Publicado en Microrrelatos animalistas

Pregunté a la luna

Cuando te encontré en la cuneta, la noche desparramaba vientos y el frío helaba tu aliento. Estremecida te cogí en mis brazos, noté que aún conservabas calor, pero un hilo rojo delator se escapaba por tus labios. Tus extremidades cedían al suave masaje de mis manos, en cambio tu cuerpo permanecía inerte. Creí ver vida en tus grandes ojos abiertos, aunque sospechaba si la misma seguía latiendo en tu interior.

Mientras caminaba contigo en mi regazo, maldije al que te había abandonado así. Le pregunté a la luna, si testigo de tu desventura. Más cuando ya no había duda y tus pupilas blanquecinas abandonaron tu mirada, refugié tu cuerpo y lo arropé entre hojas secas. Ellas y mis lágrimas, fueron tus aliadas en la última de tus batallas.

Sé que me estabas esperando, que no querías irte así, solo y desamparado, con el frío paseándose entre tu pelaje atigrado. Lo hiciste con la quietud y la serenidad del que se sabe amado.

4 comentarios sobre “Pregunté a la luna

Replica a desdemipinar Cancelar la respuesta