Publicado en Esta noche te cuento

Misión posible

Huyendo de los malos humos decides viajar a las estrellas. Seres de enormes ojos grises y un centelleante agujero en el pecho te rescatan. Sus sonrisas te cautivan, te hacen sentir como en casa, de repente el vértigo te atrapa, después… horas albas, minutos abúlicos, segundos indolentes.

Ese tedioso chillido con tu nombre te aterriza. Te miras al espejo y a todo lo que hay detrás de ti. Estás muerta de miedo, quieres seguir escapando… pero, alguien te observa, no estás sola, el chico del retrato ¡te sonríe!. Asoman a tus mejillas la pasión y el sonrojo.

Le quitas el freno a su silla y la acercas a la ventana, con un beso siempre la calmas… “Mira mamá, el cielo y su azul, aquella montaña, su quietud «. De repente, te convences… todo va a mejorar.

Jamás volverás a tomarlas. Tiras por el váter las veinte pastillas y los ochenta y cuatro euros que pagaste al que te vendió esa mierda.

 

MAR147. MISIÓN POSIBLE, de Mª del Rosario Val Gracia

Publicado en Con mucha miga, El amor y sus cositas

Las tres herederas

«Carlos, ¡que tienes una edad!, sigues bebiendo y jugando, estás dilapidando la herencia de tu familia, piensa en las niñas. No me importa que salgas con otras mujeres, pero por lo menos tendrás cuidado de no dejar tu sangre repartida por ahí»
«A ti eso no te incumbe, dentro de nada serás libre, es lo que querí­as ¿no?, no soporto que me digas lo que puedo o no puedo hacer con mi dinero».
Era ya muy tarde, no querí­as entrar en discusiones, de sobra sabí­as cómo terminaban éstas, tan solo un par de dí­as para irte con tus tres hijas a un bonito loft en el centro de la ciudad. Por fin te separabas, los papeles del divorcio estaban al caer, mientras, aguantabas estoicamente sus continuas salidas y venidas a altas horas de la noche.

Te despertaron unos quejidos. Según bajabas las escaleras, pensaste que de nuevo se habrí­a traí­do a una de sus amiguitas. Sorteando algunos bultos y maletas que aguardaban en la entrada de la vivienda, entraste en el salón y hallaste a tu aún marido, solo en el sofá, pero hecho un ovillo y con un rictus de dolor dibujando su cara.
Cuando llegó Javier, el médico amigo de la familia, lo llevasteis rápidamente al hospital.

La operación de apendicitis fue un éxito. Al dí­a siguiente volviste a visitar al enfermo y lo encontraste con una mujer que le hací­a carantoñas, bastante parecida a la del día anterior y también con un acento que te era desconocido. Él, no apartaba los ojos de unos generosos y semidesnudos senos que le apuntaban descaradamente. Sin mirarte siquiera, te dijo que te marcharas, que quería estar a solas con su novia, pero antes de abandonar la habitación escuchaste no sin sorpresa…
«¡Ay mi amorcito, yo sí­ te daré el nene que esa mujer no supo darte!».

En la planta baja del hospital, Javier te comenta que Carlos está mejorando, con tono cómplice, y dominando el impulso de cogerte las manos, intenta disiparte otros temores…
«No te preocupes, jamás lo descubrirá, en cambio, todos comprobaremos el excelente resultado de su irreversible vasectomía».

 

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Publicado en Esos locos bajitos

Tus ojos te delatarán

Diminutos copos de nieve blanquean la carretera. Tardío llegas al hospital. Despacio abres la puerta y te topas con la cuna. Una inquieta y preocupada sonrisa te delata, ella sabe que estás ahí, con los ojos cerrados susurra: “Voy a quererla con toda mi alma”. No entiende tu desasosiego, tú su felicidad. Al mes de nacer dais su primer paseo. Definitivamente lo comprende todo… cuando le arrebatas el cochecito y te cambias de acera porque los vecinos del cuarto se acercan. Los días pasan y ni un atisbo de cariño en ti se asoma.

La abrazará bien fuerte y le hablará de la ternura con la que antes de nacer, escribías su nombre y al lado tu apellido. No le dirá que sí estabas cuando cambiaste su destino, tampoco que mirando su carita, sugeriste que existían pruebas para evitar haberla traído. Y Lucía crecerá y le encantará ir al cole, chapotear en el agua, jugar con los niños y comer chucherías, como a cualquier niña. Y cuando cumpla los catorce, camino de su fiesta irá con sus amigas y se tropezará contigo, un hombre muy elegante pero huraño y resentido. De esos que resuelven con sentencias y una minuta siempre puntual. Te mirará a los ojos sin saber a quién pertenecen, pero sí que algo falta en ellos. Tampoco sabrán esconder la inmensa infelicidad que albergan; en los de ella verás, ¡cuánto te has perdido!.

ImagenLa imagen es de Google

21 de marzo conmemoración del Día Mundial del Síndrome de Down

Reconocer la dignidad, valía y contribuciones de las personas con discapacidad intelectual.  ¡Bienvenida Lucía!

