Publicado en ¡Basta ya!, ¡Jóvenes!, El gato negro de Onda Cero, Microrrelatos indignados

Un funesto recuerdo no resuelto

images-1.jpeg                                                                                                                  Imagen de Google

Acaricia el sonajero, el chupete y la ropita que, aunque no es nueva, le huele a gloria. Antes de meterlo todo en la mochila saca sus libros y una agenda. Abajo un taxi la espera.

Lleva seis meses deseando este momento, de los tres primeros prefiere no acordarse, fueron de dudas, miedos, consejos, advertencias…
Antes de entrar le insisten, otra vez, pero ella ya ha decidido.

Lo mece en sus brazos. Cuenta sus deditos. Contempla su carita. Se mira en sus ojos…. y de nuevo, aquella misma mirada, jadeante y loca, y el mismo dolor punzando su cuello y vuelve el pánico, inmovilizándola contra el suelo…
Lo retira de su pecho y pide que le traigan los papeles.

Este micro concursa en el «I Certame Micro-Relatos do Gato Neghro e Onda Cero Lugo»

En el blog de los organizadores podréis encontrar otros relatos que participan.

http://microrrelatosdogatoneghro.blogspot.com.es

Publicado en ¡Jóvenes!, Con mucha miga, El amor y sus cositas

La chica de ayer

Acababa de divorciarse, y sin saber por qué, recordó a Margarita. La nostalgia le llevó al anuario escolar de 1980, ¡allí estaba!, aquella chica tenía algo que la hacía diferente a las demás. Se preguntó, qué habría sido de todos ellos. Llevado por ese interés, se animó a reunirlos, sería la primera concentración de su promoción.
Jugar a identificar las caras con los nombres de sus antiguos compañeros les costó, a unos más que a otros. Decepcionante, que no acudiese Margarita, siendo el motivo especial del acontecimiento, pero lo fue más descubrir, quién se escondía tras ese elegante y apuesto hombre que él no recordaba en su promoción.

transsexualImagen prestada de la red

Publicado en ¡Jóvenes!, Cincuenta palabras, Con mucha miga, El amor y sus cositas

La ilusión del día

Me comenta que anda muy liado. Desde que se ha independizado le echo de menos. Aunque sé que pasa frío, en el fondo me encanta, pues aprovechando que sale a la calle a fumarse el cigarrillo, me llama por teléfono cada mañana.

Hace dos semanas que ha dejado de fumar.

22576136-ilustracion-de-un-hombre-que-fuma-cerca-de-la-calle-peatonalLa imagen la he cogido prestada de la red.

http://www.cincuentapalabras.com/2014/06/la-ilusion-del-dia.html

Publicado en ¡Jóvenes!, Esta noche te cuento

Este año, de vacaciones al norte

Mis hijas estaban encantadas con aquella casa rural que habíamos encontrado en internet. Preparaban su equipaje. A la de 11 años le aconsejé qué llevar. “Yo ya soy mayor para que me ayudes”, me espetó la de 13 con autosuficiencia, aún así, le recordé, que no se olvidara de lo más importante y necesario, que luego no se arrepintiera de no haberlo llevado.

 

Durante el viaje, la pequeña leía mi último libro “Los arándanos de Juan”, la otra escuchaba música de una banda pop que estaba revolucionando a las jóvenes.

Al llegar, les propuse ir a la playa. La menor, en traje de baño, esperaba en el porche, su hermana, sobre la cama, tarareaba con sus inseparables cascos. “Ponte el bikini” le dije cuando logré que me escuchara.

-No lo he traído, contestó sin inmutarse apenas.

-¡¡¡Tanta maleta y has olvidado los más importante!!!

-No, lo importante lo he traído.

Abrió su maleta, en una bolsita de plástico estaba su camisón y su cepillo de dientes… debajo; dos tazas, un paraguas, tres videocintas, dos álbumes de fotos, cuatro cancioneros, seis gorras, dos retratos, tres revistas, pines, cinco discos, llaveros, una carpeta con recortes de prensa… ¡TODO! de los Baquestribois esos…

 

Imagen                                            Imagen tomada de la red

 

A la kedada de ENTC, Urueña, Valladolid, teníamos que llevar un micro, y yo llevé este que acabas de leer.

Lo de la casa rural y todo lo relacionado con Jams, era la “trampa” que yo le tenía preparada; cada uno de los trabajos presentados, de una manera u otra, “debía” hacer alusión a su nombre. Me lo pasé bien, con su cara de extrañeza, cuando empezó a sospechar que en nuestros micros, había gato encerrado.

Un fin de semana muy especial, me encantó conocer a personas a las que llevaba meses leyendo, y ponerles cara y voz, fue sorpresivo y muy grato, con alguna, especialmente, y me reafirmó en esa teoría que reza; “el roce hace el cariño».

Daros las gracias, compañeros, ¡¡¡hasta la próxima!!!

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Publicado en ¡Jóvenes!, Con mucha miga, Microrrelatos indignados, Microydibujos con Juanlu

Enganchada

Demasiado tarde, ocho meses es mucho tiempo. Cuando lo advirtieron estabas atrapada, ya eras juguete de aquel guiñol.

