Les echo de menos. Hace un mes que no están. Su madre se los ha llevado a miles de kilómetros. En la embajada alegan, que no es pertinente enturbiar las relaciones entre ambos países. Qué fácil separarme de ellos y obviar… ¡quién de noche les contaba cuentos, cuidaba su frente, les llevaba al colegio! Pretenden que deje de ser padre, como dejé de ser marido, y se llevan impunemente también mi corazón, igual que aquella otra vez…
La recuerdo llorando, implorando a unos señores vestidos de uniforme, que me permitan ir con ella, que un contrato de trabajo, en un país vecino, la espera. Mientras, sobre una desgastada maleta y con la tiza que me había regalado el más alto, dibujo premonitorias equis, como si desconociera otra consonante. Y me veo saliendo del aeropuerto y entrando de nuevo en aquel colegio. Antes de dormirme, sobre una almohada mojada, su pálida mano diciéndome adiós. Cuántos meses añorándola, hasta reencontrarla de nuevo. Cuántos pasos, plegarias y citas en los juzgados hasta probar, que él nunca profesó como padre, que solo ella me estaba haciendo grande. Inocentemente me sigo preguntando… por qué las leyes quedan tan a desmano de los corazones.
De niño, me separaron de mi madre porque exigían la firma de un fantasma, al que solo me unía un apellido y jamás asumió su responsabilidad. Hoy me separan de mis hijos… por todo lo contrario.
Me uno a la denuncia. ¡Qué triste realidad la que estamos viviendo! En nombre de la justicia se cometen los mayores atropellos contra el sentido común.
Inmenso abrazo.
Rosy como verás leí tu microrrelato. Es una realidad actual, pues hoy en día se da , a veces, una importancia exagerada a la madre sin tener en cuenta los sentimientos del padre.
Hola, Rosy.
Estoy con ella y contigo.
Se están cometiendo atropellos en todos los ámbitos de la sociedad… Y los niños no deberían ser utilizados ¡nunca!
Genial, guapa.
Me estoy poniedo de mala leche por todos los micros que estoy leyendo y por la razón que llevan…
Un relato muy actual y real. Está muy bien que se protejan los derechos de las madres, y de las mujeres en general, pero sin obviar el derecho de los padres y hombres responsables. Por el bienestar de los niños, las leyes deber ser justas, no políticas.
Hola Toñi, tema complicado sí, se dan por hecho muchos cosas, y todas las separaciones no son iguales, no se pueden tratar con el mismo rasero.
Un abrazo guapa, y gracias por venir hasta aquí.
Hola, querida Rosy. Lo más importante de este relato corto (y la verdad, no he leído otros sobre este tema) es que también ve «la otra parte del asunto»., que es lo que hago yo muchas veces con mis escritos. Hay que cumplir la ley, y las discriminaciones positivas no dejan de ser discriminaciones. Me da mucha rabia la gente que se aprovecha de sus ventajas para llevarse la parte más grande del pastel, o que utilizan, como éste es el caso, monedas de carne y hueso inocentes para hacer daño a la otra persona, independientemente de que la otra persona sea hombre o mujer.
Me sentaron verdaderamente mal los dos casos recientes en que la madre (aunque fuera mujer y española) secuestrase a sus hijos y les lavara la cabeza en contra del padre. Pero lo peor no fue eso, sino que la gente de alrededor apoyaba a la madre simplemente por su título. Hay buenos y malos padres y buenas y malas madres, pero los que realmente importan son los niños.
Quise echar un cable a tantos padres que sufren esa situación. y por supuesto pensando siempre en los niños.
Gracias por captar TAN divinamente mis intenciones.
Dos besotes 🙂 🙂
Cuánta razón llevas, Rosy, y es que las leyes sólo juegan con abstractos de espaldas a las historias particulares, a los dramas que se desarrollan a diario, como en este cuento tuyo tan conmovedor.
Me ha encantado encontrarte. Desde este momento te enlazo para no perderte la pista.
El corazón no entiende de leyes ni de convenios internacionales.
Y sufre.
Besos.
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Madre del amor hermoso… ¡me estás malcriando!, apenas lo cuelgo y mi Torito fiel, el primero.
