Publicado en Ecologistas

LA MANO QUE TE MECE

Te huelo de lejos. Cuando llego a ti, de una terrible pesadilla quiero despertar. 

Pareces mar quieto, negro, descansando de una traicionera tarde y desalentadora noche, de una eterna madrugada.  Aferrados aún, tus árboles todos de negro, alzan sus brazos desnudos de vidas, inertes y lastimeros.

Te busco verde, insectos, nidos, madrigueras… todo en ti está muerto. Las aves ya no planean tu espacio, las ardillas no surcan tus alturas, no hay reptantes arando tu suelo. 

De nada sirven ya esas nubes negras que te acechan…  

Maldigo todas las manos… la insensata, la intencionada, la demente, la carente de alma, la causante de tanta desolación.

 Hoy vistes de negro y mis lágrimas de luto, caen sobre tu llanura yerma y negra.

 

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