Está sobre ti, pero tu mente vuela. Dejas a la mujer en la cama, la que se gana la vida con quien la desea y te lo llevas a él, contigo. Cogidos de la mano, camináis por el paseo marítimo, globos de colores os miran al pasar. En el mercaillo del puerto te paras en cada puesto, todo te encandila, babuchas, chucherías, pañuelos… quiere regalarte uno; el de flores, el grana, o quizá el azul… te cuesta elegir ¡son todos tan bonitos! Disfrutando como una niña chica, corres hasta el carrito de los helados, te pides uno, bien grande. Te sabe a casa, a tu madre, a sus maravillosas gachas con leche, con su canela en rama y una mijita de matalahúga, ese ingrediente estrella que ella a nadie desvelaba. Hace poco que se fue, cansada de parir, estropeada. De tu padre, prefieres no acordarte.
Dejas de soñar. Se acaba el helado, vuelan los globos, se esfuma el pañuelo. Sabes que nunca te llevará de paseo, es como los otros, solo paga lo que consume. Vuelves. Él sigue ahí, sobre ti.


Caramba, la angustiosa realidad de los amores comprados (no sé si incluso infantiles) no se suaviza ni con helados ni con mercadillos… Ni con nada. Muy duro, pero excelente.
Juan M
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Cuánta razón, Juan, en este caso la cruda realidad puede con los sueños.
Un abrazo
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Impresionante, tanto Rosy, que duele, se huele y saborea. Me ha gustado mucho a pesar de dejarme sin respiración.
Besicos muchos.
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Jo Nani, aunque eres una exagerá, me encanta tu comentario.
Un abrazo amiga
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Un relato con cualidades para estar en el podio de este mes. ¡Suerte Rosy!
Saludos.
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Gracias Beto, pero tranquilo «no caerá esa breva» je je
Un saludo
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Pues allí te he dejado mi comentario, Rosy.
Un micro que duele como el pisar una flor.
Un besazoooo para ti
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Un comentario precioso, ¡cómo me gusta que me regalen el oído! digo, los ojos… jajajajaj
Gracias Petra.
otro besazoooo
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No quiero volver al pasado.
Siempre me duele cuando vuelvo a la realidad.
Besos.
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Bueno, a veces recordarlo puede traer cosas buenas…
Gracias Torito
Un beso
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El post que no entendiste, «Clásicos revisados 3», es una broma que hago cogiendo trozos de poemas famosos y dándoles otro sentido.
El poema original es este:
¡Oh Capitán, mi Capitán!
terminó nuestro espantoso viaje,
el navío ha salvado todos los escollos,
hemos ganado el premio codiciado
ya llegamos a puerto, ya oigo las campanas
ya el pueblo acude gozoso,
los ojos siguen la firme quilla
del navío resuelto y audaz;
mas ¡Oh corazón, corazón, corazón !
¡Oh, las rojas gotas sangrantes !
Ved mi capitán en la cubierta
yace frío y muerto.
¡Oh Capitán, mi Capitán!
levántate y escucha las campanas;
levántate, para ti flamea la bandera,
para ti suena el clarín,
para ti los ramilletes y guirnaldas engalanadas,
para ti la multitud se agolpa en la playa;
a ti te llama la masa móvil del pueblo;
a ti vuelven sus rostros anhelantes;
¡ Ea Capitán!
¡Padre querido!
¡Que tu cabeza descanse en mi brazo!
Esto es un sueño: En la cubierta yace frío y muerto.
Mi Capitán no responde
sus labios están pálidos e inmóviles
mi padre no siente mi brazo,
no tiene pulso ni voluntad,
el navío ha anclado sano y salvo;
su viaje, acabado y concluido
de horrible viaje el navío victorioso
llega con su trofeo,
¡Exultad, oh playas, y sonad, oh campanas!
mas yo con pasos fúnebres recorro la cubierta
dónde mi Capitán yace frío y muerto.
Walt Whitman
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Ostras, ¡qué bonito, qué triste, que real y qué delicada al narrar!
Jó, es un portento de micro.
Voy para allá, para decírtelo allí también.
Un beso muy grande, tesoro.
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Me alegra que te haya gustado.
Gracias ¡amiga exagerada! jajajajaj
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Un relato muy triste, la cruda realidad. Me ha encantado. Te felicito Rosy.
Besos
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Hola, Soco, una historia dura, por desgracia, muy real.
Cuánto me alegro que te haya gustado.
Gracias por tus palabras. Un beso enorme.
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