Pendiente de él a todas horas, no hacías otra cosa que seguirle, llenaba tu vida, te sentías viva. Una de esas noches te informaron que se iría, que no volverías a verle, comer, lavarse los dientes, bailar, dormir, te preguntaste alarmada, ¿qué será de mí?

Su marcha te llenó de tristeza, pensabas morirte de pena.

Esa madrugada al entrar en tu cuarto, te encontraron tendida en el suelo. En tu mano ya fría, el mando, definitivamente él se había ido, el reality había llegado a su fin.


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Esta particular marioneta me inspiró este micro. Ella es obra de Juanlu,  que nos la presentó allá por el mes de marzo de 20013, participando en la convocatoria para su libro, Colaboraciones III. Si quieres ver más cosas de él, aquí su blog… http://dididibujos.blogspot.com.es

Publicado en ¡Jóvenes!, Esta noche te cuento

La verdad, sin dobleces

«La primera vez que me miraste, me hiciste sentir especial. Pero a los pocos días observé algo en tus ojos, ya no miraban igual, como si no me soportaran. Querías alejarte, mi sinceridad te hacía daño, te deprimía. Pero pronto me echabas de menos, volvías a mí y de nuevo ocupaba tu mente. Necesitabas ayuda, salir, encontrar el camino, lo real, sin embargo lo negabas y me mentías, te engañabas.

Cada vez duraban menos tus ausencias, hasta ese fatídico instante en que fue imposible separarnos, discernir quién estaba dentro de cada cual. Me convertí en tu desesperante obsesión. Tantos años pendiente de mí, definitivamente te pasaban factura. Presentí que esta vez, no era como las demás.

Esta mañana tu madre levantó tu debilitado cuerpo del suelo, en tu mano ensangrentada, uno de mis añicos. En el hospital nada pudieron hacer por ti. Esta vez era yo el que entraba en tu cuerpo, hiriéndote mortalmente».

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 JUN88. SIEMPRE ME GUSTÓ DECIR LA VERDAD, SIN DOBLECES, de Mª del Rosario Val Gracia

 

Publicado en ¡Jóvenes!, Esta noche te cuento

Érase una cruel princesa

Estás emocionado, hoy hay quedada. Te importa un pimiento lo que piden los maestros, total, no eres del gremio, pero tu princesa irá.

Te pones tu mejor pantalón, estrenas camisa, con esmero te afeitas. Llegas el primero. Sonríes recordando que fue en esta misma Puerta del Sol cuando la conociste y que no solo engrosó tus contactos, también tu corazón. Desde aquél día no has dejado de hablar con ella, de recibir los besos que en cada despedida a ti más te enamoran.

La plaza se va llenando, la buscas con insistencia. Media hora después, la encuentras. ¡Qué guapa está con esa melena que ahora reposa sobre sus hombros!. ¡Esos ojos aceitunados que desde su primera mirada, te cautivaron!. Embelesado te acercas, a punto de besarla en la cara, da un paso atrás y te aparta diciendo…

-Perdona, ¿nos conocemos?

-¡Claro, soy Ernesto!

-Qué Ernesto…

-¡Cómo que qué Ernesto!, hemos quedado en vernos, aquí… hoy…  Tímidamente añades: llevamos tres meses y un día… chateando.

Te quedas de piedra cuando levanta su cabeza implorando al cielo y antes de perderse entre la gente la escuchas decir…

-¡Pero quién será este imbécil de los 3.557 agregados en mi facebook! 

MAY39. ÉRASE UNA CRUEL PRINCESA. de Mª del Rosario…

La ilustradora de este mes es Amparo Martinez,  su blog PETRA ACERO

BLOG-Princesa

Publicado en ¡Basta ya!, ¡Jóvenes!

Qué hice mal…

En el mismo instante que le sentí dentro,  supe que ese sentimiento perduraría en mi hasta que se me acabase la vida. Es curioso, te lo explican… tu madre, otras mujeres, incluso la amiga que se te ha adelantado, pero solo lo comprendes si lo haces plástico, si por fin, lo vives.

Cuando nació me creí realizada, la más feliz, él ocupaba mi tiempo, mi existir. Era aún pequeño y decidimos darle una hermanita. Pensábamos que a nuestro hogar ya no le faltaba nada… nos equivocábamos.

El día que me insultó, la primera vez, yo le excusé:
“¡Pobre, echa de menos a su padre, cuando crezca se dará cuenta aún es un niño!”.
Pero creció y no cambió, eso y otras cosas que me avergonzaban. Él hacía lo que quería en cada momento. Entraba y salía a su antojo, “yo soy mi dueño”, decía. Con el dinero que encontraba en sus bolsillos… “no te metas, eso es cosa mía”. Traté de inculcarle el sentido común, llevarle por un camino recto. Las idas y venidas al psicólogo eran constantes.