 

Publicado en Esos locos bajitos

Menos, es más

Ni sus padres eran ricos, ni vivían en una gran mansión. También lo del yate y la cuadra de caballos era mentira. Tampoco celebró su último cumpleaños con una suntuosa fiesta.

Su vida era mucho más sencilla que las de las otras alumnas de clase. Salía del instituto y su madre la esperaba con la merienda en el comedor de su discreta casa. Hacía los deberes, después aguardaba a que su padre llegara y cenaban, los tres juntos. En la mesa charlaban un rato, luego veían la tele hasta que se subía a su habitación, ellos se quedaban en el salón viendo alguna película.

Sus selectas compañeras la envidiaban… por esas sobremesas, por las veladas frente a la tele y porque sus padres después se iban a la cama juntos. 

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Publicado en Microrrelatos animalistas, Microydibujos con Juanlu

El humano y su mala memoria

TONI CANTÓ, ¡VA POR TI! 

Lobos

El animal enfurecido se encaró con ganas de sangre…

“Se te olvidó que le di sosiego a tus noches, acompañé tus días y te entregué lealtad. Que te nutriste de mi y te cobijaste con mi abrigo. Que mis colores avivaron tu mirada y mis sonidos alegraron tus mañanas. Que trabajé para ti de sol a sol hasta que las fuerzas me abandonaban. Ya no te acuerdas acaso, cuánto dolor tuvo que aguantar mi cuerpo para sanar el tuyo y con qué malas artes te lucraste, te divertiste con mi padecer”.

A punto de devorarlo, frenó su impulso, lo vio tan indefenso que se marchó cabizbajo pensando… “no quiero ser como tú, yo sí creo que tienes derecho a la vida”.

 

El dibujo es de Juanlu, su blog  ilustraciones para un loco,

Anímate a participar en su  2ª Ilustración para el concurso COLABORACIONES III

 

Publicado en Colaboraciones con Luisa Hurtado, Ecologistas

Dicotomía

Dicotomia-Rosy-Juanlu          Acaba de despertarse, se despereza delante de la ventana, una bocanada de sol se detiene en su cara. A un lado, el jardín rebosante de primavera, le regala su primer aroma de la mañana. Risas de niños cabalgando en bicicleta, el peloteo en la cancha, el azul de la piscina rivalizando con un sereno cielo… le armonizan los sentidos. Al otro lado el pinar; árboles centenarios, acogedores caminos, algún corzo bailando el aire, ágiles ardillas explorando el suelo, la invitan a solazarse en él.

Se viste de chándal. Se monta en su coche.

Después de veinte kilómetros llega a la turbia ciudad. Recorre calles completas de vehículos hasta aparcar el suyo. Tras quince minutos a pie por el rígido e impasible asfalto, se mete en el gimnasio. En cuarenta metros cuadrados y con diecinueve personas, entrena durante un par de horas. El bochorno, el ambiente, el sudor, agobiantes, se cosen a su cuerpo. Extenuada, espera a la cola para darse una ducha.

Llega a casa. La miran al pasar… el aire, los pinos, los pájaros, las rosas…

Ella es humana, tremendamente humana.

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Si tienes un microrrelato con temática ecologista, ponte en contacto con Luisa, su blog……

 Microrrelatos al por mayor

Gracias por tu generosidad, por este proyecto tan hermoso.

La ilustración es de Juanlu, si quieres ver más joyitas, visita su blog …

ilustraciones para un loco

Publicado en Con mucha miga, Microydibujos con Juanlu

¿Nos conocemos?

 

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Increíble lo que había conseguido aquel doctor con su cara. Cómo su nariz, ahora respingona, oteaba su frente, no sus pies. Su boca, apetitosa, incitaba a los besos. Sus pómulos tersos, el mentón fino y altivo, tal y como lucía la modelo de la fotografía que ella le entregó. Llevaba un rato observándose cuando notó algo raro… y dirigiéndose a la imagen que se reflejaba en el espejo, le preguntó extrañada… y tú ¡quién coño eres!

 

 

La imagen es de Juanlu, visita su blog… ilustraciones para un loco

Publicado en Esta noche te cuento

Sin arte ni parte

Es la última sala, también el último grupo de la tarde, la guía se toma unos instantes ante el cuadro que tiene que explicar…

“Y ahora voy a hablarles de este retrato, cuyo autor fue muy desgraciado… observemos aquí… la intensidad de estos trazos, que expresan su inconformismo con el mundo que le rodea, y a este otro lado… los oscuros círculos, nos revelan la continua pugna con sus adicciones, interesantes estas leves pero continuas líneas rojas que reflejan su desesperación al verse postrado en la silla de ruedas que le acompañará hasta sus últimos días… y hasta aquí, esta visita guiada, muchas gracias por contratar mis servicios, por favor… síganme”.

Detrás del adamascado cortinaje se esconde una pequeña habitación. Esta se abre y sale una mujer con el carrito de la limpieza. Dirigiéndose al único cuadro que hay en la pared, lo descuelga y lo mete en una bolsa de plástico. En su lugar cuelga otro del autor que figura en la chapa, aparece la guía, que como una loca se le encara…

“¡Baldomera!, ¿otra vez el maldito niño del “segurata”?, el día que nos pillen nos despiden, ¡fijo que nos despiden!”

