Publicado en ¡Jóvenes!, Esta noche te cuento

Érase una cruel princesa

Estás emocionado, hoy hay quedada. Te importa un pimiento lo que piden los maestros, total, no eres del gremio, pero tu princesa irá.

Te pones tu mejor pantalón, estrenas camisa, con esmero te afeitas. Llegas el primero. Sonríes recordando que fue en esta misma Puerta del Sol cuando la conociste y que no solo engrosó tus contactos, también tu corazón. Desde aquél día no has dejado de hablar con ella, de recibir los besos que en cada despedida a ti más te enamoran.

La plaza se va llenando, la buscas con insistencia. Media hora después, la encuentras. ¡Qué guapa está con esa melena que ahora reposa sobre sus hombros!. ¡Esos ojos aceitunados que desde su primera mirada, te cautivaron!. Embelesado te acercas, a punto de besarla en la cara, da un paso atrás y te aparta diciendo…

-Perdona, ¿nos conocemos?

-¡Claro, soy Ernesto!

-Qué Ernesto…

-¡Cómo que qué Ernesto!, hemos quedado en vernos, aquí… hoy…  Tímidamente añades: llevamos tres meses y un día… chateando.

Te quedas de piedra cuando levanta su cabeza implorando al cielo y antes de perderse entre la gente la escuchas decir…

-¡Pero quién será este imbécil de los 3.557 agregados en mi facebook! 

MAY39. ÉRASE UNA CRUEL PRINCESA. de Mª del Rosario…

La ilustradora de este mes es Amparo Martinez,  su blog PETRA ACERO

BLOG-Princesa

Publicado en Esta noche te cuento

Misión posible

Huyendo de los malos humos decides viajar a las estrellas. Seres de enormes ojos grises y un centelleante agujero en el pecho te rescatan. Sus sonrisas te cautivan, te hacen sentir como en casa, de repente el vértigo te atrapa, después… horas albas, minutos abúlicos, segundos indolentes.

Ese tedioso chillido con tu nombre te aterriza. Te miras al espejo y a todo lo que hay detrás de ti. Estás muerta de miedo, quieres seguir escapando… pero, alguien te observa, no estás sola, el chico del retrato ¡te sonríe!. Asoman a tus mejillas la pasión y el sonrojo.

Le quitas el freno a su silla y la acercas a la ventana, con un beso siempre la calmas… “Mira mamá, el cielo y su azul, aquella montaña, su quietud «. De repente, te convences… todo va a mejorar.

Jamás volverás a tomarlas. Tiras por el váter las veinte pastillas y los ochenta y cuatro euros que pagaste al que te vendió esa mierda.

 

MAR147. MISIÓN POSIBLE, de Mª del Rosario Val Gracia

Publicado en Esta noche te cuento

Sin arte ni parte

Es la última sala, también el último grupo de la tarde, la guía se toma unos instantes ante el cuadro que tiene que explicar…

“Y ahora voy a hablarles de este retrato, cuyo autor fue muy desgraciado… observemos aquí… la intensidad de estos trazos, que expresan su inconformismo con el mundo que le rodea, y a este otro lado… los oscuros círculos, nos revelan la continua pugna con sus adicciones, interesantes estas leves pero continuas líneas rojas que reflejan su desesperación al verse postrado en la silla de ruedas que le acompañará hasta sus últimos días… y hasta aquí, esta visita guiada, muchas gracias por contratar mis servicios, por favor… síganme”.

Detrás del adamascado cortinaje se esconde una pequeña habitación. Esta se abre y sale una mujer con el carrito de la limpieza. Dirigiéndose al único cuadro que hay en la pared, lo descuelga y lo mete en una bolsa de plástico. En su lugar cuelga otro del autor que figura en la chapa, aparece la guía, que como una loca se le encara…

“¡Baldomera!, ¿otra vez el maldito niño del “segurata”?, el día que nos pillen nos despiden, ¡fijo que nos despiden!”

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FEB155. SIN ARTE NI PARTE, de Mª del Rosario Val Gracia

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El ilustrador del mes Daniel Camargo

Publicado en Esos locos bajitos, Esta noche te cuento, Microydibujos con Juanlu

Mamá, ¿dónde está el abuelo?

Felipe estaba triste. Recientemente había fallecido mi padre y aunque todos lloramos su pérdida, él fue quién más notó su ausencia. Tenían una relación muy especial.

