a modo de puerta en su casi derruida cabaña. Fui a recogérsela, entonces, nos miramos a los ojos. Lo traje a casa. Me confesó que jamás había vivido en una, y yo… que nunca había tenido un abuelo.
Candidato equivocado
Esta noche se lo pediré, le diré… que me ha llegado el momento.
Las sensuales luces, en el rincón más íntimo de la habitación, rivalizaban con el champan helado. En una halagüeña caja corazón y haciendo juego con mi vestido, sus bombones favoritos. Mi sujetador y unas sugestivas braguitas, aguardaban, embriagados, con el último perfume que él me regaló. Mientras Albinoni cortejaba nuestras bocas, una celosa luna luchaba por interponerse entre los dos. Aprovechando que la pasión se ponía de mi parte, le susurré mimosa…
“Necesito sentir algo de los dos y acurrucarlo entre mis brazos”
Repentinamente… unas cegadoras luces cañonearon mis corneas. Un desafinado adagio retumbó en mis oídos. Un vulgar espumoso y un sucedáneo de chocolate caducaban… cuando su voz, como un jarro de agua fría, me espetó insolente;
“Vale, ¡cuándo empezamos a ahorrar!”
El pan nuestro de cada día… finalista en Wonderland
La familia García se dispone a desayunar, sobre la mesa…
Tres clases de puleva, una de ellas, semidesnatada con vitaminasD+K. Petisuises enriquecidos, yogures fibraplus 0%MG. Café. Tostadas; quince semillas, sin sal, integrales. Mermelada frutapunto antigoteo. Ligeresa sin colesterol. Galletas y magdalenas más sabor, menos grasas…
Ahmed de 11 años, está de acogida, este es su primer desayuno con ellos. Mira la mesa… de derecha a izquierda, de izquierda a derecha. Le preguntan, por qué no empieza.
“Estaba buscando leche, algunas veces la reparten en nuestra aldea, y pan… a mí me gusta mucho la leche migada con pan”.
imagen tomada de la red. 
Me hace especial ilusión que este micro haya sido finalista en Wonderland. Muchas gracias por elegirlo. Si quieres ver más fabulosas historias, pincha en: http://blog.rtve.es/wonderland/
¡¡¡Mamáaa!!!
—¿Has lavado mi chándal?
—¿Dónde están mis patines?
—¡No hay papel!
—¡Mis gafas!
—¿Has comprado el Marca?
Aturdida, preguntó:
—¿Pero qué hacéis en casa un martes por la mañana?
—¡Hoy es fiesta! No curro y los chicos no tienen clase. Si es que no te enteras… ¡Claro, como tú no trabajas!
http://www.cincuentapalabras.com/2015/05/mamaaa.html
«Mentiras piadosas» finalista en Wonderland
“Cariño, esta noche no he pegado ojo, hoy dormiré en otra habitación”.
Lo de los ronquidos era una excusa, iba a dejarle y para acostumbrarle a estar sin ella, empezaría por no acompañarle en sus noches. Seguiría con el fútbol; “lo siento, ya no soporto el griterío”. Los viernes por la tarde, para no pasarla juntos, se apuntaría a clases de bolillos. También para la misa de los domingos buscaría una pega, “¡Ay, Miguel, me estoy volviendo un poquito atea!”.
Tenía que darse prisa en enseñarle. Disponía de solo cinco meses, lo que el médico le había dado a ella.
Esta hermosa foto la he cogido prestada de Google
Este relato ha quedado finalista en Wornderland, junto a estos otros:
«Asuntos personales», de Belen Saenz; «Tres en Raya», Lorenzo Rubio; «Tocat i enfonsat», de Josep M Conill; «Espejo ilusorio», de Juan Carlos Ferrer i «Piel Mojada» de Luis San José Lopez.
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