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FEB155. SIN ARTE NI PARTE, de Mª del Rosario Val Gracia

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El ilustrador del mes Daniel Camargo

Publicado en El amor y sus cositas, Microrrelatos animalistas

Un regalo tuyo en mi cama

 “Tengo que buscar a quién dárselo, que lo entienda y que lo necesite y por supuesto, no que tenga mis mismas inquietudes, tendré que hacer un repaso a mis amigas”. Lo pensaba al tiempo que iba llenando bolsas.

“No, a Sofía no… en esta irá el calzado… demasiado estirada… estas marrones, qué gasto inútil… a Carmen, ¡tampoco! se parece más a mí que ninguna… también me las compré en azul marino… le sobra el dinero, quizá a Encarna… aunque son cómodas… ¡qué bah!, con lo gorrona que es, capaz de venderlo en el mercadillo… todas a la bolsa… y ¿Cristina?… estos botines y los zapatos de fiesta… acaba de separarse… no volveré a ponérmelos, en esta más grande, meteré los bolsos… y con dos niños, pero ¡qué digo!… todos dentro… a Cristina, ¡no!, se ofendería… el blanco y estos dos marrones… demasiado orgullosa, y ¿Estrella?, ¡pues claro! es mi antagonista… y los monederos… no le gusta leer… con los bolsos, todos juntos… no se pierde el Sálvame… ¡uy qué color más mono!… le encantan los toros… es igual, fuera de mi armario… jamás ha pisado un camping… ésta cartera es horrible… y va a misa todos los domingos, es la candidata perfecta… también a la bolsa y ésta billetera, no pienso usarla más…  han despido a su marido… estos cintos no quiero ni uno… cómo se puede acumular tanto habiendo gente con tan poco… sí, Estrella, es perfecta… ¿y esta cazadora?… creo que tenemos la misma talla… hasta con etiqueta…  y el chaquetón, también dentro, a la bolsa… a pesar de todo es buena gente… y el abrigo que me lo regaló Pedro, dónde lo puse… pobre animal, me lo imagino corriendo por la selva, los de ahora son de criadero… aquél San Valentín, aquí está, ¡bah, con lo despistado que es… aunque no sé qué es peor… ¡ni se acuerda!… bueno, creo que ya he terminado, no hay objetos en mi armario que antes poseyeran una vida”.

A Estrella no le sorprende que su amiga quiera deshacerse de toda su piel, sabe que es animalista.

En la habitación se prueba el abrigo y queda fascinada. Le pregunta que si a Pedro le parecerá bien… “ni se lo he dicho”, le contesta.

Estrella se va feliz con todo lo que su amiga le ha dado. Decididamente las dos, han salvado a dos pájaros de un tiro.

Cuando por la noche su marido y ella suben al dormitorio, advierten que sobre la cama hay un fular negro con rosas amarillas. Los dos al tiempo exclaman…

“¡Anda, mira, Estrella ha olvidado su pañuelo! ”, «¿Qué hace aquí el pañuelo de Estrella?»

Perpleja, hace un recuento de toda la piel que le ha regalado a Estrella, mirando a Pedro se pregunta, cuánto tiempo hará que él lleva regalándole la suya.

 

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Publicado en Esos locos bajitos, Esta noche te cuento, Microydibujos con Juanlu

Mamá, ¿dónde está el abuelo?

Felipe estaba triste. Recientemente había fallecido mi padre y aunque todos lloramos su pérdida, él fue quién más notó su ausencia. Tenían una relación muy especial.

Seguía despertándose por la noche, iba a su cama y allí se quedaba dormido. Llegaba del colegio y lo buscaba. Pensé que sacándole de casa unos días, mitigaríamos su pena. Decidimos llevarle a un parque de atracciones, aprovechando así, las vacaciones de Semana Santa.

Cuando embarcamos, para él su primera vez, parecía emocionado. Tomó asiento y sin ayuda nuestra, se puso el cinturón de seguridad. Nos sorprendió lo feliz que estaba, hasta bromeaba con un libro de dibujos que sacó de su mochila…“estamos dentro del dinosaurio más grande, el sauroposeidón, el lagarto dios de los terremotos”.

Me congratulé, Felipe sonreía de nuevo.

Cuando alcanzamos altura, contemplaba con insistencia las nubes. Movía su cabeza de un lado a otro para volver de nuevo su vista hacia la ventanilla. Empezó a ponerse algo tenso, en su cara un rictus de impaciencia.

-¿Qué te pasa Felipe, no te encuentras bien?

– Es que no le veo…

– A quién cariño…

-Al abuelo mamá, dónde está el abuelo, ¿no me dijiste que estaba aquí arriba?.

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ENE116. MAMÁ, ¿DÓNDE ESTÁ EL ABUELO?, de Mª del Rosario Val Gracia

La magnífica ilustración la soñé, pero al despertar vi que era una maravillosa realidad. El artista es Juanlu, visitad su blog para que comprobéis que lo de artista se le queda corto.

 Ilustraciones para un loco

 Gracias Juanlu.