Seguía despertándose por la noche, iba a su cama y allí se quedaba dormido. Llegaba del colegio y lo buscaba. Pensé que sacándole de casa unos días, mitigaríamos su pena. Decidimos llevarle a un parque de atracciones, aprovechando así, las vacaciones de Semana Santa.

Cuando embarcamos, para él su primera vez, parecía emocionado. Tomó asiento y sin ayuda nuestra, se puso el cinturón de seguridad. Nos sorprendió lo feliz que estaba, hasta bromeaba con un libro de dibujos que sacó de su mochila…“estamos dentro del dinosaurio más grande, el sauroposeidón, el lagarto dios de los terremotos”.

Me congratulé, Felipe sonreía de nuevo.

Cuando alcanzamos altura, contemplaba con insistencia las nubes. Movía su cabeza de un lado a otro para volver de nuevo su vista hacia la ventanilla. Empezó a ponerse algo tenso, en su cara un rictus de impaciencia.

-¿Qué te pasa Felipe, no te encuentras bien?

– Es que no le veo…

– A quién cariño…

-Al abuelo mamá, dónde está el abuelo, ¿no me dijiste que estaba aquí arriba?.

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ENE116. MAMÁ, ¿DÓNDE ESTÁ EL ABUELO?, de Mª del Rosario Val Gracia

La magnífica ilustración la soñé, pero al despertar vi que era una maravillosa realidad. El artista es Juanlu, visitad su blog para que comprobéis que lo de artista se le queda corto.

 Ilustraciones para un loco

 Gracias Juanlu.

Publicado en ¿Dulce Navidad?, Esta noche te cuento, Microrrelatos animalistas

Antonio se propuso no celebrar aquella navidad

Cuando era un niño no sabía lo que esas fiestas encerraban, ahora de mayor se cuestionaba… por qué precisamente en Navidad a sus padres les preocupaba tanto traer a la abuela a casa, para luego aparcarla todo el año en la residencia. Tampoco se explicaba la repentina amabilidad de los del quinto.

Se preguntaba por qué siempre en Nochebuena, se cenaba lo que parecía un bebé recién salido del vientre de su madre… dormidito en una bandeja.

No comprendía lo del abeto muriendo lentamente y sin remedio fuera de su hábitat.

Por qué cada Navidad, algunos de los muchos regalos que traían los Reyes Magos a sus hermanos y primos, terminaban en el desván sin estrenarse, y algún otro, pasada la época en la que ya no les hacía tanta gracia, abandonado sin piedad en la calle.

No entendía que atiborrasen al frigorífico… días después mucha de esa comida iría a parar a los contenedores de la esquina.

Tampoco entendía el despilfarro de luz y de colores… cuando a pocos kilómetros de allí, había gente viviendo a oscuras, gente pasando penuria.

Y porque así pensaba y lo proclamaba, le llamaban rarito. Como si él estuviera diciendo algo que no fuera cierto…

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Publicado en Esta noche te cuento, Microrrelatos animalistas

La fiesta

Salió aprisa, pensando que allí al aire libre se celebraba una fiesta.

La música sonaba optimista. Un sol encendido como el fuego, oscureció sus ojos negros. Corrió al ver que alguien lo llamaba, mas, algo no iba bien…

¡No medía las distancias!. Deambulaba de un lado a otro. Sus ojos aún velados, buscaban desesperados una salida. Atisbó a uno de los suyos, corrió hacia él, pero cuando estaba a su lado, un incisivo, lento y doloroso ataque le hizo tambalearse. Notó que sus fuerzas mermaban.

Algo llamó su atención, cuando se acercó, un nuevo impacto lo hizo revolverse. Estaba confuso, no sabía para dónde ir, se desplazó hacia delante y percibió otro. Nuevamente alguien levantó su interés, avanzó unos metros y recibió un impacto más, siempre en el mismo sitio.

El clarín sonaba, como su cuerpo, enardecido. Llegaron más… no pararon, hasta el fin.

Todo se tornó turbio, su latido se derramaba, dejando constancia de su sentir.

No entendía porqué yacía en el suelo. Unas horas antes corría por un jardín inmenso. 

 

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 Dehesa andaluza, imagen tomada de Google

Con este relato participé en,

esta noche te cuento: NOV128. LA FIESTA, de Mª del Rosario Val