Se convirtió en una costumbre… tenía que hallar mi cartera siempre en el mismo sitio, cuando no, se enfadaba tanto que temía me agrediese. Dentro, algún billete para que él pudiera quitármelo, si estaba vacía se enfurecía podía romper lo que encontrase en su camino.

Mi familia y amigos habían dejado de venir a casa, le tenían miedo.

Intenté todo lo que estaba a mi alcance. Visitamos los mejores centros, no acudía dos veces al mismo si no le decían lo que él quería escuchar. Me engañaba, mi hijo no deseaba cambiar ni curarse. Me costó asumir que él quería ser así, destruir lo bueno y a nosotros. Ya no tenía fuerzas para recuperarle aunque quizá nunca le tuve.


Probé echándole, pero, le admitía de nuevo. Pasaba las noches fuera no dormía en casa. Volvía cuando el alcohol ya mandaba en su cuerpo. Los surcos en sus brazos delataban que también su cerebro tenía dueño, empezó a necesitar más dinero.

Aquella soleada mañana estábamos desayunando. Una figura envuelta en luz, transparente y limpia se coló por la puerta. Emocionada le vi renovado, hasta sonreía… pero ese deseo formaba parte de mi anhelo que se esfumó en el mismo instante en que abriendo la nevera cogió el zumo de naranja y lo vertió por el suelo. Se dirigió a su hermana amenazante… 
“¡Recógelo, puta, si no te voy a meter un par de hostias!”. No se comunicaba, hacía tiempo que solo mandaba, voceaba. Ella, inevitablemente lloraba, eso le hacía más fuerte, creído, dominante. Seguidamente cogió del consabido lugar mi cartera y la vació dirigiéndome una mirada desafiante…
“Quiero más”.
Salió tras de mi. Su respiración agitada en mi nuca alteró mi aplomo. Pero yo seguía en la cocina, con mi hija, que esperaba aterrorizada a que yo volviera a su lado. Por eso para que ella no sufriera lo que irremediablemente ocurriría, le entregué un cheque con una generosa cifra. Extrañado y con mirada triunfante se marchó diciendo…
“Así me gusta, aquí mando yo”.

Al mediodía llegó eufórico, traía consigo un par de bolsas de las que se transparentaban unas botellas. Con voz autoritaria miró a su hermana: 
“Tráeme un vaso con hielo”. Temblaba, ella siempre temblaba cuando él estaba cerca.
Rocé su mano al tiempo que le daba el vaso y le besé con la mirada… el único modo que no podía rechazar. De nuevo esa disimulada seguridad que aplastaba el miedo en mis adentros y que no le daba tregua… “Tranquilo, le dije, te quedas solo, por nosotras no te preocupes, nos vamos de compras”.

Pasamos la tarde por ahí. Mi hija advirtió que yo estaba rara que nunca me había visto así. Ella en cambio estaba feliz, como siempre que estábamos fuera.

Al llegar a casa me metí en su cuarto y cerré la puerta. Apagué la luz. Subí la persiana y al abrir la ventana, un aire nuevo entró en ella. Cogí sus manos, las besé. Ya no podía negarse. Le cerré los ojos.

De vez en cuando entramos en su habitación, nos sentamos en su cama, nos miramos, en silencio…

 

Publicado en ¡Jóvenes!, Con mucha miga

Y a ti, ¿qué te duele?

¡Esta puta pierna va a acabar conmigo, estoy hasta los mismísimos de este insoportable dolor!

Hace dos meses que Ramón se levanta todas las mañanas con esta cantilena, decide ir al especialista:

-Veamos, ¿dónde te duele?

-¡Uf, aquí, en el tobillo, lo tengo hecho polvo!. Le refiere con un triste rictus de oreja a oreja.

-Bien, con diez sesiones de rehabilitación se te pasará, pasa y espera un momentito.

Convencido de que aquél médico no tenía ni idea, entró en un recinto que olía a limón desodorante. Camillas y aparatos por todos lados. Una mujer de mediana edad le sonrió, luchaba con fuerzas por levantar un brazo. Viendo que Ramón lo observaba todo…

-A esa mujer… del tirón desde una moto la arrastraron por el suelo, ¡20 euros llevaba en el bolso!. Le rompieron la cadera y un brazo. Y aquél, el de la camilla, se cayó desde un andamio, no llevaba arnés de seguridad. Se rompió las dos piernas y no sé cuántas costillas. Siempre va en silla de ruedas. A esa chica, la de las paralelas, la atropelló un coche, dicen que en un paso de cebra. Le amputaron una pierna, tiene que aprender a andar de nuevo.

Ramón desconcertado le preguntó, que qué le pasaba a ella.

-Hace un año me quitaron un pecho, desde entonces he perdido la movilidad de este brazo.

Se hizo un silencio. La mujer amablemente…

-Y a ti ¿qué te duele?. Ramón suspiró algo inquieto…

– Bueno… a mi… en realidad…. me di un retortijón… nada… jugando al tenis… con… con un amiguete… me… duele… al levantarme pero a lo largo del día se me va pasando dice el médico que con unas pocas sesiones dejará de dolerme del todo.

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