«La primera vez que me miraste, me hiciste sentir especial. Pero a los pocos días observé algo en tus ojos, ya no miraban igual, como si no me soportaran. Querías alejarte, mi sinceridad te hacía daño, te deprimía. Pero pronto me echabas de menos, volvías a mí y de nuevo ocupaba tu mente. Necesitabas ayuda, salir, encontrar el camino, lo real, sin embargo lo negabas y me mentías, te engañabas.
Cada vez duraban menos tus ausencias, hasta ese fatídico instante en que fue imposible separarnos, discernir quién estaba dentro de cada cual. Me convertí en tu desesperante obsesión. Tantos años pendiente de mí, definitivamente te pasaban factura. Presentí que esta vez, no era como las demás.
Esta mañana tu madre levantó tu debilitado cuerpo del suelo, en tu mano ensangrentada, uno de mis añicos. En el hospital nada pudieron hacer por ti. Esta vez era yo el que entraba en tu cuerpo, hiriéndote mortalmente».
El relato es muy bueno y merece la pena.
No sabía que la ilustración era de Sotirios… Muy bonita, la verdad.
A ver cuándo nos ponemos nosotras a hacer ilustraciones.
Gracias Towanda.
AJJAJAJAJ, lo de hacer ilustraciones no lo veo, hace tiempo que no pinto, mis pinturas al óleo, creo que ya están caducadas.
Un beso preciosa.
El relato es muy bueno y merece la pena.
No sabía que la ilustración era de Sotirios… Muy bonita, la verdad.
A ver cuándo nos ponemos nosotras a hacer ilustraciones.
Un beso, bonitita.
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Gracias Towanda.
AJJAJAJAJ, lo de hacer ilustraciones no lo veo, hace tiempo que no pinto, mis pinturas al óleo, creo que ya están caducadas.
Un beso preciosa.
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Peligroso romance espejo-persona y trágico final. Me ha gustado el realismo con el que narras una enfermedad lamentablemente cada vez más habitual.
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Si Maitetxu, demasiado habitual.
Y no te creas, me costó pensar como un espejo…je je
Un abrazo y gracias
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