Publicado en Esta noche te cuento

Picaresca a la rumana

Me lo encuentro cada mañana en la calle donde vivo, con su triste balanceo, su gorra deslucida y una triste mirada. A veces se lo comento a mi marido y me contesta lo de siempre… que así no le ayudo. Pero él sabe que, mientras los actuales mandatarios no decidan ocuparse de estas cotidianas estampas no escucharé sus cansinas reticencias ni el manido proverbio chino de la caña y el pescado y seguiré dándole diariamente su euro.

Conduzco mi coche de camino al trabajo y gracias a un semáforo descubro en el paso de cebra a un joven malabarista que lanza y recoge clavas con agilidad y destreza. Al término de su lucimiento se aproxima exultante a mi coche, que encabeza la fila, y me presenta una flamante gorra. Le sonrió. Se asombra. Cuando el semáforo se abre apenas me da tiempo a echarle el euro. Me alejo, despacio, mirándolo a través del retrovisor… ¡milagro!, le vuelve la cojera.

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http://estanochetecuento.com/picaresca-a-la-rumana/

Publicado en ¡Basta ya!, Premios y Regalos, Wonderland

Salir corriendo, finalista en Wonderland.

Hoy no me miraré en tu espejo. Me pondré un vestido de espalda ancha, para que me resbalen los improperios que dirás al verme maquillada.
Será corto, amarillo, sin mangas, que resalten los morados de la semana pasada. En el cuello llevaré un pañuelo suelto, verde confianza, que contraste con la ira de tu mirada. Estrenaré un bolso de boca grande, lo llenaré de ganas; de recuperar la ilusión, decir cosas, seguir creciendo. Me calzaré unos zapatos valientes, de punta afilada y lanzaré muy lejos años de coacciones, chantajes y amenazas. Sin miedos, sin cordones ni tacones, para salir ligera.

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Este micro lo escribí el 25 de noviembre con un deseo muy especial;  no tener que soportar más el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Gracias al equipo de Wonderland por elegirlo.

Pinchando en la página de los patrocinadores podréis ver a los demás ganadores. Todo un orgullo estar ahí junto a tantas buenas plumas.

http://blog.rtve.es/wonderland/

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Publicado en El amor y sus cositas, Viejitos

Una corredora, dos dorsales.

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Era su mayor ilusión, pero él se fue antes de que llegara el gran día. Sumida en la tristeza, guardó los dos dorsales que terminaban en 38 y 39, casualmente el mismo número de años que llevaban casados. Esta iba a ser la primera convocatoria a la que no acudirían. Dejó de ir a su panadería favorita porque en la puerta estaba el anuncio: “XXXIII San Silvestre Salmantina”. No quería oír hablar de carreras.

Nos tenía preocupados. Mamá ya no sonreía. Tan siquiera salía a pasear, decía que no tenía cuerpo para nada.

Como cada año nos situábamos cerca de la meta y disfrutábamos del evento con nuestros pequeños. Mi marido fue el primero en verla. Llegaba exhausta. Me acerqué a abrazarla. El sudor pintaba su cuerpo. El corazón se le escapaba del pecho, pero sonreía, pletórica. En su espalda llevaba su dorsal, debajo… el de papá.

Publicado en Premios y Regalos, Wonderland

El móvil acusica, finalista en Wonderland

Suena el teléfono. Al descolgarlo escucho que hablan, pero compruebo desorientada que no se dirigen a mí. Apenas entiendo lo que dicen, aunque por el ruido deduzco que están en un coche. Evidenciando que se trata de un error decido dejar a solas a los tortolitos, pero me freno al descubrir unos conocidísimos jadeos…

Amasar la venganza durante un tiempo. Añadirle una dosis de desamor, tres de despecho. Macerarla en una mezcla de odio, paciencia y orgasmos fingidos. Dejarla en reposo. Servir con un rico abandono, sin pasta, bien fría.

