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Es más feliz desde que no estás. Nadie le obliga a sorber sus lágrimas, a patear pelotas, sacar pecho, que le eche huevos, que se vista como Dios manda. No hay cajones secretos que custodien muñecas, braguitas, bolsos ni colonias. Ya no le compro la ropa a escondidas.
Los dos agotamos nuestros esfuerzos; tú para acallar a la mujer que era, yo para pedirte que le llamaras por su nuevo nombre. Otra vez se repetía la historia. La diferencia es que el acoso de tus padres no cayó en saco roto, tú sí que sacrificaste a la que llevabas dentro.


A través de tus lecturas voy conociendo a la mujer valiente y con las cosas claras que hay dentro de esa escritora que lleva tu nombre.
Felicidades y un abrazo, Rosy.
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Ángel, es un honor que vengas a mi casa, lo sabes, eres siempre bien recibido. Gracias por tus palabras, que aunque exageradas… me encantan, 😉
Un abrazo.
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Rosy es precioso el micro. No había podido pasar a leerlo aunque sabía de tu premio. Muchas felicidades, me ha encantado.
Besicos muchos.
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Felicidades, Rosy. Lo he leído y releído. Impresionante.
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