Publicado en El amor y sus cositas

Tres asuntos resueltos

A mí se me mueren todos, aunque yo no participe en sus decesos, y dado que los cementerios, con sus sepulcros, epitafios y toda esa parafernalia, no me gustan ni interesan nada, yo lo dejo en manos del azar y que sea él quien se ocupe… ¡bastante hago con aguantarlos mientras viven!

Con el primero el cielo me lo puso en bandeja. Qué oportuna aquella tromba de agua que lo anegó todo provocando una riada que pasaba, justo, por mi casa. ¡Si hasta arrastraba contenedores y coches! Solo tuve que dejarle en el primer escalón.

Con el segundo fue pan comido. Estábamos disfrutando de un safari cuando nos visitaron unas malas fiebres. Los leones, que lo fisgonean todo, estuvieron varios días merodeando. Finalmente entraron en nuestra tienda, ¡qué suerte la mía poder disponer del jeep en ese momento!

Y con el último fue coser y cantar. Lo introduje en el maletero y aparqué el auto en mi calle. Dormía a pierna suelta -soñando que algún ladrón de coches o un rayo despistado me resolviera el asunto-, cuando un estruendo me despertó. Al asomarme por la ventana vi gente alborotada corriendo de un lado para otro, policías, coches aparcados calcinándose. No reparé en los destrozos ni si había víctimas, solamente una traviesa sonrisa se posó en mis labios…

IMG_5626

Publicado en Esta noche te cuento

La pintora y el barbero

Hoy se levanta excitada, con deseos de pintar un cuadro. Se despereza asomada a la ventana y milagrosamente lo ve entrar. Presurosa baja y cuelga el cartel de “cerrado” en la puerta.
Sube a su cuarto emocionada, se quita la ropa interior, se ciñe un vestido y unas sandalias rojas. Antes de salir admira en las paredes sus retratos, ¡son su única pasión! Acaricia el último; lo pintó apenas hace un mes. Le gusta la fuerza que imprime su color favorito, un toque de vida casi real a sus protagonistas.

Armada de pinceles, paleta y lienzo se sienta frente al espejo. Clava sus ojos en el atractivo y desconocido joven. Cruza las piernas, con un impúdico movimiento las separa, despaciosamente las vuelve a cruzar. Él la mira nervioso y traga saliva. Su marido, celoso y herido en su agravio, al que no se le escapa uno, no tarda en deslizar la tajante navaja…
Eufórica y rauda va a por la palangana; aguarda inspirada a que la glutinosa y caliente pintura del modelo cuaje…

Sweeney-Todd-El-barbero-diabolico-de-la-calle-Fleet-Cartel-714x520Imagen perteneciente a la película «El Barbero Diabolico de la Calle Fleet»

Publicado en El amor y sus cositas, Microrrelatos animalistas

Un regalo tuyo en mi cama.

Hacerse vegana. En eso pensaba Rocío cuando la última uva con su respectiva campanada dejaba paso al nuevo año. Liberaría de su armario todo aquello que antes de ser cosa, tuvo vida: bolsos, botas, abrigos… incluido el que le regaló Pedro la Navidad pasada. Estaba segura que al resentido bolsillo de Estrella, la amiga más antagonista del grupo y que llevaba un año en paro, le iba a encantar su decisión.
En la habitación Estrella se prueba el visón, lo manosea con lascivia mirándose al espejo. Le pregunta si a Pedro le parecerá bien… «ni se lo he dicho», le contesta Rocío quitándole importancia. La emocionada Estrella se va con su abrigo y con todo lo que le ha regalado su amiga.
Hoy, ambas, dormirán a pierna suelta.

Por la noche Rocío y Pedro suben al dormitorio. Ambos advierten sobre la cama un fular negro con rosas amarillas:
“¡Anda, mira, Estrella ha olvidado su pañuelo! ”, exclama ella. 
“¿Qué hace aquí el pañuelo de Estrella?”, comenta Pedro al mismo tiempo.
Rocio hace un recuento de toda la piel que le ha regalado a su amiga, mira perpleja a su marido y se pregunta, cuánto tiempo hará que él lleva regalándole la suya.

parejaengaño1                                                          imagen tomada de la red