Como cocinera no tenía precio, como abogada, ni te cuento…

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Gracias al equipo por elegirlo.

http://blog.rtve.es/wonderland/2016/10

Publicado en Esta noche te cuento

Todos a una

Recuerdo a la Honoria, con su intocable 600 y sus continuos viajes a la capital, rechoncha, desaborida y monina, despotricando contra el pueblo…

«El médico es un mujeriego. El cura demasiado moderno. El maestro y el alcalde descaradamente rojos. El pan de la Rupela, una mierda, la verdura del Gervasio, una porquería».

Tampoco le gustaban los perros ni las mozas ni los mozos. Prefería las calles de aceras vacías: de niñas y rayuelas, de chicos y peonzas, de sillas a la puerta. Jamás se juntaba con las demás mujeres:

«Yo no soy ninguna alcahueta ni zurzo calcetines ni meriendo mortadela!».

También recuerdo a los convecinos reunidos, apañando el cómo y el día en que acabaría nuestra condena. Y a Saturnino, pregonero y alguacil, después de sonar la corneta, cantando aquel singular bando:

«Se hace saber por orden de todo el pueblo que hoy la iglesia cerrará sus puertas a feligreses y penitentes. En la taberna del Tiburcio se servirán gratis vermuses y perrunillas. Las mujeres prepararán viandas, los hombres la bebienda. Los quintos vestirán el salón de plenos con guirnaldas y farolillos y entrada la tarde, aviaos con nuestros mejores hatos, aguardaremos tras los visillos del ayuntamiento a que el coche fúnebre abandone las calles desiertas».

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El 15 de octubre se celebra el Día Internacional de la Mujer Rural, este es mi singular homenaje.

Publicado en ¡Basta ya!, Esta noche te cuento

Artículo de comercio

La peinan y maquillan, si bien ella no necesita acicalarse. Se mira en el espejo y un miedo desconocido tizna su vestido inmaculado. Tampoco le atacan los típicos nervios del momento, pero está confusa y aunque se lo hayan explicado cien veces, sigue sin entender esta parafernalia. En cambio, sí recuerda las mil que le han martilleado que tiene que caminar derecha, lentamente y por el pasillo central.
Según se acerca al hombre, un océano de escarcha le recorre desde sus bucles hasta sus zapatos blancos. A un lado del pasillo están sus padres, que con mirada suplicante le reiteran que en nada aprenderá a quererlo. Al otro lado, ajenas a sus silentes lágrimas, dos amigas suyas le dicen por lo bajini que si después se apunta a jugar a las muñecas.

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Tahani, de 8 años, con su esposo Majed, de 27 años, y su compañera de clase Ghada, de 8 años, y su esposo afuera de su casa en Hajjad, Yemen.

Publicado en Diversidad Literaria, El amor y sus cositas, Premios y Regalos

Como anillo al dedo, elegido para el libro «La primavera la sangre altera»

Se fue la primavera y tú con ella. Mamá sacó del armario tu ropa, recogió tu calzado y guardó vuestras alianzas en una cajita. Desheredada de consuelo se sentó al piano, pero sus dedos se habían olvidado de emocionarnos. Arrinconó sus teclas. Hasta que un día… sus manos regresaron, sus dedos nos deleitaron, como entonces. Me fijé en ellos. Llevaba puestos los dos anillos.

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Este microrrelato seleccionado por Diversidad Literaria aparece en el libro «La primavera la sangre altera III».

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http://www.diversidadliteraria.com/info-concursos/resultados-concursos/primavera-3/

Publicado en ¡Basta ya!, El gato negro de Onda Cero, Premios y Regalos

Un perplejo final, semifinalista do Gato-Neghro

Hoy se levanta indeciso. Fisga en el armario, y no sabe cuál ponerse; si el pantalón de pana o uno vaquero. Guarda la carta en el bolsillo de la chaqueta. Decide no afeitarse, pero al verse las ojeras, resuelve pasarse la maquinilla. Entra en la cocina, después de vacilar durante unos minutos, se marcha sin tomar nada. Se acerca a la parada y cuando está a punto de coger el bus, determina ir andando. Saca la carta de la chaqueta y se la mete en el bolsillo del pantalón. Llega al edificio, duda entre coger el ascensor o subir las tres plantas a pie. Tras recuperar el aliento, entra en la oficina. Al salir, diez minutos más tarde, no sabe si reír o llorar… si en las vías del metro o desde el quinto piso de una casa que a partir de mañana, será del banco.

