Autor: Rosy Val
Ignorada depresión
No llegaron a tiempo a la soledad que llenaba tu casa, vacía de compañera, vacía de cuatro hijos, vacía de cuatro nueras, pero sí al hilo de vida que te quedaba.
Tras dos meses en la UCI te despiertas. No entiendes por qué unas cintas rodean tus muñecas y un tubo de plástico baja hasta tu estómago. Has dejado de hablar, de conocer, estás rodeado de extraños que te besan en las mejillas, y una incertidumbre se ahoga en tu boca…
«¡Dónde estoy; quién es toda esta gente!».
Tampoco recuerdas lo de las pastillas.

Desde los ojos de un niño
A mí no me importa que pierda las horas mirando mi álbum de cromos o que juegue con mis pompas de jabón cuando estoy en el cole, que a veces se le olvide mi nombre o que a la señora que trabaja en casa le llame mamá.
Esta noche esperaré a que se quede dormido para esconder su cachava… sin ella sé que no puede irse. No quiero que me pase lo mismo que a mi amiguita Rosana. Que desde que sus papás se llevaron a su abuelo a ese sitio que está lleno de viejos viene todas las tardes a estar con nosotros y llora cuando tiene que irse.

El legado, finalista en Wonderland
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Es más feliz desde que no estás. Nadie le obliga a sorber sus lágrimas, a patear pelotas, sacar pecho, que le eche huevos, que se vista como Dios manda. No hay cajones secretos que custodien muñecas, braguitas, bolsos ni colonias. Ya no le compro la ropa a escondidas.
Los dos agotamos nuestros esfuerzos; tú para acallar a la mujer que era, yo para pedirte que le llamaras por su nuevo nombre. Otra vez se repetía la historia. La diferencia es que el acoso de tus padres no cayó en saco roto, tú sí que sacrificaste a la que llevabas dentro.

Para que leáis a los que me acompañan y el de la estupenda ganadora os dejo este enlace…
http://blog.rtve.es/wonderland/2017/04/
Su última voluntad
¡Ay cariño, qué dilema tengo! El ánfora que habíamos acordado que te compraría, es tan bonita y tiene tan buena pinta, que ahora, no sé si usarla para que Golfo beba agua o para guardar sus chucherías.
Espero comprendas que no quiera desperdiciarla para el fin que pretendías. Pero tranquilo que no soy tan desalmada, sabiendo el pánico y de tu exacerbado pavor a que te echen tierra encima antes taparé tu cara con una toallita.

El tren de las cinco
Se hartó de ilusionarse con sus llegadas, de emocionarse con sus partidas, de hurgar en sus maletas, de escuchar sus insinuantes silbidos…
Cerró los postigos y alisó los cenicientos visillos, se apartó de la ventana. Desatrancó los pesados cerrojos y en el descansillo, junto al cubo de enmohecidas esperas, abandonó su desganada maleta, un vino caduco y las dos copas sobre la mesa. Huyó en sus babuchas dejando la puerta de par en par.
Llegó justo cuando pasaba el de las cinco… y de sus nubladas sienes se esfumó, para siempre, un lacerante recuerdo:
«Espérame amor mío, volveré».

Estocolmo no es solo una ciudad, finalista en Wonderland
Te contemplo mientras duermes. Te huelo. Toco tus labios y me levanto antes de que despiertes. Desayuno sola, y te veo marchar. Antes de preparar un nuevo menú—por si vinieras a mediodía—, tiro el de anoche a la basura.
De primero; sopa de respeto con tropezones a las buenas maneras. De segundo; besos al plato rebozados con caricias tiernas. De postre; flan de humor con crujiente de sonrisas acompañado de un espumante amoroso… que te devuelva la pasión, que me quieras como antes, ¡y que mi hermana se vaya a hacer puñetas cuando asegura que tengo ese maldito síndrome!
Gracias, Wonderland, por este incentivo tan maravilloso.

