Le encantaba, amaba su trabajo; coser cicatrices de la talla cien, ribetear subidas de glúteos, zurcir extracciones sebosas. Llegaba a casa y se aburría. Una de esas noches, su mujer, desde la cocina, con el relleno sobre la mesa, gritó desesperada: «¿¡Pero quién le ha cosido el culo al pollo!?».
Esta foto tan simpática la he cogido prestada de la red.
http://www.cincuentapalabras.com/2015/02/el-cirujano-plastico.html
Qué bueno y simpático tu micro Rosy. Me ha gustado mucho.
Besicos muchos.
Me gustaMe gusta
Es casi un chíste, de vez en cuando apetece perderse en lo amable… gracias por tu visita Nani.
Un besote.
Me gustaMe gusta
¡jajaja! Pero ¡qué bueno! Que ese ingenio y esa gracia te acompañen siempre en el arte que tienes para escribir.
Abrazo preciosa.
Me gustaMe gusta
Gracias Pilar, exageradas palabras pero me encantan, 😉
Gracias por visitar mi casa.
Un besote.
Me gustaMe gusta
Jajajaja muy gracioso , me ha gustado ..besoss
Me gustaMe gusta
Y a mí me gusta que te haya hecho reír… Un beso
Me gustaMe gusta