Esa cartera llevaba mucho tiempo conmigo… desde aquel maravilloso viaje. Me gustaba, porque tenía un precioso corazón que la adornaba, por quien me la regaló.
Cuando volví del gimnasio me la encontré encima del banco, observé disgustada que se lo habían arrancado. Abrí la cremallera, dentro seguían los tres billetes, también las monedas.
Al día siguiente, a la misma hora, la dejé de nuevo en el banco con una nota… ¡Por favor, llévate el dinero y devuélveme el corazón!
Unas letritas para este corazón… Viernes creativo en casa de Fernando Vicente:

Un corazón no tiene precio.
Claro..
Besos.
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Ni que lo digas Toro…
Otro beso
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Rosy, no puede ir dejando por ahí los corazones, y más si se lo han regalado, es difícil conseguir que alguien se desprenda de uno, para darlo. Un relato apegado a la imagen, me ha gustado.
Saludos.
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Gracias Beto, me parece que se acuerda demasiado de quien se lo regaló.
Un saludo
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Te leí Escribe fino. Me gusta mucho esa escala de valores que plasmas en el relato. Un gran corazón por encima del dinero. Una preciosidad.
Besazo y feliz tarde de domingo
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Hola, Pilar, me imagino que hay gente que piensa así. Gracias por tus bellas palabras.
Que tengas una estupenda semana.
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No se puede o no se debe comprar un corazón, si no , estamos perdidos. Muy bonito Rosy, los valores por encima de todo.
Besicos muchos.
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Menos mal, Nani.
Un besote.
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Hola, Rosy.
Un corazón no tiene precio. Te lo digo yo.
Besos, bonita.
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Ya, ya sé que tú entiendes de eso…
Gracias guapetona.
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A veces el corazón necesita un poco de compañía de la cabeza. Sino, será fácil que lo hieran.
Saludos
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Qué palabras más ciertas.
Gracias Nel.
Saludos
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Hay sentimientos y valores que tiene más valor que cualquier cosa. Muy bueno, Rosy.
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Por lo menos, para mi protagonista, sí.
Gracias Soti,
Un abrazo
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