No era el cuerpo lo que más le dolía…

Acaba de despertarse y un entrometido sol que traspasa el ventanal le obliga a cerrar los ojos. El aire sabe a desinfección. Todo le es extraño. Del armario abierto asoma una maleta. En el respaldo de una silla, una cachaba que no conoce. Resuelto sale de la cama y amparado en la desconocida pero con paso decidido se acerca a la puerta cuando una mujer, de sobria bata blanca portando en sus manos pequeños cuencos de colorines, entra en la habitación.

-Buenos días don Gregorio ¡ya se ha levantado!

-Buenos días… sí, pero ¿qué hago yo aquí?

-Le trajeron ayer, ¡ya lo sabe! Aquí tiene sus pastillas; estas, para el dolor y esta, para el corazón.

Pastillas, dolor, corazón… sabía que le habían traído, sí, lo que no recordaba era por qué. Repentinamente, el corazón empezó a dolerle mucho.

Imagen

                                                                                     Fotografía tomada de la red

1463133_572608296144249_1120197622_n

                                                                        Micro presentado en «La radio en colectivo»

Respuestas

  1. Buen relato Rosy, con libre interpretación. El corazón le podía doler por la vejez o por la soledad, me gusta la imagen de esa desconocida (la muerte) que se acerca a la cama. Seguro que tendrá suerte en ese concurso.
    Saludos.

    Me gusta

    1. Muy buena interpretación la tuya Beto, aunque lo que yo quería reflejar era que el viejito se siente traicionado.
      Un abrazo y gracias por leerme.

      Me gusta

  2. Hooooola, Rosy.

    No era el cuerpo lo que más le dolía, efectivamente, era el corazón. Creo que el dolor de la soledad -sobre todo cuando uno es mayor- debe ser tremendo.
    Esperemos que a nosotras no nos suceda nunca esto, porque me daría mucha pena… Toda la vida luchando para acabar vieja y sola… ¡No, hija, no!
    Me ha gustado mucho.
    Muaaak.

    Me gusta

    1. No sé yo, Towanda, pero me da que nuestros hijos no son como los de antes…jajajaj
      Un beso, guapa, y gracias por venir.

      Me gusta

  3. Cada vez más gente así.
    Una pena.

    Besos.

    Me gusta

    1. Pues sí, y cada vez se abren más geriátricos…
      Un abrazo Toro

      Me gusta

  4. Tu relato destila soledad y dolor por todos los lados ante el sentimiento de vejez como estorbo.
    Un beso Rosy

    Me gusta

    1. Qué penita llegar a viejo y comprobar lo que don Gregorio.
      Gracias Pilar.
      Un beso.

      Me gusta

  5. Este micro toca el corazón. Es muy duro ser viejo y tus seres queridos te abandonan. Muy bueno, amiga. Un abrazo,Sotirios.

    Me gusta

    1. Gracias Soti, por tu sensibilidad.
      Un abrazo

      Me gusta

  6. Muy bueno y real. Saludos!

    Me gusta

    1. Muchas gracias por tu visita y por leerme.
      Un saludo

      Me gusta

Deja un comentario

From the blog

About the author

Sophia Bennett is an art historian and freelance writer with a passion for exploring the intersections between nature, symbolism, and artistic expression. With a background in Renaissance and modern art, Sophia enjoys uncovering the hidden meanings behind iconic works and sharing her insights with art lovers of all levels. When she’s not visiting museums or researching the latest trends in contemporary art, you can find her hiking in the countryside, always chasing the next rainbow.