Nada más llegar se lo dije al de la puerta, que eras asmática.
El médico ha salido por una urgencia… ya, pero es que mi niña… cálmese, señora, vendrá enseguida, está solo, con esto de los recortes … entonces me la llevo al hospital… el médico vendrá enseguida…. pues llámeme a una ambulan… pero tendría que pagarla usted… ¡pero si ya pago a la Seguridad social…! pues entonces siéntese que solo son cinco minutos… ¡pero si ya llevamos más de quince!, ¿quién atiende las urgencias?… pues el médico… pero si no está, ¿quién atiende a mi… señora que ya se lo he dicho, el médico llegará en… claro ¡si fuera su hija… no empecemos, qué tendrá que ver que… no voy a repetírselo más, mi niña está mal… pues entonces señora llame a un taxi… ¿y quién lo paga? yo no puedo… ni yo, ¿qué se cree? me han reducido la jornada… por Dios, cuándo viene el doctor… y mi mujer está en paro y tengo cinco bocas que aliment… ¿viene ya de una puñetera vez…? y apenas puedo con la hipoteca y encima mi suegra en silla de ruedas… por favor, cállese ya, me está empezando a doler la… y le han denegado la asistencia… ¡mañana mismo les pongo una denuncia!… y dele señora… qué culpa tendré yo… ¿no ve la carita que tiene mi niña?… igual es que tiene sueño, verdad chiquitina que tienes… ¡oiga, que yo conozco a mi hija, voy a llamar un taxi y que lo pague quien sea… señora, mire, por ahí viene el médico, ¿ve? ¡ande entre!
Parecía cansado, te desnudé, te acarició la carita y te auscultó. Ya no recuerdo si le dije que eras asmática. Te puso una inyección para bajarte la fiebre, tenías 39. Te dio un jarabe. Me dijo que no me preocupase, que te pondrías bien y que por la mañana pidiera cita con el de cabecera.
Pero esa madrugada te ingresamos en urgencias, cuando volví a verte, tus hoyuelos habían desaparecido, tus mejillas no tenían color, ni tus ojitos azules estaban abiertos. Tu padre ha denunciado al centro de salud, al médico, al celador, lleva semanas en los juzgados. Hoy hace un mes. Llevo treinta días y cinco horas sin ganas de vivir, sin coraje. Me has desheredado de consuelo. La abogada me dio el nombre de ese jarabe, lo he conseguido en pastillas, he comprado dos botes, ya sabes, yo también soy asmática…
¡Terrible relato! Retrata muy bien la impotencia de la madre, lástima que haya optado por una opción que a los que hacen los recortes no les va ni les viene, simplemente no les importa. Nos han montado en un bote en que si no remamos todos, los que se han quedado en tierra firme se saldrán con la suya. Tenemos que buscar la manera de decir ¡BASTA YA! y que se nos oiga.
Rosy, muy bien contado.
Hola Beto, tiene que ser horrible verse tan impotente. Me pregunto… cuántos tienen que morir para que la cosa cambie?
Gracias por comentar.
Un cariñoso saludo
El error médico es puntual, pero el desprecio por el bienestar ciudadano es estructural. ¿Quién es el culpable? Lo que está claro es que las víctimas son siempre las mismas.
Un duro relato
Un saludo
Juan M
Jo, he llegado por casualidad y me encuentro con este relato tan duro, me he quedado casi sin respiración y es que ese caso nos puede pasar hoy día a cualquiera.
Terrible dolor el de esos padres, esa madre preparando su partida…
Uyyyy Rosy, impresionante tu micro. Todo es tan real!! He estado últimamente ingresada y todos los recortes se perciben. En servicios, en mal humor, en medicación, en ropa y en tantas cosas, que da miedo. En más de cinco veces he devuelto un medicamento al que soy alérgica y he podido darme cuenta, si no lo hubiera percibido igual no estaba escribiendo estas letras. Que triste to lo que nos está sucediendo en este pais que nos costó tanto construir…
Besicos muchos.
Entonces, la realidad supera este relato, no?
Qué triste que estemos pagando altos impuestos y recibamos estos servicios.
(Me alegro que ya estés bien).
Un beso.
Sí Rosy, la realidad es muy cruda, aunque también he encontrado algunas personas muy responsables y tristes de todo lo que sucede, trabajando como jabatos e impotentes, muy impotentes,
Me encuentro mejor, despacito pero mejor, muchas gracias guapa.
Besicos muchos.
Pues me alegro y cuídate…
¿sabes cómo se consigue eso???
¡QUERIÉNDOTE MUCHO!
A veces estamos en todo y nos olvidamos de nosotras mismas, por eso… a querernos y a mimarnos, por que nosotras lo valemos…..jajajajaj un beso muy grande
Yo me hubiera montado en un taxi y al hospital, que pague jesucristo, pero mi niña (si la tuviera) no pasa ni un segundo esperando y si alguien dice algo a hostia limpia y punto pelota, y que no la pase nada a la criatura, que si no, al medico, al celador, al ministro y a todo tontorrón que se me ponga delante.Terrible texto, que me cabrea a más no poder.
Ramón, ¡qué arranque!.