ENHORABUENA A TODOS MIS COMPAÑEROS, AQUÍ EL ENLACE PARA QUE LOS LEAIS TODOS… http://blog.rtve.es/wonderland/
Enfermedades raras, finalista en Wonderland
Corría tan aprisa que sus pies perdieron suelo y la elevaron muy alto —acababan de despedirla, justo ahora, con tamaña hipoteca—. La estela de sus lágrimas variaban las hojas de los árboles en deliciosas bolitas azules y… cesaron los contratos basura, los maltratos, la corrupción.
Ante la alarma, el mandamás ordenó talar todos los árboles. Los caza la apresaron y en cuanto pisó el asfalto volvieron los tirones de bolso, las violaciones, las cuentas en Suiza…
Dos prestigiosos siquiatras le diagnosticaron el síndrome de MAD*. La contrataron en el SEPE, como controladora del dispensador “tickets de turno”.
*Miedo Al Desahucio


¿Fingir?, no eternamente.
Invité a unos amigos a la casa de la playa, antes de venderla quería despedirme de ella; celebraríamos allí la Noche Vieja y la última Navidad. Les propuse que podían venir acompañados, yo, a cambio, y teniendo en cuenta que la cocina no era mi fuerte ni me consideraba una buena gourmet, me esmeraría en preparar suculentos y originales platos.
Sentados a la mesa y frente a mí, Álvaro, recién llegado a la ciudad a quien no conocía ni quité ojo durante toda la cena. Venía con Laura, mi mejor amiga, un tanto compungida porque había roto con Raquel. “Alguien que come con tan buen gusto, tiene que ser un buen amante” pensé de él antes de llegar a los turrones. Y lo comprobé. Apenas una semana más tarde, entre plato y plato, nos estábamos jurando amor eterno.
Cambié de opinión y descolgué el cartel de “Se vende”. Pasábamos días enteros en la casa y como buena anfitriona me afanaba en una faceta que nunca antes me interesó lo más mínimo. Estaba encantada, mi enamorado no le ponía un pero a mis recetas y empecé a sospechar si no llevarían razón quienes aseguraban que a un hombre se le conquista por el estómago.
Se acercaba mi cumpleaños. Aquella mañana marcera se presentó en mi apartamento con dos regalos. El primero, al tiempo que me entregaba un ardiente beso, me lo deslizó en el dedo. El otro, venía envuelto en un papel rojo pasión; en su impresionante portada podía leerse: “Grandes Chefs”
Me quedé de piedra cuando vi que, en la parte inferior con estiladas y doradas letras, aparecía su nombre.
Relato para el concurso de #CuentosdeNavidad de Zenda Libros
http://www.zendalibros.com/concurso-cuentos-navidad/
Se separan, o se van de vacaciones
Vais en coche muchas veces, pero hoy le sientes distinto. Igual es porque anoche discutieron. Últimamente lo hacen mucho. Los gritos no te gustan, te asustan, te alteran. A los más pequeños, Sarita y Toni, también les aterra, siempre lloran.
Es la primera vez que te pasa. Te has quedado dormida y no te has enterado del viaje. Te notas rara y la boca pastosa. Tienes sed. No sabes dónde estás. Nunca antes habías venido a este lugar. Le llamas. Él siempre acude. Por qué no viene. Tratas de alejarte, mas no puedes. Le llamas. Por qué tarda tanto. Apenas te sostienes. Ya sale la luna. Tienes frío. Le llamas. Te acurrucas. Tienes sed. Quieres huir, pero no puedes. Le llamas. No sabes qué haces aquí, atada a este árbol.
La guapa modelo, Nube Val -espero que no se le suba la fama a la cabeza-, ha posado gratuitamente para participar en este evento ¡doy fe! Gracias, preciosa, sin duda, serás recompensada…
Más que un micro, mi colaboración en «esta noche te cuento», es una denuncia. Salvaje es el que lo hace, salvaje es quien lo consiente. Por todos aquellos perros que perecen abandonados, colgados y atados de forma tan inhumana por… ¿un humano?