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Imagen tomada de la red

Semifinalista do I Certame de Micro-Relatos do Gato-Neghro e Onda-Cero (Lugo)

Gracias al jurado por elegir este micro.

http://microrrelatosdogatoneghro.blogspot.com.es/2016/06/semifinalistas-do-i-certame-de-micro.html

LOGO GATO NEGHROLOGO ONDA CERO

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Publicado en ¡Basta ya!, Microrrelatos indignados

Chicas de ahora

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Anochece y a Suhaila le flaquean las piernas. Lleva puestos sus únicos zapatos sin saber que no aguantarán el camino. Su hermanito va colgado del pecho de su madre y aferrada a la mano de su padre, su hermana, que camina sin entender tal castigo.
Jeanette, una chica que vive en otro sitio, cumple años, y para ella un castigo sería salir hoy con su pandilla y no lucir los guantes y el gorro de Justin Bieber.
Aunque para calvario, el de Elisabeth; su Ipod ha dejado de latir y se siente desfallecer… ¡qué hará con su vida hasta que su padre le traiga uno nuevo!
A pocos kilómetros de allí Farhana y su familia llevan dos días caminando y casi los mismos sin comer. Se salvaron de milagro, las otras casas de su calle saltaron por los aires y tuvieron que salir deprisa y con lo puesto.

Conseguir un nuevo reproductor. Llegar a Europa. Llevar tatuado el nombre de su ídolo en la gorra. Vivir en un país con música, en una casa con comida, sin bombas, son algunos de los sueños de estas cuatro chicas. Pero solo dos de ellas, cuando se despierten, comprobarán que su pesadilla continúa y tendrán que seguir caminando.

 

La Primavera de Microrrelatos Indignados pretende que, el 20 de junio de 2016, la red se llene de microrrelatos que traten sobre los refugiados de cualquier punto del planeta. Los microrrelatos podrán denunciar el desarraigo que padecen, las causas de su situación, la inacción del primer mundo, las injusticias, desprecios y humillaciones que sufren en los asentamientos donde sobreviven o cualquier otro aspecto relacionado con su vida.

Publicado en Esta noche te cuento

Un último viaje

Le estaban esperando. En cuanto aterriza le escoltan hasta la nave nodriza. Había prometido que no volvería, pero ya le conocen, no en vano, lleva visitándoles algunos años. La escotilla se abre y una luz ambarina le conduce por un espejado pasillo. Llega a la sala naranja; hoy quieren sorprenderle. En el centro, una mujer sin ropas gira y gira sobre una peana circular mientras un hatajo de manos absorbe su energía. Otra sarta de ojos viscosos le dispara virulentos hilos que en pocos segundos enmarañan su cuerpo, inmovilizándolo sin piedad. La mujer se desespera y grita: “¡Hijo, ayúdame!”.
Pero él no consigue mover un músculo.

Sigue sentada al borde de su cama. Sus vastas ojeras delatan ésta y otras muchas noches en vela. Se mira las manos, en sus líneas gastadas caducan miríadas de promesas y juramentos… Toca su frente, y tras unos infinitos minutos, su hijo vuelve. La mira confuso. Pero en esta ocasión, de su viaje se ha traído una lágrima infiltrada en sus ojos que cae, certera y limpia, sanando sus labios resecos…
«Tranquila, madre, esta vez lo conseguiré, por los dos».

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                                                                                                                        La imagen pertenece a Google