Igual es casualidad, pero últimamente ha empezado a venir gente a casa; nuestros padres, mis hermanos, los tuyos, y algunas tardes nuestros hijos invitan a merendar a sus amigos. También, a veces, se queda a dormir Cristina, la amiga de Ana. El otro día, por ejemplo, la vecina vino a pedir sal, ¡fíjate que no la recordaba tan agradable! Y el cartero, que no sabía nada, me preguntó si aún seguías enfadada. No pienses que estoy exagerando, pero Toby ya no muerde al que se acerca a nuestra casa, hasta creo que ladra menos. Ahora los chicos hacen los deberes, su cama, recogen la mesa y nunca se olvidan del almuerzo. Y yo, antes de irme a trabajar, plancho mis camisas. Tienes que saber que algunas noches me quedo dormido viendo la tele y me olvido de la copa de vino sin el posavasos sobre la mesa de madera. Que muchas veces cocinamos juntos y durante las cenas conversamos y reímos. ¡Ah!, y ya no se discute sobre quién pone el lavavajillas. Tranquila, que no nos hemos derrumbado, seguimos con nuestras vidas. Así que haznos un favor, ¡no te revuelvas más y descansa de una puñetera vez, en paz!

imagen cogida de la red
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