Pues yo haría lo mismo que tú, pero hay personas menos «hechás palante» esta madre de hecho no puede seguir adelante con ese dolor.
Gracias por comentar.
Un abrazo
A veces me da la impresión de que por mi manera de escribir apoyo los recortes. Pues NI DE COÑA, porque yo soy una víctima en primera persona de esos recortes. Ahora bien, como todas las modas, ahora queda bien hablar de los fallos de la sanidad y de los recortes. Por un lado las víctimas somos más en número.
Peeeeeeeero…
…el caso que has expuesto pudo pasar exactamente igual hace cinco años.
En fin, que me has dado una idea para una entrada.
En efecto Sbm, la negligencia médica no es de ahora, aunque este micro esté basado en un caso que pasó hace unos meses.
Me alegro un montón, «haberte inspirado», a cambio, me regalarás algo, digo yo… 🙂
Gracias por pasarte por mi casa.
Un beso de, seguro que no es para tanto…
¡Terrible relato! Retrata muy bien la impotencia de la madre, lástima que haya optado por una opción que a los que hacen los recortes no les va ni les viene, simplemente no les importa. Nos han montado en un bote en que si no remamos todos, los que se han quedado en tierra firme se saldrán con la suya. Tenemos que buscar la manera de decir ¡BASTA YA! y que se nos oiga.
Rosy, muy bien contado.
Saludos.
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Hola Beto, tiene que ser horrible verse tan impotente. Me pregunto… cuántos tienen que morir para que la cosa cambie?
Gracias por comentar.
Un cariñoso saludo
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El error médico es puntual, pero el desprecio por el bienestar ciudadano es estructural. ¿Quién es el culpable? Lo que está claro es que las víctimas son siempre las mismas.
Un duro relato
Un saludo
Juan M
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La negligencia médica es ocasional, pero es verdad que sucede siempre a los mismos.
Gracias y un saludo
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Jo, he llegado por casualidad y me encuentro con este relato tan duro, me he quedado casi sin respiración y es que ese caso nos puede pasar hoy día a cualquiera.
Terrible dolor el de esos padres, esa madre preparando su partida…
Saludos.
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Hola Yashira, bienvenida, lo siento que haya coincidido con un relato tan cruel.
Gracias por tu visita.
Un saludo
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Duele al leerlo.
Eso es lo que nos espera.
Besos.
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Es triste Toro, pero pasa…
besos
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Uyyyy Rosy, impresionante tu micro. Todo es tan real!! He estado últimamente ingresada y todos los recortes se perciben. En servicios, en mal humor, en medicación, en ropa y en tantas cosas, que da miedo. En más de cinco veces he devuelto un medicamento al que soy alérgica y he podido darme cuenta, si no lo hubiera percibido igual no estaba escribiendo estas letras. Que triste to lo que nos está sucediendo en este pais que nos costó tanto construir…
Besicos muchos.
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Entonces, la realidad supera este relato, no?
Qué triste que estemos pagando altos impuestos y recibamos estos servicios.
(Me alegro que ya estés bien).
Un beso.
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Sí Rosy, la realidad es muy cruda, aunque también he encontrado algunas personas muy responsables y tristes de todo lo que sucede, trabajando como jabatos e impotentes, muy impotentes,
Me encuentro mejor, despacito pero mejor, muchas gracias guapa.
Besicos muchos.
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Pues me alegro y cuídate…
¿sabes cómo se consigue eso???
¡QUERIÉNDOTE MUCHO!
A veces estamos en todo y nos olvidamos de nosotras mismas, por eso… a querernos y a mimarnos, por que nosotras lo valemos…..jajajajaj un beso muy grande
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Yo me hubiera montado en un taxi y al hospital, que pague jesucristo, pero mi niña (si la tuviera) no pasa ni un segundo esperando y si alguien dice algo a hostia limpia y punto pelota, y que no la pase nada a la criatura, que si no, al medico, al celador, al ministro y a todo tontorrón que se me ponga delante.Terrible texto, que me cabrea a más no poder.
Beso
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Ramón, ¡qué arranque!.
Pues yo haría lo mismo que tú, pero hay personas menos «hechás palante» esta madre de hecho no puede seguir adelante con ese dolor.
Gracias por comentar.
Un abrazo
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A veces me da la impresión de que por mi manera de escribir apoyo los recortes. Pues NI DE COÑA, porque yo soy una víctima en primera persona de esos recortes. Ahora bien, como todas las modas, ahora queda bien hablar de los fallos de la sanidad y de los recortes. Por un lado las víctimas somos más en número.
Peeeeeeeero…
…el caso que has expuesto pudo pasar exactamente igual hace cinco años.
En fin, que me has dado una idea para una entrada.
Un beso de una víctima de la sanidad gallega.
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En efecto Sbm, la negligencia médica no es de ahora, aunque este micro esté basado en un caso que pasó hace unos meses.
Me alegro un montón, «haberte inspirado», a cambio, me regalarás algo, digo yo… 🙂
Gracias por pasarte por mi casa.
Un beso de, seguro que no es para tanto…
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Dime qué regalo quieres…
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jajaja…
¿puedo pedir lo que quiera?
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