Tanto tiempo deseándolo y hoy por fin te llevan a casa. No disimulas el descontento al ver tu patio, frío como los cristales que ahora lo encierran, sin claveles ni macetas, sin tendedero ni pequeños escondiéndose entre sábanas al sol. Ya no hay ristras de ajos en la cocina y arrumbada en la alacena la vajilla azul que él te regaló. 

La usanza conduce tus pasos hasta tu cuarto. Echas de menos los visillos de ganchillo tunecino y la dama de noche encaramándose por tu ventana. Otra colcha cubre tu cama y sobre la mesilla no estáis los dos. Del armario falta la caja de flores con el vestido, el velo y los zapatos blancos, también su sombrero, su pipa y la cachaba que ellos te prometieron custodiar. Repentinamente ella, con su eterna y dolosa sonrisa, señora de la voluntad de tu hijo, irrumpe en la habitación. Echa la llave al armario y un ojo dentro de tu bolso. Te devuelven al sitio donde vives desde hace tres años, cinco meses, un día y una veintena de palabras… 

«Mamá, sin papá te sobra casa. Como ya no te acuerdas de las cosas ni de nada aquí estarás mucho mejor cuidada».

Mirando Por la Ventana

Esta imagen la he cogido prestada de la red.

103. Vivos recuerdos (Rosy Val)

4 comentarios en “Vivos recuerdos

  1. Es precioso el relato Rosy. No lo había leído anteriormente. He tenido la familia aquí y ya los peques están todo el día pidiendo ellos los cuentos, así que imagina. No queda tiempo nada más que para dedicarlo a ellos.
    Te repito que me ha encantado.
    Besicos muchos.

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