Gracias.
UN BESOTE
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Me uno a la denuncia. ¡Qué triste realidad la que estamos viviendo! En nombre de la justicia se cometen los mayores atropellos contra el sentido común.
Inmenso abrazo.
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¿Sentido común?, ¿qué es eso?
Gracias por venir a este pinar, aunque hoy llueva.
Un besote Pilar.
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Y yo, qué puedo decirte yo?
Que te visite y que callé, que el que calla otorga.
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¿Callar?, a mi me cuesta horrores…
Un abrazo Luisa.
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Rosy como verás leí tu microrrelato. Es una realidad actual, pues hoy en día se da , a veces, una importancia exagerada a la madre sin tener en cuenta los sentimientos del padre.
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El protagonista de mi historia es uno de tantos que reivindican la custodia compartida.
Un abrazo Candelas, gracias por comentar
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Hola, Rosy.
Estoy con ella y contigo.
Se están cometiendo atropellos en todos los ámbitos de la sociedad… Y los niños no deberían ser utilizados ¡nunca!
Genial, guapa.
Me estoy poniedo de mala leche por todos los micros que estoy leyendo y por la razón que llevan…
Besos, cielo.
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Sí Towanda es para ponerse mala, con tanta injusticia.
Un besazo guapa
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Un relato muy actual y real. Está muy bien que se protejan los derechos de las madres, y de las mujeres en general, pero sin obviar el derecho de los padres y hombres responsables. Por el bienestar de los niños, las leyes deber ser justas, no políticas.
Saludos Rosy.
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A veces, el padre, es el gran olvidado en una separación.
Un saludo, gracias por comentar
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¡Que dura realidad! La injusticia apalea el sentimiento del más débil, como siempre claro. ¡Que bien lo has plasmado!!
Besicos muchos.
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Gracias preciosa por tus palabras.
Un beso enorme.
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hola, rosi, tema candente y muy sensible, el que tocas, e injusto!!!
un abrazo.
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Hola Toñi, tema complicado sí, se dan por hecho muchos cosas, y todas las separaciones no son iguales, no se pueden tratar con el mismo rasero.
Un abrazo guapa, y gracias por venir hasta aquí.
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Hola, querida Rosy. Lo más importante de este relato corto (y la verdad, no he leído otros sobre este tema) es que también ve «la otra parte del asunto»., que es lo que hago yo muchas veces con mis escritos. Hay que cumplir la ley, y las discriminaciones positivas no dejan de ser discriminaciones. Me da mucha rabia la gente que se aprovecha de sus ventajas para llevarse la parte más grande del pastel, o que utilizan, como éste es el caso, monedas de carne y hueso inocentes para hacer daño a la otra persona, independientemente de que la otra persona sea hombre o mujer.
Me sentaron verdaderamente mal los dos casos recientes en que la madre (aunque fuera mujer y española) secuestrase a sus hijos y les lavara la cabeza en contra del padre. Pero lo peor no fue eso, sino que la gente de alrededor apoyaba a la madre simplemente por su título. Hay buenos y malos padres y buenas y malas madres, pero los que realmente importan son los niños.
Un besote. 🙂
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Quise echar un cable a tantos padres que sufren esa situación. y por supuesto pensando siempre en los niños.
Gracias por captar TAN divinamente mis intenciones.
Dos besotes 🙂 🙂
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Cuánta razón llevas, Rosy, y es que las leyes sólo juegan con abstractos de espaldas a las historias particulares, a los dramas que se desarrollan a diario, como en este cuento tuyo tan conmovedor.
Me ha encantado encontrarte. Desde este momento te enlazo para no perderte la pista.
Un fuerte abrazo.
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Isabel, muchas gracias por tus hermosas palabras, es un honor, de verdad, saberte entre mis pinares.
Otro fuerte abrazo.
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muy bonito relato, triste realidad. La ley y la justicia, la mayoría de las veces no son sinónimos. Gracias por decirlo Rosy. Un saludo
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Es triste que no vayan juntas…
Este relato está basado en una historia real , la dieron hace poco por televisión…
agradecida de que vengas a mi casa…
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